miércoles, 7 de diciembre de 2011

Terror en miniatura

El mundo guarda siempre un traslúcido aspecto de lugar hóspito, hasta que llegan ellas.
Son unas criaturas tan pero tan chicas, que da a la impresión la libertad de aventurarse con sus dimensiones: no se sabe si alcanzan a tiener células o si acaso caben en ellas los ribosomas, las vacuolas, las mitocondrias o incluso, las hebras de adenina. Es que insisto, poseen un espacio tan mínimo, que el tiempo casi cree que no existen. Es más, yo misma siento que me la "juego" cada vez que afirmo con mi palabra el peso de su onto.
Es que son muy chicas wn.
Son tan pero tan pequeñas, -¡qué "pequeñas"! son ÍNFIMAS, MINÚSCULAS, DIMINUTAS, EXIGUAS-, que no se escuchan cuando están presentes y tampoco se huelen, porque la distancia entre nuestros sentidos y su ser, no lo permite.
Sin embargo, hay una forma de sentirlas y es, de hecho, infalible. Aun cuando son tan insignifantes en tamaño, estas criaturas son capaces de dejar marcas imborrables en los cuerpos de todo aquel desgraciado ser humano que concurra perentoriamente a la desdicha de topárselas, (sí, porque además de chicas, son una calamidad viviente). Esas marcas, según me han contado, poseen el color brillante y los tintes de la mismísima sangre, y quedan a la vista tal como la letra escarlata quedaba a la vista del vulgo en esas pobres mujeres. Dejan además en la piel, una hinchazón desoladora: ¡desfigúranse las partes del cuerpo humano! las manos, los pies, el cuello, el abdomen, la espalda, las piernas, los hombros, el rostro, todo, todo es objeto de esta escalofriante hinchazón. Y no hay salida.
Finalmente, la última señal que dejan en los cuerpos estas nefastas criaturas, es... la picazón. Pero no es cualquier picazón, ¡no, no, no! es una picazón terrible, espantosa, intolerable, ¡picante! que recorre todo el cuerpo y ataca simultáneamente las distintas zonas por las que estas caraduras se han paseado cual Pedro por su hogar en momentos que pasan completa y absolutamente desapercibidas ante nuestros ojos.
Ahora bien, habiendo dejado ya aqui un registro y, constituyendo también un aviso sobre lo que estas criaturas pequeñas pero potentes son capaces de hacer, es que escribiré para ustedes la fórmula que permitirá alejarlas para siempre. Es una fórmula compleja, secreto milenario, y debe decirse con la convicción de que no retornarán jamás nunca a hacer de las suyas sobre la piel nuestra. De esta forma, dejo la fórmula, el conjuro ante ustedes, para que nunca más sufran los embates de esta ferocidad:

¡¡¡Malditas pulgas si me pican denuevo me acrimino y mando a fumigaaaaaaar!!!

jueves, 1 de diciembre de 2011

Olor a incienso

Prende el fuego
todo en silencio
el humo entra por la boca
y llena el cuerpo.

Fluye, fluye, fluye

Todas las escencias confluyen con la sangre
y el cerebro
tiene la señal
de lavanda, de rosa, de chocolate, de frambuesas.

Siente el correr de las cenizas
observa la muerte del sólido
acaricia el olfato la gaseosa bruma
siente la piel una fragancia.

Son alas blancas que envuelven
Son cantos de pájaro en pentagrama volátil
Son la sombra blanca a contraluz
Son las visiones de un dibujo de cascada

Como bomba
Como mares
Como nubes
Como altares

Volaré esta noche entre los mares de fragancias...
Y no podrá el aire olvidar mi paso.

domingo, 6 de noviembre de 2011

34


En setiembre del 80, pocos meses después del
Y las cosas que lee, una novela, mal escrita,
fallecimiento de mi padre, resolví apartarme de los
para colmo una edición infecta, uno se pregunta
negocios, cediéndolos a otra casa extractora de Jerez
cómo puede interesarle algo así. Pensar que se ha
tan acreditada como la mía; realicé los créditos que
pasado horas enteras devorando esta sopa fría y de-
pude, arrendé los predios, traspasé las bodegas y sus
sabrida, tantas otras lecturas increíbles, Elle y Fran-
existencias, y me fui a vivir a Madrid. Mi tío (primo
ce Soir, los tristes magazines que le prestaba Babs.
carnal de mi padre), don Rafael Bueno de Guzmán
Y me fui a vivir a Madrid, me imagino que después
y Ataide, quiso albergarme en su casa; mas yo me
de tragarse cinco o seis páginas uno acaba por en-
resistí a ello por no perder mi independencia. Por
granar y ya no puede dejar de leer, un poco como
fin supe hallar un término de conciliación, combi-
no se puede dejar de dormir o de mear, servidum-
nando mi cómoda libertad con el hospitalario deseo
bres o látigos o babas. Por fin supe hallar un tér-
de mi pariente; y alquilando un cuarto próximo a
mino de conciliación, una lengua hecha de frases
su vivienda, me puse en la situación más propia para
preacuñadas para transmitir ideas archipodridas, las
estar solo cuando quisiese o gozar del calor de
monedas de mano en mano, de generación degenera-
familia cuando lo hubiese menester. Vivía el buen la
ción, te voilà en pleine écholalie. Gozar del calor de
señor, quiero decir, vivíamos en el barrio que se ha
la familia, ésa es buena, joder si es buena. Ah Ma-
construido donde antes estuvo el Pósito. El cuarto
ga, cómo podías tragar esta sopa fría, y qué diablos
de mi tío era un principal de dieciocho mil reales,
es el Pósito, che. Cuántas horas leyendo estas cosas,
hermoso y alegre, si bien no muy holgado para tan-
probablemente convencida de que eran la vida, y te-
ta familia. Yo tomé el bajo, poco menos grande que
nías razón, son la vida, por eso habría que acabar
el principal, pero sobradamente espacioso para mí
con ellas. (El principal, qué es eso.) Y algunas tardes
solo, y lo decoré con lujo y puse en él todas las
cuando me había dado por recorrer vitrina por vitri-
comodidades a que estaba acostumbrado. Mi fortu-
na toda la sección egipcia del Louvre, y volvía deseo-
na, gracias a Dios, me lo permitía con exceso.

