Sí, es cierto, todavía no soy capaz de calcular con precisión el número total de veces que me ilusioné al día, pero esa certeza de poco y nada me sirve…por ahora…me gustaría saber si…¿Alguien escucha mi voz? ¿Podría alguien, en toda esta caverna, dignarse a responderme?
¿Qué es una ilusión? ¿Cómo y dónde encuentra sus raíces? ¿Cómo se diferencia de un simple engaño? ¿Requiere de elementos verídicos para surgir? ¿Cuándo deja de ser “una ilusión” para convertirse en “sólo una ilusión”?
Ilusa…
Blusa…
Pelusa…
Conjunto de palabras bonitas:
Ilusión, sueño, ideal, utopía, anhelo, fantasía, esperanza, magia, fe…pero sobre todo “ilusión”.
Conjunto de palabras reales:
Mimportacarajillo.
(Tzara)
Conjunto de ilusiones reales:
Siempre, jamás, infinito, nunca, Dios. –(¿?)-
Y es que algo pasa a ser real cundo lo percibimos, lo sentimos, lo pensamos y somos capaces de integrarlo a nuestro mundo –(ahorrémonos el temita ese de la epistemología y la “real aprehensión del objeto por parte del sujeto”, por favor)- esto, sin importar si el resto lo considera de la misma manera, puesto q el denominado “resto” no es más que un parámetro igual de subjetivo que la realidad realmente real de algún individuo, el resto es una excusa ante el caos, el resto es un orden incoherente, el resto es una mala suma de letras, números y notas musicales, el resto es lo que necesitan unos para callar a otros, osea, el resto no es otra cosa que una soberana y pelotuda farsa. ¿O es acaso, una ilusión?
¡Malditas ilusiones!
¡Benditas desilusiones!
¡¡Desilusiones del mundo, uníos!! Y se abrirán las grandes alamedas por donde transite el hombre con los ojos abiertos de una fukin vez.
Invento, origen, raíz, creación, sorpresa…ilusión.
Sabiduría, conocimiento, cultura, arte…ilusión.
Pensamiento, conclusión, imaginación, análisis, recuerdo, percepción de temporalidad, cálculo, inquietud, cordura, YO (Freud)…ilusión.
Quedémonos con lo que, sin conocer, percibimos como existente. Quedémonos con todo lo a priori. Quedémonos con lo esencial y busquemos la verdad. Quedémonos con las alas y sin los zapatos. Quedémonos con lo que sabemos que está bien y es correcto porque así lo creemos de un modo innato y sensato, no porque nos dijeron que así era. Quedémonos con el reloj de la distancia y con los centímetros del tiempo. Quedémonos con la locura. “Esta locura o la otra…” Pregunta mi amado André Breton.
O-N-I-S-L-U-I
Los hombres crean ilusiones en mí. No todos –(aunque me encantaría que así fuera)-, pero…
“Hola, estoy esperando a un hombre. Puede aparecer alguno en cualquier momento. Nunca he tenido uno que pueda llamar propiamente mío. Los he visto eso sí, desde niña.”
Eso lo dije hace un tiempo, cuando fui Alicia…osea, lo dijo Alicia usándome de puente sobre las tablas de un salón al que le atribuyen una grandiosa virtud: el Honor.
-(¡Es tan bakan usar puntos suspensivos y paréntesis y guiones!)-
Y no explicaré nada.
