viernes, 27 de noviembre de 2009

"Crear Lazos"

A propósito de las esencias, del cultivo, de las caricias y de esas pequeñas cosas que debemos nunca olvidar, he aquí un regalo hermoso:

XIX

El principito ascendió a una alta montaña. Las únicas montañas que había conocido eran los tres volcanes que le llegaban a la rodilla. Y usaba el volcán apagado como taburete. "Desde una montaña tan alta como ésta – pensó – divisaré de una vez todo el planeta y todos los hombres..." Pero no vio más que picos rocosos bien afilados.

- Buen día – dijo por si acaso.

- Buen día... Buen día... Buen día... – respondió el eco.

- Quiénes son ustedes ? – dijo el principito.

- Quiénes son ustedes... quiénes son ustedes... quiénes son ustedes... – respondió el eco.

- Sean mis amigos, estoy solo – dijo.

- Estoy solo... estoy solo... estoy solo... – respondió el eco.

"Qué planeta tan extraño ! – pensó entonces. – Es todo seco, y todo puntiagudo y todo salado. Y a los hombres les falta imaginación. Repiten lo que se les dice... En casa tenía una flor: ella siempre hablaba primero..."

XX

Pero sucedió que el principito, habiendo caminado mucho tiempo a través de arena, rocas y nieve, descubrió por fin una ruta. Y todas las rutas van hacia los hombres.

- Buenos días – dijo.

Era un jardín florido de rosas.

- Buenos días – dijeron las rosas.

El principito las miró. Todas se parecían a su flor.

- Quiénes son ustedes ? – les preguntó, estupefacto.

- Somos rosas – dijeron las rosas.

- Ah! – respondió el principito.

Y se sintió muy desgraciado. Su flor le había contado que era la única de su especie en el universo. Y he aquí que había cinco mil, todas parecidas, en un solo jardín !

"Ella estaría muy molesta – se dijo – si viera esto... tosería muchísimo y fingiría morirse para escapar al ridículo. Y yo estaría obligado a fingir que la auxilio, porque si no, para humillarme a mí también, se dejaría morir de veras..."

Luego continuó diciéndose: "Me creía poseedor de una flor única, y sólo tengo una rosa ordinaria. Eso y mis tres volcanes que me llegan a la rodilla, uno de los cuales posiblemente esté apagado para siempre, no hacen de mí ciertamente un gran príncipe..." Y, tendido en la hierba, lloró.

XXI

Fue entonces que apareció el zorro:

- Buen día - dijo el zorro.

- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.

- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...

- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...

- Soy un zorro – dijo el zorro.

- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...

- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.

- Ah! perdón – dijo el principito.

Pero, después de reflexionar, agregó:

- Qué significa "domesticar" ?

- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?

- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ?

- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ?

- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?

- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."

- Crear lazos ?

- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...

- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...

- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...

- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado:

- En otro planeta ?

- Sí.

- Hay cazadores en aquel planeta ?

- No.

- Eso es interesante ! Y gallinas ?

- No.

- Nada es perfecto – suspiró el zorro.

Pero el zorro volvió a su idea:

- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...

El zorro se calló y miró largamente al principito:

- Por favor... domestícame ! – dijo.

- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !

- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente el principito regresó.

- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.

- Qué es un rito ? – dijo el principito.

- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:

- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.

- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.

- Claro – dijo el zorro.

- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.

- Claro – dijo el zorro.

- Entonces no ganas nada !

- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.

Luego agregó:

- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.

El principito fue a ver nuevamente a las rosas:

- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.

Y las rosas estaban muy incómodas.

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.

Y volvió con el zorro:

- Adiós – dijo...

- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.

- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.

- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.

- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.

--O--

Extracto de "El Principito"

Antoine de Saint Exupèry

sábado, 21 de noviembre de 2009

Marionetas

Una mano derecha toma la tabla en cruz que obediente dirige a través de sus hilos a las marionetas que de ellos cuelgan. No tocan el suelo ni tampoco alcanzan el cielo, pues sólo son marionetas al compás de una mano derecha que las quiere en el medio, para que no molesten al tocar fondo ni se subleven estando muy arriba. Así es.
La mano las peina y viste bonitas para que aparenten estar contentas; de ése modo podrán atraer a más manos derechas con más hilos y más marionetas que controlar, perdón, dirigir.
Pero, ¿les puedo confiar algo? las marionetas están un poco tristes porque ya no tienen público que asista a sus funciones: todos se convirtieron en marionetas, todos comen y bailan y lloran según los movimientos que realiza la mano derecha. Y lo peor es que no se han enterado de ello, ¿Que hacemos entonces con su pena? ¿Podremos poner en evidencia algún día la vida tras el telón que muestre nítidamente el accionar maquinado de la mano derecha para que así el público se de cuenta de una vez que no es marioneta?
Y se ven tan vulnerables...
Sólo un pequeño movimiento basta para que sus manos se detengan, sus pasos retrocedan, su cabeza se agache y su mirada se pierda en un sin sentido que pende de un hilo...
Y no se dan cuenta...
No logran darse cuenta...