so de mate y de pan con dulce, te encontraba pega-
Mis primeras impresiones fueron de grata sor-
da a la ventana, con un novelón espantoso en la
presa en lo referente al aspecto de Madrid, donde
mano y a veces hasta llorando, sí, no lo niegues, llo-
yo no había estado desde los tiempos de González
rabas porque acababan de cortarle la cabeza a al-
Brabo. Causábanme asombro la hermosura y ampli-
guien, y me abrazabas con toda tu fuerza y querías
tud de las nuevas barriadas, los expeditivos medios
saber adónde había estado, pero yo no te lo decía
de comunicación, la evidente mejora en el cariz de
porque eras una carga en el Louvre, no se podía an-
los edificios, de las calles y aun de las personas; los
dar con vos al lado, tu ignorancia era de las que
bonitísimos jardines, plantados en las antes polvoro-
estropeaban todo goce, pobrecita, y en realidad la
sas plazuelas, las gallardas construcciones de los ri-
culpa de que leyeras novelones la tenía yo por egoís-
cos, las variadas y aparatosas tiendas, no inferiores
ta (polvorosas plazuelas, está bien, pienso en las pla-
por lo que desde la calle se ve, a las de París o Lon-
zas de los pueblos de la provincia, o las calles de
dres y, por fin, los muchos y elegantes teatros para
La Rioja, en el cuarenta y dos, las montañas violetas
todas las clases, gustos y fortunas. Esto y otras co-
al oscurecer, esa felicidad de estar solo en una pun-
sas que observé después en sociedad, hiciéronme
ta del mundo, y elegantes teatros. ¿De qué está ha-
comprender los bruscos adelantos que nuestra capi-
blando el tipo? Por ahí acaba de mencionar a París
tal había realizado desde el 68, adelantos más pare-
y a Londres, habla de gustos y de fortunas, ya ves,
cidos a saltos caprichosos que al andar progresivo
Maga, ya ves, ahora estos ojos se arrastran irónicos
y firme de los que saben adónde van; mas no eran
por donde vos andabas emocionada, convencida de
por eso menos reales. En una palabra, me daba en
que te estabas cultivando una barbaridad porque
la nariz cierto tufillo de cultura europea, de bienes-
leías a un novelista español con foto en la contra-
tar y aun de riqueza y trabajo.

tapa, pero justamente el tipo habla de tufillo de
Mi tío es un agente de negocios muy conocido en
cultura europea, vos estabas convencida de que esas
Madrid. En otros tiempos desempeñó cargos de im-
lecturas te permitirían comprender el micro y el
portancia en la Administración: fue primero cónsul;
macrocosmo, casi siempre bastaba que yo llegara
después agregado de embajada; más tarde el matri-
para que sacases del cajón de tu mesa —porque te-
monio le obligó a fijarse en la corte; sirvió algún
nías una mesa de trabajo, eso no podía faltar nunca
tiempo en Hacienda, protegido y alentado por Bra-
aunque jamás me enteré de qué clase de trabajos
vo Murillo, y al fin las necesidades de su familia lo
podías hacer en esa mesa—, sí, del cajón sacabas la
estimularon a trocar la mezquina seguridad de un
plaqueta con poemas de Tristan L’Hermite, por ejem-
sueldo por las aventuras y esperanzas del trabajo
plo, o una disertación de Boris Schloezer, y me
libre. Tenía moderada ambición, rectitud, actividad
las mostrabas con el aire indeciso y a la, vez ufano
inteligencia, muchas relaciones; dedicóse a agenciar
de quien ha comprado grandes cosas y se va a po-
asuntos diversos, y al poco tiempo de andar en es-
ner a leerlas en seguida. No había manera de hacer-
tos trotes se felicitaba de ello y de haber dado car-
te comprender que así no llegarías nunca a nada,
petazo a los expedientes. De ellos vivía, no obstante,
que había cosas que eran demasiado tarde y otras
que eran demasiado pronto, y estabas siempre tan
despertando los que dormían en los archivos, im-
al borde de la desesperación en el centro mismo de
pulsando a los que se estacionaban en las mesas,
la alegría y del desenfado, había tanta niebla en tu
enderezando como podía el camino de algunos que
corazón desconcertado. Impulsando a los que se esta-
iban algo descarriados. Favorecíanle sus amistades
cionaban en las mesas, no, conmigo no podías con-
con gente de este y el otro partido, y la vara alta
tar para eso, tu mesa era tu mesa y yo no te ponía
que tenía en todas las dependencias del Estado. No
ni te quitaba de ahí, te miraba simplemente leer tus
había puerta cerrada para él. Podría creerse que los
novelas y examinar las tapas y las ilustraciones de
porteros de los ministerios le debían el destino, pues
tus plaquetas, y vos esperabas que yo me sentara a
le saludaban con cierto afecto filial y le franquea-
tu lado y te explicara, te alentara, hiciera lo que
ban las entra das considerándole como de casa. Oí
toda mujer espera que un hombre haga con ella, le
contar que en ciertas épocas había ganado mucho
arrolle despacito un piolín en la cintura y zás la
dinero poniendo su mano activa en afamados expe-
mande zumbando y dando vueltas, le dé el impulso
dientes de minas y ferrocarriles; pero que en otras
que la arranque a su tendencia a tejer pulóvers o a
su tímida honradez, le había sido desfavorable. Cuan-
hablar, hablar, interminablemente hablar de las mu-
do me establecí en Madrid, su posición debía de ser,
chas materias de la nada. Mirá si soy monstruoso,
por las apariencias, holgada sin sobrantes. No care-
qué tengo yo para jactarme, ni a vos te tengo ya
cía de nada, pero no tenía ahorros, lo que en verdad
porque estaba bien decidido que tenía que perderte
era poco lisonjero para un hombre que, después de
(ni siquiera perderte, antes hubiera tenido que ga-
trabajar tanto, se acercaba al término de la vida y
narte), lo que en verdad era poco lisonjero para un
y apenas tenía tiempo ya de ganar el terreno perdido.

hombre que... Lisonjero, desde quién sabe cuándo
Era entonces un señor menos viejo de lo que
no oía esa palabra, cómo se nos empobrece el len-
parecía, vestido siempre como los jóvenes elegantes,
guaje a los criollos, de chico yo tenía presentes mu-
pulcro y distinguidísimo. Se afeitaba toda la cara,
chas más palabras que ahora, leía esas mismas no-
siendo esto como un alarde de fidelidad a la genera-
velas, me adueñaba de un inmenso vocabulario per-
ción anterior, de la que procedía. Su finura y jovia-
fectamente inútil por lo demás, pulcro y distinguidí-
lidad, sostenidas en el fiel de la balanza, jamás caían
simo, eso sí. Me pregunto si verdaderamente te me-
del lado de la familiaridad impertinente ni del de la
tías en la trama de esta novela, o si te servía de
petulancia. En la conversación estaba su principal
trampolín para irte por ahí, a tus países misterio-
mérito y también su defecto, pues sabiendo lo que
sos que yo te envidiaba vanamente mientras vos me
valía hablando, dejábase vencer del prurito de dar
envidiabas mis visitas al Louvre, que debías sospe-
por menores y de diluir fatigosamente sus relatos.
char aunque no dijeras nada. Y así nos íbamos acer-
Alguna vez los tomaba desde el principio y adorná-
cando a esto que tenía que ocurrirnos un día cuan-
balos con tan pueriles minuciosidades, que era preci-
do vos comprendieras plenamente que yo no te iba
so suplicarle por Dios que fuera breve. Cuando re-
a dar más que una parte de mi tiempo y de mi vida,
fería un incidente de caza (ejercicio por el cual te-
y de diluir fatigosamente sus relatos, exactamente
nía gran pasión), pasaba tanto tiempo desde el exor-
esto, me pongo pesado hasta cuando hago memoria.
dio hasta el momento de salir el tiro, que al oyente
Pero qué hermosa estabas en la ventana, con el gris
se le iba el santo al cielo distrayéndose del asunto,
del cielo posado en una mejilla, las manos teniendo
y en sonando el pum, llevábase un mediano susto. No
el libro, la boca siempre un poco ávida, los ojos du-
sé si apuntar como defecto físico su irritación cró-
dosos. Había tanto tiempo perdido en vos, eras de
nica del aparato lacrimal, que a veces, principalmente
tal manera el molde de lo que hubieras podido ser
en invierno, le ponía los ojos tan húmedos y encen-
bajo otras estrellas, que tomarte en los brazos y
didos como si estuviera llorando a moco y baba. No
hacerte el amor se volvían una tarea demasiado tier-
he conocido hombre que tuviera mayor ni más rico
na, de masiado lindante con la obra pía, y ahí me
surtido de pañuelos de hilo. Por esto y su costum-
engañaba yo, me dejaba caer en el imbécil orgullo
bre de ostentar a cada instante el blanco lienzo en
del intelectual que se cree equipado para entender
la mano derecha o en ambas manos, un amigo mío,
(¿llorando a moco y baba?, pero es sencillamente
andaluz, zumbón y buena persona, de quien hablaré asqueroso como expresión). Equipado para entender, después, llamaba esto sólo a mi tío la Verónica.