Hombres, hombres, hombres…les encantan los autos, el fútbol, la cerveza, las palabras feas, no se pueden depilar porque sus pares los tildan de “huecos”, sus voces son roncas -(menos la de Edmundo)-, se las dan de protectores y por eso dejan a la mujer hacia el lado de la pared cuando caminan juntos por la calle, se pegan, se tratan de “perrito”, les importa en demasía el tamaño de su miembro viril (¬¬), a sus amigos “de verdad” los encajan en la categoría de “hermano”, aman proyectarse con actitud estoica ante la vida, dicen cosas en la calle al ver un escote o una falda cuatro dedos sobre la rodilla, juran que “curaos manejan mejor”, y, cuando se enamoran…
…
…Entonces puedo llegar a creer que esas actitudes que marcadamente los diferencian de nosotras las mujeres carecen de total importancia y sólo queda a ambos disfrutar el ver en los ojos del otro la más pura belleza, la conjunción del siempre, el nunca, el jamás y el infinito, el querer perpetuar el instante, el habitar dimensiones fuera del tiempo, el sentirse parte de una fantasía, de una existencia surrealista…ambos se entregan a la maravilla de la ilusión…
Cuando cierro los ojos y trato de imaginar el vestido de la ilusión, creo ver que tiene la forma de algo así como una lucecita que brilla con fulgor en el cielo que cubre todo lo que es…quizás…Sí, me la imagino como un resplandor; tan cálida, tan única, tan absoluta…es como que llena todo el corazón y hace sonreír…ni siquiera da cabida a preguntas, porque el instante en que se vive la ilusión pareciera ser todo lo que fue, es y será sobre el mundo, y no importa nada que a ello sea externo, no hay planteamientos sobre verdad o mentira, no interesa generar contrastes, no importan las contradicciones y tampoco las razones, sólo se abren los brazos y se vive…Se vive una ilusión que quedará gravada en el cofre de la memoria como un bello momento, como una luz de fantasía que logró acercarnos a una realidad más simple y más feliz…donde todo es un eterno “sí” y se respira libertad.
Brillan los ojos y hay luz en todas partes…
-(lugar de palabra ininteligible)-
(Cortázar)
Luego, surge el miedo: ¿Cuánto vive una ilusión? o, ¿Cuánto tarda en morir? ¡Miserable Cronos, que nos arrastras al mundo de los relojes impermeables!
Y hay que dar explicaciones, buscar excusas u obligarse a decir la verdad, ser responsable, pagar el pasaje de la micro y apagar el calefont, adecuarse a los parámetros de cordura y normalidad, guardar el decoro y “sentarse con las piernas cerradas”, encajar en el sistema, buscar las siete diferencias entre política y farándula, cumplir con cada uno de los pasos a seguir de la burocracia imperante, anhelar la estabilidad económica, tener terror al terrorismo, responder el saludo, buscar la trascendencia u/o alimentar el ego eternamente, figurar en los registros electorales aun odiando el sistema binominal, ser patriota, “pensar en grande”, consumir –(lo que sea)-, cumplir horarios, anticiparse, programarse y esclavizarse, osea, olvidar la maravilla del otro, la ilusión y volver a la “triste realidad”.
De modo que,
…
…
olvídenlo.
Hasta que una estrella nos entregue en su beso el absoluto y volvamos a ilusionarnos.
¿Qué es una ilusión? ¿Cómo y dónde encuentra sus raíces? ¿Cómo se diferencia de un simple engaño? ¿Requiere de elementos verídicos para surgir? ¿Cuándo deja de ser “una ilusión” para convertirse en “sólo una ilusión”?
Ilusa…
Blusa…
Pelusa…
Conjunto de palabras bonitas:
Ilusión, sueño, ideal, utopía, anhelo, fantasía, esperanza, magia, fe…pero sobre todo “ilusión”.
Conjunto de palabras reales:
Mimportacarajillo.
(Tzara)
Conjunto de ilusiones reales:
Siempre, jamás, infinito, nunca, Dios. –(¿?)-
Y es que algo pasa a ser real cundo lo percibimos, lo sentimos, lo pensamos y somos capaces de integrarlo a nuestro mundo –(ahorrémonos el temita ese de la epistemología y la “real aprehensión del objeto por parte del sujeto”, por favor)- esto, sin importar si el resto lo considera de la misma manera, puesto q el denominado “resto” no es más que un parámetro igual de subjetivo que la realidad realmente real de algún individuo, el resto es una excusa ante el caos, el resto es un orden incoherente, el resto es una mala suma de letras, números y notas musicales, el resto es lo que necesitan unos para callar a otros, osea, el resto no es otra cosa que una soberana y pelotuda farsa. ¿O es acaso, una ilusión?
¡Malditas ilusiones!
¡Benditas desilusiones!
¡¡Desilusiones del mundo, uníos!! Y se abrirán las grandes alamedas por donde transite el hombre con los ojos abiertos de una fukin vez.
Invento, origen, raíz, creación, sorpresa…ilusión.
Sabiduría, conocimiento, cultura, arte…ilusión.
Pensamiento, conclusión, imaginación, análisis, recuerdo, percepción de temporalidad, cálculo, inquietud, cordura, YO (Freud)…ilusión.