(Considerando la historia reciente, desde 1.973 en Chile la derecha ha tenido el poder económico y político del país, generando miedo en nuestra gente, desigualdad económica, social y cultural, han controlado los medios de comunicación masiva y cambiado la historia a su gusto y conveniencia, ataron el orden constitucional en vistas a sus intereses y pretenden llevar el país a una competencia asquerosa por obtener más poder en la región latinoamericana dejando de lado las relaciones de hermandad que nos proporcionarían la independencia que nunca hemos tenido. Prontamente se "elegirá" al Presidente de la República y a los miembros del Parlamento y todo apunta a aquella nefasta facción política como victoriosa. El problema es que aquellos que otorgarán el triunfo no saben aún de su condición de viles marionetas al servicio de intereses individualistas que no los beneficiarán en nada, nunca. Son y seguirán siendo muñecos controlados por hilos colgando de una madera en forma de cruz.)

Pero inevitablemente llegará el momento en que la función finalice y el telón se cierre, ¿Podrán los muñecos recuperar aliento y conciencia y volver a ser humanos?

jueves, 19 de noviembre de 2009

Agua

Agua que se va y viene y desaparece. Agua q corre rápido para huir de todo, para alcanzarlo todo. Agua que está limpia en el aire. Agua que es nieve, es lluvia y es granizo. Agua esencial. Agua salvaje y feroz de cascada y alud. Agua fría, congelada, transformada. Sueños eternos en masas de agua. Agua tibia, humo de agua en el cielo. Agua en las rosas, en los pastos, en las rocas, en los charcos. Emociones de agua en mareas de luna. Agua en la sed. Agua como hiel al brotar de los ojos. Agua de muerte. Agua en respiros. Agua en los cuerpos, en el cansancio, en el amor. Agua en la vida y siempre junto a ella. Agua convertida en movimiento. Formas de agua desparramada en las ideas. Olorosa, colorida y gustosa agua. Agua que deja huellas en los ríos secos, en la tierra seca, en el paso seco. Agua en las manos escurridiza y transparente. Agua en dos bocas hechas una boca. Agua en la alegría. Agua en el dolor. Golpe de agua en la mejilla. Agua que nace queriendo ser Dios.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Despabílate amor - Mario Benedetti

Bonjour buon giorno guten morgen,
despabílate amor y toma nota,
sólo en el tercer mundo
mueren cuarenta mil niños por día,
en el plácido cielo despejado
flotan los bombarderos y los buitres,
cuatro millones tienen sida
la codicia depila la amazonia.

Buenos días good morning despabílate,
en los ordenadores de la abuela ONU
no caben más cadáveres de Ruanda
los fundamentalistas degüellan a
extranjeros,
predica el papa contra los condones,
Havelange estrangula a Maradona
bonjour monsieur le maire
forza Italia buon giorno
guten morgen ernst junger
opus dei buenos días
good morning Hiroshima,
despabílate amor
que el horror amanece.

















miércoles, 4 de noviembre de 2009

Defensa Personal

Se ha hecho recurrente oírlo por estos días, se entiende, estamos ad portas a las presidenciales y surgen éstos temas…como siempre, los mismos: que a cuál de todos les crees menos, que la izquierda aquí, que la derecha acá, que si estás inscrita, que por qué no lo estás, que la Concertación y su incapacidad, que el legado del dictador, que el ‘73. Siempre se llega al ‘73. Antes de eso se habla de todo muy correctamente -(como es menester en política, lo dijo Maquiavelo y yo le creo)- pero una vez se menciona la Dictadura de Guzmán, perdón, de Pinochet, todo cambia…porque claro, sólo quienes “lo vivieron” pueden seguir articulando palabras, los otros, no, ¿Por qué? Porque “no lo vivimos”. Pero hoy voy a defenderme. A mí y a todos los que sin haber ocupado lugar en el espacio el ‘73 tenemos más de un grito en su contra, más de un planteamiento, más de una crítica y más de una herida. Porque ése año es una herida.

-Seré breve.

No viví el paleozoico, ni el mesozoico, ni ningún zoico.
Tampoco estuve peleando durante la Segunda Guerra Mundial, ni permití la llegada de Hitler al poder, ni firmé el Tratado de Versalles.
Me hubiese encantado gritarle sus verdades a Pérez Zujovic después de la matanza de Puerto Montt.
No presencié la última misa en latín producto de las reformas adoptadas en el Concilio Vaticano II.
No llegué a tiempo para evitar la muerte de Allan Poe en aquella sucia calle perdida en el mundo de la poesía maldita.
No fui Miguel Ángel, ni Rafael, ni Da Vinci. Tampoco Frida, María, ni Gladis.