si dan ganas de reírse, Maga. Oí, esto sólo para vos,
Mostrábame afecto sincero, y en los primeros días
para que no se lo cuentes a nadie. Maga, el molde
de mi residencia en Madrid no se apartaba de mí
hueco era yo, vos temblabas, pura y libre como una
para asesorarme en todo lo relativo a mi instalación
llama, como un río de mercurio, como el primer can-
y ayudarme en mil cosas. Cuando hablábamos de la
to de un pájaro cuando rompe el alba, y es dulce
familia y sacaba yo a relucir re cuerdos de mi infan-
decírtelo con las palabras que te fascinaban porque
cia o anécdotas de mi padre, entrábale al buen tío
no creías que existieran fuera de los poemas, y que
como una desazón nerviosa, un entusiasmo febril por
tuviéramos derecho a emplearlas. Dónde estarás,
las grandes personalidades que ilustraron el apellido
dónde estaremos desde hoy, dos puntos en un uni-
de Bueno de Guzmán y sacando el pañuelo me re-
verso inexplicable, cerca o lejos, dos puntos que
fería historias que no tenían término. Conceptuá-
crean una línea, dos puntos que se alejan y se acer-
bame como el último re presentante masculino de una
can arbitrariamente (personalidades que ilustraron
raza fecunda en caracteres, y me acariciaba y mi-
el apellido de Bueno de Guzmán, pero mirá las cur-
maba como a un chiquillo, a pesar de mis treinta y
silerías de este tipo, Maga, de cómo podías pasar de la
seis años. ¡Pobre tío! En esas demostraciones afec-
página cinco...), pero no te explicaré eso que llaman
tuosas que aumentaban considerablemente el manan-
movimientos brownoideos, por supuesto no te los
tial de sus ojos, descubría yo una pena secreta y agu-
explicaré y sin embargo los dos, Maga, estamos com-
dísima, espina clavada en el corazón de aquel exce-
poniendo una figura, vos un punto en alguna parte,
lente hombre. No sé cómo pude hacer este descu-
yo otro en alguna parte, desplazándonos, vos ahora
brimiento: pero tenía certidumbre de la disimulada
a lo mejor en la rue de la Huchette, yo ahora descu-
herida como si la hubiera visto con mis ojos y toca-
briendo en tu pieza vacía esta novela, mañana vos en
do con mis dedos. Era un desconsuelo profundo,
la Gare de Lyon (si te vas a Lucca, amor mío) y yo
abrumador, el sentimiento de no verme casado con
en la rue du Chemin Vert, donde me tengo descu-
una de sus tres hijas; contrariedad irremediable, por-
bierto un vinito extraordinario, y poquito a poco,
que sus tres hijas,¡ay, dolor! estaban ya casadas.


Maga, vamos componiendo una figura absurda, dibujamos con nuestros movimientos una figura idéntica a la que dibujan las moscas cuando vuelan en una pieza, de aquí para allá, bruscamente dan media vuelta, de allá para aquí, eso es lo que se llama movimiento brownoideo, ¿ahora entendés?, un ángulo recto, una línea que sube, de aquí para allá, del fondo al frente, hacia arriba, hacia abajo, espasmódicamente, frenando en seco y arrancando en el mismo instante en otra dirección, y todo eso va tejiendo un dibujo, una figura, algo inexistente como vos y como yo, como los dos puntos perdidos en París que van de aquí para allá, de allá para aquí, haciendo su dibujo, danzando para nadie, ni siquiera para ellos mismos, una interminable figura sin sentido.

lunes, 31 de octubre de 2011

Estólida estructura escrita

Dejo de dos en dos, durante días disílabos
la lánguida y lúdica luminosidad deslúcida
con que cruzo con cautela cálidas calles
para poder preveer las probabilidades de pájaros aprontándose a los puentes.
Silvo a las olas de los aires solos sales minerales para salvar los secretos
que quien quizás aqui quiera querer
tenga tanto cuanto el tiempo tiente e intente retener latentemente
muchos miles de millones de músculos miran el masaje de la mano que muestra el movimiento
entre estos enigmáticos escondites el eco se escucha efusivo
boca abierta a la brisa
vocales del vuelo en el viento vital
fantasía de fonemas y fanfarrias
llaman a la llave que llamaradas lleva
hacia los hechos, los hechizos, las haciendas y los hombros de los hombres
rápido corren arrancando del raudo ruido radical
Hasta que finalmente les dice al oido, que hay dieciseis pájaros en el puente y ochenta y nueve en ese cielo, pero que calcular probabilidades con pájaros es tan idiota como hacer calzar una vocal o una consonante en cada palabra de un verso.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Autogestión

AUTOGESTIÓN1: Dícese del tipo de organización interna de una empresa en la cual son los propios trabajadores los que toman las decisiones sobre su funcionamiento.
(Definición en sentido amplio, es decir, concepto chanta).