Quedémonos con lo que, sin conocer, percibimos como existente. Quedémonos con todo lo a priori. Quedémonos con lo esencial y busquemos la verdad. Quedémonos con las alas y sin los zapatos. Quedémonos con lo que sabemos que está bien y es correcto porque así lo creemos de un modo innato y sensato, no porque nos dijeron que así era. Quedémonos con el reloj de la distancia y con los centímetros del tiempo. Quedémonos con la locura. “Esta locura o la otra…” Pregunta mi amado André Breton.
O-N-I-S-L-U-I
Los hombres crean ilusiones en mí. No todos –(aunque me encantaría que así fuera)-, pero…
“Hola, estoy esperando a un hombre. Puede aparecer alguno en cualquier momento. Nunca he tenido uno que pueda llamar propiamente mío. Los he visto eso sí, desde niña.”
Eso lo dije hace un tiempo, cuando fui Alicia…osea, lo dijo Alicia usándome de puente sobre las tablas de un salón al que le atribuyen una grandiosa virtud: el Honor.
-(¡Es tan bakan usar puntos suspensivos y paréntesis y guiones!)-
Y no explicaré nada.
Hombres, hombres, hombres…les encantan los autos, el fútbol, la cerveza, las palabras feas, no se pueden depilar porque sus pares los tildan de “huecos”, sus voces son roncas -(menos la de Edmundo)-, se las dan de protectores y por eso dejan a la mujer hacia el lado de la pared cuando caminan juntos por la calle, se pegan, se tratan de “perrito”, les importa en demasía el tamaño de su miembro viril (¬¬), a sus amigos “de verdad” los encajan en la categoría de “hermano”, aman proyectarse con actitud estoica ante la vida, dicen cosas en la calle al ver un escote o una falda cuatro dedos sobre la rodilla, juran que “curaos manejan mejor”, y, cuando se enamoran…
…
…Entonces puedo llegar a creer que esas actitudes que marcadamente los diferencian de nosotras las mujeres carecen de total importancia y sólo queda a ambos disfrutar el ver en los ojos del otro la más pura belleza, la conjunción del siempre, el nunca, el jamás y el infinito, el querer perpetuar el instante, el habitar dimensiones fuera del tiempo, el sentirse parte de una fantasía, de una existencia surrealista…ambos se entregan a la maravilla de la ilusión…
Cuando cierro los ojos y trato de imaginar el vestido de la ilusión, creo ver que tiene la forma de algo así como una lucecita que brilla con fulgor en el cielo que cubre todo lo que es…quizás…Sí, me la imagino como un resplandor; tan cálida, tan única, tan absoluta…es como que llena todo el corazón y hace sonreír…ni siquiera da cabida a preguntas, porque el instante en que se vive la ilusión pareciera ser todo lo que fue, es y será sobre el mundo, y no importa nada que a ello sea externo, no hay planteamientos sobre verdad o mentira, no interesa generar contrastes, no importan las contradicciones y tampoco las razones, sólo se abren los brazos y se vive…Se vive una ilusión que quedará gravada en el cofre de la memoria como un bello momento, como una luz de fantasía que logró acercarnos a una realidad más simple y más feliz…donde todo es un eterno “sí” y se respira libertad.
Brillan los ojos y hay luz en todas partes…
-(lugar de palabra ininteligible)-
(Cortázar)
Luego, surge el miedo: ¿Cuánto vive una ilusión? o, ¿Cuánto tarda en morir? ¡Miserable Cronos, que nos arrastras al mundo de los relojes impermeables!
Y hay que dar explicaciones, buscar excusas u obligarse a decir la verdad, ser responsable, pagar el pasaje de la micro y apagar el calefont, adecuarse a los parámetros de cordura y normalidad, guardar el decoro y “sentarse con las piernas cerradas”, encajar en el sistema, buscar las siete diferencias entre política y farándula, cumplir con cada uno de los pasos a seguir de la burocracia imperante, anhelar la estabilidad económica, tener terror al terrorismo, responder el saludo, buscar la trascendencia u/o alimentar el ego eternamente, figurar en los registros electorales aun odiando el sistema binominal, ser patriota, “pensar en grande”, consumir –(lo que sea)-, cumplir horarios, anticiparse, programarse y esclavizarse, osea, olvidar la maravilla del otro, la ilusión y volver a la “triste realidad”.
De modo que,
…
…
olvídenlo.
Hasta que una estrella nos entregue en su beso el absoluto y volvamos a ilusionarnos.