Y no viví el ‘73, fíjense ustedes, caballeros. Fíjense ustedes, los que niegan la posibilidad de opinar, los que alegan ignorancia y son ignorantes de lo que vivieron otros en ese mismo período, los que no vivieron otros períodos de la historia y aún así hablan de ella, sueñan con ella, ríen de ella, reniegan de ella, viven de ella.
No somos hoy sin ser ayer, ¿Tanto cuesta comprender los caracteres de la esencia?
La historia se construye con cada paso y le pertenece a cada uno en idéntica medida y forma, ¿De dónde surgió la soberbia magnánima de la que éstos sujetos se valen para quitar legitimidad al pronunciamiento que yo o quien sea haga sobre ella?
No estoy dispuesta a que me callen con argumentos carentes de sustentabilidad en la lógica y en la sensatez.
No pido tolerancia hacia la opinión que tengo al respecto ni tampoco al sólo hecho de tenerla, puesto que soy libre para pensar –(al menos para eso aún)-, puesto que tengo dos ojos y me puedo informar, puesto que soy hija de una madre y de un padre que vivieron 17 años de dictadura y aquello no les fue indiferente, créanme, y porque no tengo que pedirle tolerancia a nadie para decir lo que creo.
Y resulta que hay reproches ¡REPROCHES! ante la baja participación de los jóvenes en la política, ante la no inscripción en los Registros, ante las protestas estudiantiles contra todas las herencias de aquel funesto régimen, ante nuestra decepción, y también claro, ante nuestra ignorancia.
Tienen dos opciones: o se ponen de acuerdo o se van al carajo.

“La historia es nuestra y la hacen los pueblos”

¿Podré entonces, algún día, hablar sobre ella sin recibir a cambio miradas de reproche retrógrado?
Yo no lo viví, a mí me lo heredaron y no tuve opción de negarme. Me afecta cada vez que voy al médico, que pago impuestos, que “elijo” entre un mp4 o un i-pod, que cambio las noticias de Chilevisión, que no manejo contenidos básicos de alguna materia que debiese haber sido vista en el colegio y que sin embargo no lo fue por causa de una ley que nos quiere ignorantes, etc.
Y no quieren que hable.
Y si lo hago carece de fundamento.
Y sólo podría tener un resquicio de validez en caso de estar inscrita.
Y si no lo estoy es por causa del sistema electoral adoptado por la Constitución del ‘80.
Pero más vale que no hable de los ‘80, porque “no los viví”.

Más vale que no analice los hechos pasados que dieron vida a éstos, que no critique, que no reflexiones, que no busque explicaciones, que no piense. Sí, que no piense. Que me muera en sus reproches. Que me sienta carente de la calidad necesaria para opinar y cierre mi boca, aniquile mis ideas, ahogue mis palabras. Que haga oídos sordos a la realidad en la que me desenvuelvo. Que sea inconciente. Que no tenga motivos. Que sea un cuerpo más entre la masa capitalista y así canalice todo el esfuerzo de mis neuronas en encontrar la más óptima de las formas para conseguir dinero. Sólo en eso y nada más que en eso. Que mi preocupación sea llegar viva y con todos mis bienes a casa. Que sea buena estudiante, saque mi título y me una al mundo de los que viven para trabajar lo más rápido posible. Que compre “Las Ultimas Noticias” y vea mucha televisión. Que haga mía la posición del individualista y deje de causar discusiones a la hora de almuerzo.
No al diálogo, ya que eso trae como consecuencia conocer las posturas de otros. Sí al monólogo, al monólogo de todos al unísono, al que nos impide escucharnos y comprendernos, al que no le interesa nada más que sí mismo.
Siento que es imposible ser parte de una sociedad y no medir el alcance de las actuaciones colectivas que le dan sentido a lo que vive cada uno, ¿Acaso no les da pena contrastar el sueño de una sociedad justa con las peleas a cuchillazos adentro de las salas de clases? ¿Y quieren seguir siendo espectador? Bien, si es así yo nada puedo hacer, pero no vengan a imponerme a mí que siga el mismo decadente modelo porque no estoy dispuesta a dejar pasar la historia ni ser una muerta más caminando por los pasillos desolados de un mundo de adultos decepcionados que no acepta cambios, revolución, vida, pese a que los pide a gritos.

Las voces jóvenes han sido calladas por los medios de comunicación, por los prejuicios de los viejos y sus miedos, por los políticos a los que no les conviene que critiquemos demasiado pues arriesgan sus puestos y confort, pero ya basta. Somos nosotros quienes debemos convencernos de la validez y legitimidad de las opiniones que emitimos, de los planteamientos que tenemos y de la madurez que podemos otorgarles, de que lo que pensamos no es sólo romanticismo sino realidad y que nada ni nadie nos puede negar el derecho a expresarnos libremente.

Volverá la conversación, otra vez saldrá a la luz el mismo tema y yo no me callaré, ¿Hay más voces dispuestas a seguirme?