AUTOGESTIÓN2: Es la gestión cooperativa de una asociación, en la que participan todos sus integrantes de forma libre e igualitaria y con independencia de factores externos a la misma. La autogestión tiene dos objetivos principales: promover la participación en una actividad de los implicados de la misma, sin delegar en otras personas y sin relaciones de autoridad entre los participantes; y también alejarse de las ayudas que pudieran dar o recibir sectores enemigos a la asociación autogestionada, siendo así independientes de cualquier factor político o económico externo. Esto último es el motivo principal que empuja a muchas organizaciones anarquistas de todo tipo (sindicatos, escuelas, librerías e incluso grupos de música) a llevar a la práctica la autogestión organizándose de tal modo que sean totalmente independientes de cualquier organización política o económica. (El concepto que interesa, aunque sacado de wiki, pero sirve igualmente).
No hacíamos nada malo. No dañábamos la economía de ningún gran grupo en general así como tampoco la de alguien en particular. Nos levantábamos temprano para ir a comprar nuestras materias primas, ya teníamos caseritos, y cómo no, también teníamos clientes asiduos; tales eran los casos del tío del ají, la loca pitiá, el pololo de la loca pitiá, el flaite que nos pedía que lleváramos marihuana, entre otros varios comilones de hamburguesas de soja que, con 30 minutos de break, esperaban nuestra llegada a su pérfido y fome asiento, para darse el banquete en medio de llamadas telefónicas.
La verdad es que el call center era nuestra gallinita de los huevos de oro. Con la mono estamos en las mismas: sin clases y sin plata. Por lo mismo, decidimos un buen día comenzar a autogestionar una pyme de hamburguesas de soja para al menos, salir del paso. Acudimos a los típicos puntos de venta de la ciudad: Parque Forestal, Parque San Borja, marchas y eventos varios, pero nuestro punto fijo, como ya confidencié, era el call center en el que trabajé el año pasado y hasta febrero del año en curso, del cual salí muy bien -pese a que no me gustaba la pega y que nunca fui la que tuvo los puntos, metas y todas esas mierdas que miden-, amigui de cuanto supervisor había y con los mejores deseos de parte de todos ellos para este año de re-comienzo universitario que sabían, experimentaría quien escribe. Pero el mundo ha sido crudo conmigo desde que abandoné la burbuja jurídica, me ha dejado sin mi amada Sociología durante bastante tiempo, me ha hecho necesitar dinero como una vil villana, me ha puesto en encrucijadas éticas casi todos los días y a cada rato, y ahora, me arrebata un buen recuerdo y me hace ganar más odio. Me deja sin entender cosas simples, cosas que antes quizás no necesitaba entender porque me bastaba con la crítica dura e ideológica, pero que hoy me cuesta llenar a puro pensamiento. No entiendo por qué, si no le hacíamos daño alguno al puto call center, nos hecharon a la calle, con hamburguesas y todo, a modo de inmigrantes ilegales, frente a todo el mundo, y sin ninguna explicación más que la violación de una propiedad privada que tiene aspecto de propiedad pública y en la que, insisto, no hicimos absoluto daño. No rayamos paredes ni tampoco baños. No propagamos ni insinuamos mensaje subversivo alguno frente a tal imperio capitalista. No molestamos a ninguna persona ni le quitamos el puesto de trabajo a nadie. Pero nos hecharon. Nos tiraron a la calle. Como dos perros callejeros sin derecho a nada, ni a explicación, ni mucho menos a rostro, porque claro, estas empresas suelen tener la particularidad de contar con autoridades invisibles que finalmente se traducen en pequeños trabajadores que lisa y llanamente se limitan a responder: " yo sólo recibo órdenes". Entonces ¿qué puede hacer uno, aguja en pajar, uno de tantos, uno invisible SIN poder, frente a aquel invisible CON poder? Nada. Elevar un reclamo cuya burocracia ataca con toda su distensión y el conflicto se agota una vez que la paciencia se extingue. Pero lo peor de todo, es ver cómo la autogestión queda reducida a un "fuera de aquí" mientras la explotación sí tiene una cómoda y cálida recepción, mientras el abuso se sienta con calefacción en el invierno y la estafa con ventilador en el verano. Porque cada hamburguesa que vendí fue sin trampa, sin engaño. Porque mantuve un precio que acomodara al trabajador común cagao de hambre. Porque no tuve que acudir a ninguna frase tipificada (a ninguna estafa legitimada) para recibir los $500 pesos de mi producto. Yo no provoqué endeudamiento alguno de ninguna persona, ni desplomé economía familiar, ni esclavicé por meses ni por años al pago de nada. Y sin embargo, estoy fuera, estoy al margen. Soy una marginada y por qué no, una marginal. ¿Cabe eso en la lógica? ¿Es irrisorio entonces estar asqueada de este sistema de la puta madre condenatorio, esclavizante, explotador, macabro, individualista? Pero claro, allá están todos ellos, felices con sus "incentivos", felices por lograr las "metas". ¿Qué acaso no saben, no perciben, que esas NO SON SUS METAS sino las de un empresario que debiera tener asco por tener tanta plata? ¿No se dan cuenta que vender 60 seguros a personas que no los necesitan y que, más aun, no pueden pagarlos, no es ni puede ser jamás un incentivo? Yo fui una anarquista de ese sistema, mientras trabajé ahí vendí sólo a personas que querían comprar y no engañé a nadie, por lo mismo, ahora no se reconoce en mi un "perfil venta" y no me quieren de vuelta... Muchas gracias por confirmar mis leves sospechas de que no sirvo para estafar a las personas.
Ahora bien, saliendo del escenario mencionado-vapuleado, la autogestión también se hace difícil en general. Recientemente y a modo de ejemplo, se quiso retornar a la antigua tradición de la feria de las pulgas del Parque Forestal, que funcionaba sagradamente los días domingo en la tarde y que era tan visitada por todos quienes buscaban alternativas 3b, osea, "buenas, bonitas y baratas" y que albergaba a quien quisiera y pudiera ir a vender sus cosas. Eso ya no es posible. Los pacos por órdenes de la Ilustre Municipalidad hecharon a todos los vendedores del parque, -cuyo acceso es público al igual que su propiedad-, haciendo uso desmedido de su autoridad y desarticulando con esto no sólo una feria, sino un espacio de esparcimiento, tradición y cultura. Así es como nos vamos perdiendo. Pareciera que la propiedad privada, el lucro, la ganancia despiadada y a toda costa, esa que se obtiene poniéndole la pata encima al otro, es lo único válido en nuestros tiempos y todo lo demás, es práctica de hippies desadaptados que quieren "todo fácil". Tales imposiciones me hacen llorar al entender que suponen siempre una misma cosa: ya salió de las consciencias la negación ante la explotación del hombre por el hombre, ahora es asunto de lo común y, como tal, no queda más que la aceptación.
Me pregunto cómo sería ser ellos.
Pero me conformo con no poder serlo.
Todo esto me trae infinidad de conflictos internos, me trae lucha y por cierto, también mucha decepción, pero creo que falta camino que recorrer para saldar al menos las dudas más profundas.
Como dice Silvio: "Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida".
Al menos después de esto, me siento capaz de afirmar de todo corazón que estoy dispuesta a dar mi vida por saberlo.

jueves, 25 de agosto de 2011

Chile dice basta!

Vivo en Chile, un país en que la desigualdad social es pan de cada día, un país en el cual la justicia social es objetivo de comunistas, lumpen y anarquistas (claro, en mi país entran los tres en la misma categoría), un país en que tener ideología política es perder el tiempo, un país rico en recursos naturales pero sin industria, un país sísmico, volcánico, montañoso y costero con escaza señalética ante desastres naturales, un país en el que una cerveza cuesta $1.000 promedio y un libro original cuesta $5.000 mínimo. Un país en que no se enseña educación cívica pero que lucha en cruzada ferviente contra la delincuencia, un país que se dice solidario porque alcanza las metas de la Teletón, que se dice nacionalista porque se pone la camiseta de la roja, que se dice "jaguar" por las divisas del cobre pero más del 50% las deja en manos extranjeras, que se dice católico pero que no va a la Iglesia.
Vivo en un país en el que la salud es buena para quien pueda pagarla y es mala para el que no pueda. En el que la vivienda es buena para el que pueda pagarla y mala para el que no pueda. En el que el transporte es bueno para el que pueda pagarlo y malo para el que no pueda. En el que el vestuario es bueno para el que pueda pagarlo y malo para el que no pueda. En el que la educación es buena para el que pueda pagarla y mala para el que no pueda. E inexistente, en algunos muchos casos.
Vivo en un país que sufrió 30 años de dictadura...y posteriores 20 años de silencio, alienación y enajenación.
Vivo en un país consumista, en el que hay campamentos con instalaciones de televisión por cable y computadores conectados a internet, cuyos usuarios crean cuentas en cuanta red social exista y a partir de las que nos enteramos que no saben escribir. Vivo en un país que tiene más carteles de retail que árboles en las calles, más comerciales de comida que comida en las casas, más dinero en las cifras que en los bolsillos.
Vivo en un país con hombres multifuncionales que pueden ser empresarios, políticos, académicos de universidades y latifundistas ¡todo a la vez!
Vivo en un país que defiende la democracia a mano partida, pero que tiene una Constitución creada en Dictadura y aprobada ilegítimamente.
Vivo en un país en que todo quien levante la mano en contra de algo es comunista pero nadie sabe lo que es el comunismo. En que todo vándalo es anarquista, pero nadie sabe lo que es el anarquismo. Y no lo saben, porque a nadie se lo enseñan. Porque en los colegios de mi país los contenidos pocas veces alcanzan tal profundidad y, donde la misma, estará dada por si estudias en un colegio municipal, particular subvencionado o particular pagado. Vivo en un país donde la educación es desigual pero en el cual nos miden a todos con un único instrumento.
Vivo en un país donde, recientemente, se aprobó la rendición de un examen nacional de Educación Física, cuando la realidad de los colegios pobres es que no tienen gimnasios y los alumnos están desnutridos. En donde se aprobó recientemente, además, la rendición de un examen nacional de Inglés, cuando la realidad es que no somos capaces de articular palabra correcta en castellano y donde, más aun, hemos dejado morir sin asco todos los dialectos de nuestros pueblos originarios.

