martes, 26 de julio de 2016

23:13

Hace mucho tiempo que no escribo. Creo que para hacerlo es necesario contar con muchas cosas, con una misma, de partida.
Y de final.

El error.
Escoger no escuchar esas voces
seguir esos caminos
que no eran más atractivos
sino más peligrosos
creer que podemos con el peligro
hasta vernos con el corazón en riesgo.
Sentir
ese vacío que se alcanza cuando después de todas las batallas
incluso las que creímos más ciertas
se muestra la caída
Y llegamos entonces a la necesidad
la constante e inacabable necesidad
de dotar todo nuevamente de sentido.
Los sueños, las aves, el mar.
El cansancio.
El peso en los hombros
el dolor de cabeza
la lentitud de los pasos.
Sentir que todo esto ha sido tan absurdo sobre todo, porque pudo no haberlo sido.
Y que por si fuera poco, hizo de mi tiempo una interfaz
entre lo que más quise
y lo que no necesito.

La certeza
de comprender finalmente
que las historias que nacen muertas, muertas permanecen.
Que aun por muchas ganas, aun por todas las ganas, nunca fuimos lo que pretendimos
Porque no era verdad que lo pretendíamos.

Duermo entre lo oscuro sabiendo que yo no fui quien mintió.

Puedo luchar contra lo adverso, pero no contra lo falso.

Que era falso es mi certeza. Desde ahí comienza mi camino hoy.