Por todo esto y más, es que hoy mi país está en crisis. Mi país dijo basta. Me país está cansado. Cansado de aguantar, cansado de trabajar sin descanzo, cansado de abusos, de miserias injustas, de malos tratos inmerecidos. Está harto de las apariencias, de las mentiras de los poderosos, de ser ganado y no ciudadanía. Por eso es que hoy mi país sale a la calle, sale con mezcla de rabia y alegría, con miedo y rebeldía, pero sale. Sus banderas hoy son patria, y su canto es un llanto desesperado que clama por justicia. No nos merecemos el gobierno inconsciente e impopular que nos dirige, y por eso es que no lo queremos. Desde todas partes del mundo se ha visto a los estudiantes chilenos luchando por la recuperación de la educación pública y de calidad, ya no es el dictador el que hace noticia, ni es el supuesto crecimiento económico el que nos hace surgir el orgullo ante la región, es la lucha, es la fuerza, es el grito, es el despertar implacable.
No bajaremos los brazos hasta que el "orgulloso de ser chileno" deje der un slogan y pase a ser una consigna.
No bajaremos los brazos hasta que las cacerolas despierten a toda la gente adormecida por la prensa estafadora.
No bajaremos los brazos sino hasta que la soberanía del pueblo decida lo contrario.
No bajaremos los brazos hasta alcanzar el ideal.

¡¡Es ahora compatriotas!! ¡¡Es ahora!!

domingo, 7 de agosto de 2011

Oda a Jalisco Zapata (el que no pierde ni empata)

Décadas y décadas de inspiración
se hacen de tu nombre
deportistas, artistas, empresarios y políticos
cualquier niño, mujer, anciano y hombre
todos quieren celebrar
con o sin plata
a Don Jalisco Zapata
¡El que no pierde ni empata!

¡Oh Jalisco Jalisco!
¿qué sería de nosotros sin ti?
los preguntones, reclamones, inquisidores, peliadores
y todo aquel que prefiera morir antes que asentir!

Grandes victorias llevas a cuestas
pues sólo ganar es tu respuesta
atrás quedan los segundos lugares
qué hablar de los terceros
cuando la razón tienes a pesar de los pesares
aun cuando no lo admitan los cuenteros.

¡Oh Jalisco Jalisco!
¿qué sería de nosotros sin ti?
los preguntones, reclamones, inquisidores, peliadores
y todo aquel que prefiera morir antes que asentir!

Atacan a tu persona
los que afirman que no dialogas ni escuchas
mientras se pierden en la lucha
por conseguir tu osadía brabucona
Anhelan pues la pasión con que te aferras
al más mínimo argumento
y aun cuando parezca que yo miento
en un llanto de derrota se entierran
al enfrentarse a tu arte
y así es como deben conformarse
¡con no vencerte ni empatarte!

¡Oh Jalisco Jalisco!
¿qué sería de nosotros sin ti?
los preguntones, reclamones, inquisidores, peliadores
y todo aquel que prefiera morir antes que asentir!

lunes, 1 de agosto de 2011

Vicente

Por causa del desencuentro con Altazor, pude tener un tesoro entre mis manos. Y dado que el plazo de cuya entrega expira hoy, apenas el sol espante las escazas estrellas que muertas de frio tiritan desde el azul, dejaré esto aquí.

Éramos los elegidos del sol
y no nos dimos cuenta
Fuimos los elegidos de la más alta estrella
y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
el agua nos amaba
las selvas eran nuestras
el éxtasis era nuestro espacio propio
tu mirada era el universo frente a frente
tu belleza era el sonido del amanecer
la primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
una muerte antes de tiempo
el alma que no sabe en qué sitio se encuentra
el invierno en los huesos sin un relámpago
y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad
ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas
en su trono de águila herida de infinito.


Abramos nuestro pecho
para que el cielo se reconozca
ayudemos a la tierra a sostenerse
a ser grandeza en su manto de recuerdos
y no simple navío en marcha
Que ella sea el pensamiento que la eleva
que sea al sentirse a sí misma
el sufrimiento que arraiga hasta debajo de las tumbas

Brotan los ríos para hallarse solos
nacen los árboles y las casas de los hombres
se forman razas buscando una flor maravillosa
el mar se mueve para que no lo olviden
todo anhela una dulce comprensión admirativa
¿ Dónde está el hombre y el fundamento oscuro
en dónde está la desventura la voluntad y el ansia ?
Y él aparece en su razón de ser.
¿ Qué buscas hombre de mirada variable ?
Algo que se ha perdido entre los siglos
algo que era nuestro y demasiado grande
tan esencia de todo que no supimos ver
y se nos fue en tinieblas vida abajo

martes, 12 de julio de 2011

Todo o Nada: Miedo

Hoy tengo miedo de lo que está a mi lado

miedo de lo que hay detrás

de la brisa que me mueve el pelo

del silencio que me muestra el cielo

de la inocencia que se va

de la experiencia confundida.

Tengo miedo de hablar

miedo de esperar

de callar, de caer, de volver a retroceder.

Miedo a no optar sino obedecer

A no cantar sino gritar

A no escribir sino mentir

A no escuchar sino ignorar

Miedo tengo al error en sí mismo y al eco de su palabra también.

Me da miedo la sombra que ataca en las noches sin luna

Me da miedo que el sol me haga cerrar los ojos

Me da miedo el fantasma de la vida pendiente

Me da miedo el espectro de la muerte futura

Del proyecto de persona truncada

Tengo tanto miedo

y tantos miedos

como nunca antes el miedo me tuvo

Miedo a las ideas sin jerarquía

Al ideal que no sigue instruciones

A lo que soy capaz de hacer en la explosión del enojo rebelde a la "rebeldía".

Y tanto miedo me causa el querer expulsarlo

que muero de miedo teniendolo a mi lado

sirviendole café para que entibie sus manos

arropándolo en la noches

despertándolo con suaves besos cuando amanece el día.

Y aunque planeo su fin

Y afilo cuchillas

Y creo hechizos

Y me convenzo de tener la mejor de las coartadas

Miedo me da disparar la bala

Y así es como me la trago

Y ella entra por mi boca, hiere mi lengua

Baja por mi esófago, mi tráquea, y todo lo demás

Hasta que llega al estómago y asusta también a todo cuanto encuentra allá adentro

Me mata.

De miedo me mata.

miércoles, 29 de junio de 2011

movilización del 30 los pormenores Valparaíso, debe estar ¡En la calle!

Si quiere seguir los pormenores

La convocatoria es a reunirse en Plaza Italia a las 10:30 de la mañana. Y si no puede sumarse en la calle, comente en www.elciudadano.cl desde minutos de cubre en cobertura de audio en estudiantes y ¡Difunda! Desde las 10 de la mañana, El Ciudadano movilización que han de junio es a reunirse en Plaza Italia a las 10: estudiantes La Moneda. tanto mejor Si no nos paro nacional junio, el equipo Haga circular este mensaje.

lunes, 20 de junio de 2011

BASTA DE ABUSOS, BASTA DE REPRESION.




Lo veo y siento tantas cosas...
Es común estar en una protesta, es común repugnar a los opresores -de cualquier tipo- más aun cuando dañan movimientos que no tienen objeto alguno que reprimir, tal es el caso, porque, ¿Amenaza realmente a la tan manoseada "paz social" el que los ciudadanos salgamos a las calles a exigir educación de calidad? ¿Qué de vandalismo hay en ello? Nada. Pero viene el guanaco y detrás los pacos y todos corremos para que el gas del zorrillo no nos quite aun más el aire y no nos haga arder aun más los ojos y la garganta. Todo es correr, esconderse, apiedrar, capucha. Después nos vamos con esa sensación de rabia a causa del fin de la convocatoria, puesto que no importa cuanto nos hayamos preparado, cuantos lienzos hayamos pintado ni cantos hayamos gritado, ni tampoco nuestras intenciones de manifestarnos de manera "pacífica" para así hacer llegar el mensaje y concretar credibilidad, nada de eso importa cuando estos señores acatan la orden de un superior invisible convencidos de que con perseguirnos lograrán salvaguardar el bien común de las garras de estos malvados estudiantes que a punta de conspiraciones y actos violentistas degradan la maravillosa estabilidad nacional.
Por eso digo, es común el repudio.
El problema me inunda cuando esta mujer les habla directamente, sí, y a diferencia de lo que sucede siempre, no salen de su boca palabras como "paco culiao", sino por el contrario, ella apela a la conciencia del paco mirandolo a la cara y con pena en la voz, con rabia, con impotencia, pero no porque le hayan desarmado su protesta ¡no es por eso! es porque sabe que tanto ella como el paco al que tiene frente a sí y el que está al lado y el que está al otro, son exactamente iguales, sufren las mismas injusticias, tienen quizás hasta las mismas rabias, causadas por los mismos problemas pero que aun siendo así la realidad, sabiendola y aceptandola, no funcionan de la misma forma unos y otros...y aun siendo iguales, son distintos.
No me casaría jamás con un paco -de hecho, agradezco que mi compañero-gran-amor carezca de rasgos fascistoides- y tampoco le permitiría nunca a un hijo (eventualmente) ingresar a la Escuela Hace Pacos, perdón, a la "Escuela de Carabineros de Chile del General Carlos Ibañez del Campo", pero sí reconozco sentir empatía y hasta pena, al ver las imagenes que el video muestra, al ver sus caras cuando esta mujer habla, porque deben ser tantas las personas que en la oportunidad que sea los denigra a punta de insultos, que se pierde el norte, y así es como pasan de protectores a agresores. Y así es como se vuelve común el repudio de los bandos recíprocamente. Y así es como nos dejamos de entender. Y así es, también, como nos fallamos a nosotros mismos.
No quiero presentar aqui una gráfica palabreada del sueño hippie de amor y paz, ya que sería un tanto difícil pensar en un existir sin diferencias, pero sí es cierto que en tiempos de tanta congestión social, con tantas coyunturas en la parrilla programática del día a día generando debate público, con toda esta agitación, es bueno -creo- no dejar de lado que por muchas que sean las divergencias entre las personas, siempre hay algo más importante que subyace...y que de esta manera, es más fuerte lo que nos une que aquello que nos desune.

miércoles, 15 de junio de 2011

Falla en el inicio

Hoy recordé que cuando viajé a matricularme en Derecho, compré un pasaje en Pullman Bus y me subí a un Turbus.
Aquello fue sin duda, una falla en el inicio.

viernes, 29 de abril de 2011

No llores Tecla querido

Al Tecla lo voy a tener que dejar porque el progreso lo traicionó.
Cuando era chiquitito, le dijeron que era el más bakan, adelantado y a todo motor: sin duda el hardware más sofisticado al que la instrumentalización de la voluntad de poder haya dado origen. Fue así que llegó hasta mi y juntos, nos guardamos una infinidad de secretos en palabras, canciones e imágenes.
Pero resulta que a medida que Teclita crecía, veía cómo los nuevos formatos eran mejores que él, más bonitos, rápidos, con más cosas y, lo que es aun peor, con la posibilidad de instalar muchos softwares con los que él jamás podría siquiera soñar.
Fue así que se me deprimió.
El pobre Tecla ya no quería andar más, se apagaba solo o simplemente no prendía, se le fundió la batería, se quedaba pegado a cada rato y, un día, vomitó la M. Dada la situación tuve que partir corriendo al doctor para que lo sacara de esa enfermedad tan triste que es la depresión. En la consulta, el doctor lo revisó por arriba, abajo, en la izquierda y en la derecha de su ser. Hizo guiños bien feos mientras lo veía. Pero al final me dijo que no me preocupara, que lo que mi Tecla tenía no era otra cosa que vejez, y que como computador que es, debía responder a su destino de olvido y chatarra.
Apenas llegamos a la casa lo tomé en mis manos y con ese líquido que tanto le gusta, lo resfregué por todas partes para que brillara harto y se viera bien bonito, y para que también dejara esa frustración computil de lado. Ya no estaba lento porque aun con todo lo que me dijo ese doctor insensible, lo formatié para tenerlo lo más cachilupi posible antes de su triste final.
Hace un par de días atrás me enojé con él porque en clases me exigen usar el Word 2007 y no pude hacerlo porque al Tecla no le corre, pero después reflexioné y pensé que todo esto del desarrollo tecnológico, de los avances y el progreso, es no más que una alegoría de cuan impersonal y desechable son nuestras vidas y nuestro paso por ella, así que aunque sé que en un momento próximo me veré forzada a dejarlo por otro más nuevo, hicimos las pases, me dejé de alaraquear y nos pusimos a ver videos en youtube.

miércoles, 27 de abril de 2011

Una menos quince, A.M.

Con el temor en las manos
Con la cabeza enredada
Con la mirada nublada
Y la sonrisa forzada
Con una que otra frase pegada a los labios
Con un bastón, un recuerdo y un enigma
Con no más ganas y con todas las del mundo
Con un cansancio compartido
Y un problema continuado
Con los pies posados en el frio
Con la boca hablando al vacío
Con el paso solo y vago
Con una distancia de mierda
Y un querer decir ¡Basta!
Así me quedo hoy, maldita sea, hasta mañana.

lunes, 25 de abril de 2011

25 fatal

Hoy por objeto de una causa banal
remeció mi cuerpo el golpe de una noticia fatal.
(portazo, pena, porrazo, pena, horrorazo, pena, angustiazo, pena)
La sombra del poeta hasta mi quiso llegar
después de horas eternas en las que se hizo anunciar.
Qué terrible fue saber
que el aire ya no fluirá en su ser
Qué pena que da al pensar
que dejó aquí en tierra, de existir
aquel corazón de palabras en su ardiente latir.
No por nada sucede todo!
No porque sí llegas al mundo! y haces retratos y
creas imágenes y logras recuerdos!
No porque sí la vida, la muerte, la muerte en vida...el amor.
En tu palabra el dominio de las esencias fluía
como bailarines que otorgan sus cuerpos al compás de un aluvión galopante
de un rumor vociferante
de un estallido fulminante.
Años jugando a decir la verdad
¿Y en qué quedó entonces, la respuesta que pudiste hayar?
Quise y quiero aún poder desentrañar
a la persona que entre líneas
es posible vislumbrar
Mas el apagón oscuro que en tu tumba las velas
-fuego humano, guia mortal-
pretenden hoy, mañana y siempre no dejar de iluminar
es reflejo de la pena negra y del olvido negro además
y de la muerte negra símbolo de soledad
muerte negra imán de dolores
muerte de ala negra y de pluma blanca
de resquicio, de aspecto, de parte.
Pero el ataúd no da cabida a tus letras
y así como los rayos en el cielo no aceptan más luz que la suya
en ésta tormenta literaria que es tu muerte
seguirás iluminando el andar de los errantes.

Que tenga un muy buen viaje Don Gonzalo Rojas y, de antemano, muchas gracias.

sábado, 9 de abril de 2011

Relato de un sueño


Acostada en la cama, abro el closeth para encontrar algo que no sé bien, veo las cajas de leche con chocolate, unos cinco flanes y, al lado izquierdo, boca abajo, como una vieja muñeca de trapos olvidada pero con todavía algo de vida, estaba ella.
Me dió susto, y salí.
Ahora estoy en el living, sentada en el sillón grande, cuando veo que se levanta, q camina por el pasillo de mi casa haciendo unos movimientos extraños, dando cuenta de cuánto tiempo había estado sin moverse, tirada boca abajo y llena de polvo. Pero ese caminar tan atrofiado me asusta, parece un monstruo que aprende a caminar, puedo advertir lo pálidos que se ven su cara y sus brazos y su pelo tan seco, tan negro, tan sin peinar y sin cuidar. Se acercó a mi, pero no quise verla, cerré los ojos con la intención de desaparecer de ese lugar, pensando que si los mantenía cerrados ella no me vería y se iría de ahí. La sentí frente a mi, con miedo la sentí parada frente a mi, mirándome, queriendo comprenderme...hasta que se fue.
En la calle, cruzo la calle aferrada a la pierna derecha de mi papá, quien me lleva desde un lado hasta el otro. Llegamos a una pequeña plaza frente a la carretera, los colores son lindos, hay mucho amarillo ya que hay en el cielo un sol que lo ilumina todo, tal como cualquier día de verano y luz. Ella está ahí, junto a mi mamá, mi abuela y mis hermanas, sentada en el pasto. Cuando llegamos con mi papá me habla con ternura, sonríe y perdona mi ignorancia, me dice que tiene un regalo muy especial para mi y me hace una pregunta...es en ese momento que puedo recordarla...estuvo hace muchos años atrás en otro sueño que tuve, y me dejó una pregunta, que es la misma que me preguntaba ahora...estuvo esperando todo este tiempo, encerrada en un closeth sin luz y sin vida, para salir en el momento adecuado a entregarme la respuesta.

"No importa lo que hagas, no puedes esconderte de aquello que tiene que sucederte"

sábado, 12 de marzo de 2011

Si esto no fuera así

El mar viene y se va, va con su marcha azul llevándoselo todo.
Se está llevando las casas, los autos, los barcos grandes y los chicos también, se lleva los árboles de raíz desarraigada, se lleva las bancas de las plazas centrales y las ventanas de los edificios y las flores de las calles y los letreros de las calles y los semáforos de las calles y el cemento de las calles y lo esparce todo, lo da vueltas, lo arrastra con su fuerza colérica, lo toma con sus manos eufóricas y lo deja en lugares extraños. Y se lleva entre todo eso a las personas también, y después, cuando se va, nos permite encontrar sus vestigios de carne repartida en trozos de llanto y de lágrimas de humanos tristes que no comprenden por qué suceden estas cosas, que no logran responderse sus propias preguntas, que no quieren más catástrofe, más lluvia desatada, más sequía enojada, más aluvión imparable.
Pero resulta que todo pasa por algo, y que ésta vez no podemos hacer como lo hemos hecho tantas y tantas veces anteriores. No. Ésta vez debemos oir lo que nos quiere decir el lugar que habitamos, porque aunque los aparatos burocráticos o los personajes institucionales intenten llamarnos a la calma con frases como:"Debemos estar orgullosos de la excelente respuesta que nuestro país ha dado a los hechos sucedidos", es innegable que después de dos mil años de vida y de muerte, de invenciones y destrucciones, de felicidades y calamidades, éste lugar, ésta estrella herrante que es nuestro planeta, nos está empezando a exigir que nos vayamos de él y lo dejemos sólo, en paz con su agua, su viento, su fuego y su tierra.
Entonces surgen preguntas...
¿Qué es lo que debemos hacer para salir bien parados de éstas circunstancias naturales que destrozan nuestros pilares? O quizás, la formulación debiese realizarse en el sentido inverso, quizás debiera preguntarme ¿Qué es lo que debemos DEJAR DE HACER para que todo ésto deje de suceder?
Pero las preguntas quedan abiertas...y las respuestas se encierran en su dimensión invisible-no-aprehensible.
Después viene todo el cuento mediático, vienen las noticias con su sobre información, con sus transmiciones y sus imágenes repetidas, con sus entrevistas inútiles a la señora que mira desde el puente cómo se forman las olas intentando hayar alguna novedad en todo eso, vienen los expertos en disciplinas jamás antes escuchadas, en esas ingenierías que surgieron casi por generación espontánea, y la atención se desvía hacia cosas banales, y más que la preocupación por lo que nos dice la Tierra es la preocupación por la propiedad privada, por la conferecia de prensa del Presidente de la República y por la respuesta que a ésta dará el sector opositorio, y bueno...así es que estamos como estamos.

No hay raya para la suma en esto. No somos capaces de concluir nada. Y yo me pregunto cómo sería todo si fuesemos capaces de experimentar lo contrario.

lunes, 7 de febrero de 2011

Dulces con licor

Me gusta sentir en mi boca el sabor de los dulces con licor
con los dientes, quebrarlos
morderlos, mascarlos, destruirlos
repartir su estructura en mil pedacitos de cristal
y sentir cómo el dulce y el amargo
sin tregua
se mezclan en mi.

jueves, 3 de febrero de 2011

En el precipicio del fin del mundo

Al sonido del piano danzo en horizontes infinitos. Veo
cómo el fin del mundo es un precipio
que cae desde el último océano de la creación
hasta el universo y sus constelaciones.
Giro, voy dando vueltas por mi abismo soñado
por ese espacio en que sólo existimos el mundo y yo;
Arriba un amarillo
abajo un azul
al fondo un rojo
y en negro y entre todo, yo
Vuelta tras vuelta voy zurcando la historia
de una hoja resvala una gota
la gota inunda el vientre
y forma un nido de agua
Así bailo hasta llegar al día en que del nido de agua
salgo en viaje hacia el cielo
el día aquel en que la cuerda se rompió
y me regalaron la libertad de ser yo, única e irrepetible
pequeña, una en un millón, vulnerable,
majestuosa, eterna en los recuerdos.
Con mi danza voy creando una línea divisoria de realidades
una encierra al tiempo en los relojes
mientras la otra se muestra permisiva y
haciendo caso omiso al tic-tac
lo deja ir en años luz
en sombra
en destello estelar
¿Cómo saber cuando comienza y termina este juego?
Tiempo...

miércoles, 2 de febrero de 2011

Cementerio de libros

Recordaba que cuando iba en el colegio y, a raiz de una mala nota, su papá le había dicho mirándolo fijamente: "Hijo, la única herencia que puedo dejarte son los estudios, aprovechalos". Pero a él no le importó.
Veía cómo ambos, papá y mamá compraban Atlas, diccionarios, enciclopedias, para después seguir con literatura y poesía. Así, su casa se convirtió en un gran libro con puertas y ventanas: dormía entre las páginas de "En nombre de la rosa", en el espejo del baño leía "Don Quijote de la Mancha", el techo tenía los versos de "Altazor" y las alfombras del living y el comedor habían sido reemplazadas por poemas de Gustavo Adolfo Becquer, Emily Dickinson y cuentos de Allan Poe. Pero a él, claro, no le importaba.
Pasó el tiempo, creció y comenzó a tomar sus propias decisiones, a adquirir sus propios gustos... De manera que un buen día, quitó los Cien Años de Soledad que estaban sobre la radio, conectó su mp3, y fue así que sonó el reggaeton a todo chancho en toda la cuadra.


lunes, 31 de enero de 2011

Las Artes de la Muerte


Esta vez tendría que poner más base de maquillaje que otras veces. Necesitaba lograr el color de piel que la naturaleza le había dado, de modo que comenzó con su brocha a marcar los pómulos, la frente y el mentón, deslizándola suavemente por el rostro, para que ninguna de sus partes fuese a desaparecer. Tomó el lapiz delineador y, con un pulso magistral, lanzó los trazos negros sobre los párpados -"para que se vea coqueta"- dijo, y acompañó esto de una máscara de pestañas. Finalmente dió paso al lápiz labial y con un coral intenso rellenó sus labios acorazonados. Ya estaba lista para el velorio. Doce años hacían ya desde la primera vez que con sus labiales, bases, delineadores y sombras alegraba los rostros de los cadáveres que llegaban a la funeraria; era la encargada de practicar las "Artes de la Muerte" y, pese a lo que algunos podían creer, amaba su trabajo.

- La mamá no ha llegado a la casa.

Había quedado un tanto inconforme con el último trabajo realizado. Pensaba que quizás el coral no era el color adecuado para esa piel tan blanca, que tal vez necesitaba un toque más fuerte, como un chocolate o hasta un carmín. Iba camino a casa cuando el deseo de perfección comenzó a llenarle la cabeza por completo, sentía que había quedado mal, que cuando sus familiares la vieran así culparían a la maquilladora por dejarla tan muerta como estaba, que perdería el trabajo, que quedaría cesante para siempre y llena de deudas, que no tendría con qué pagar las cuentas ni el arriendo ni el colegio de sus hijos ni nada. Se devolvió con la mente perturbada por la idea, sentía la cabeza bombear sangre a un ritmo incontrolable, sus manos sudaban frío y un cosquilleo extraño inundaba su estómago. Faltaban tan sólo dos cuadras para llegar a la funeraria cuando el impulso que la había llevado a devolverse se derramó con toda su fuerza por las calles y fue entonces, cuando hechó a correr tan rápido como nunca lo había hecho antes: corría fuerte, con rabia, con espanto, con angustia, como queriendo evitar algo, como si en el desenfreno que la llevaba hasta ese lugar pudiera hallar algo que la detuviera en tan brutal carrera. Al fin llegó, abrió la puerta, vio como todo estaba en el mismo orden en que lo había dejado, pudo respirar hondo y sentir una calma sin fin apoderandose de ella por completo. Se recostó en la camilla, volvió el alma a su cuerpo y conforme, aprobó el coral.
Ya estaba lista para el velorio.

jueves, 27 de enero de 2011

Feé Verte


Eones son los que ha pasado envuelta en oro. No sabe cuántas cosas han sucededido a su alrededor mientras en sueños ha intentado construir aquellas alas de las que hace tanto, habló.
Ha sido calma en movimiento, metamorfosis. Ha sido en su objetivo presa, soledad, physis.
Pequeña crisálida...
En un bosque al fin del mundo decidió la crisálida aguardar los tiempos necesarios para conseguir volar.

(Mientras, el Hada Verde hechiza con su canto a los forasteros que deambulan en el bosque a la espera de la luna llena ya que se saben, hoy es la noche elegida para realizar el ritual. Así, en el mismo bosque que la crisálida eligió para asentar su espera, los brebajes milenarios comienzan a ser preparados por aquellos que aun guardan el secreto. Saben que no pueden abusar del anís pues conocen cada cuota de cada uno de los ingredientes. Han invitado al Hada Verde. Ya todo está listo.)

Las copas llegaban para llenarse de la posión y fueron invitados todos los seres del bosque del final del mundo. El Hada bebió y bebió hasta que su sangre toda fue verde y los forasteros enloquecidos por su sabor dejaron que sus cuerpos danzaran en un sólo compás dirigiendo cada gota de su ser a beber, tomaron cada sorbo hasta que al fin, emprendieron su viaje por destinos inciertos. Unos fueron agua en el desierto, otros se posaron sobre la luna en su alba plenitud, otros se dejaron llevar por el canto de las sirenas y otros por las olas del mar. Alcanzaron los cielos en un vuelo encantado, fueron nube, llegaron al sol y tardaron menos que la luz en dar la vuelta al planeta. En las alturas estaban cuando de pronto, escucharon una voz que a la distancia suplicaba:

¡Hada Verde! Cuando con tu vuelo encantado irrumpas en los azules eternos y seas estrella y seas sal, guarda una imagen para mí, que sigo presa de los enclaves mundanos, trae hasta mis ojos aquello que el océano refleja por las noches...Guarda en ti, bella doncella verde, el rojo de los ocasos, la estela que las locomotoras dejan en los parajes olvidados, el agua que está debajo de la Tierra, los besos de aquellos amantes de pasión infinita, guardalos en ti, que si lo haces, prometo recordarte por siempre.


Los forasteros acabaron con la última vida de la Feé Verte al tomar la última copa al son de los tambores a la luz de la fogata. Volvieron al bosque y agradecidos por el viaje, juraron no contar a nadie lo sucedido.

Acabó la noche, se fugó la luna, cambió el mundo sus colores y la estrella de fuego nos sonrió nuevamente. En ese momento fue cuando el cascarón de oro que contenía a la crisálida y a sus fantasmas se abrió lentamente y dejó ver las alas de que hace tanto, habló.

Se dice que por el bosque del fin del mundo, en noches de luna llena y, a veces, de cuarto menguante, se puede ver un Hada de vestido Verde acompañada de una realidad extraña, y también, de una mariposa que, en sus alas, trae dibujadas los ocasos rojos, las estelas de las locomotoras, el agua bajo la Tierra y los besos de los amantes más enamorados de todo el mundo.