domingo, 27 de diciembre de 2009

Elefante

Entonces tenía cuatro años y salía todas las tardes a jugar a la plaza. Entre bicicletas y pelotas y cantos creció sin sentir que faltaran motivos para sonreír. Pensó, ¿Podría otra vez tener toda esa vitalidad, esas ganas, esa alegría innata? ¿Volverían esos tiempos en que las preocupaciones no eran más que las ocupaciones?
(Primera arruga).
Iba en 3º medio y no eran pocas las ideas que lo dejaban sin dormir durante la noche. Habían planes, proyectos, objetivos, habían ideales en los que se consumía por completo y mucha creación de por medio. Él tenía un camino forjado, no vagaba por los aires sin destino cierto y en esa vía quería mantenerse.
(Segunda arruga)
Cuando conoció el "mundo laboral" se sintió embargado de cosas nuevas que creyó no existirían y, entre ellas, muchas que hubiese preferido no existieran. Pero nada de eso le arrebataría sus ganas de hacer de este mundo algo mejor...
(Tercera arruga)
Hasta que se dió cuenta que era un elefante, que todo su cuerpo estaba dibujado, surcado, que cada línea que en él había denotaba una historia diferente, un camino...
Y que sin embargo hoy, no hacía más que vivir de recuerdos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

"Crear Lazos"

A propósito de las esencias, del cultivo, de las caricias y de esas pequeñas cosas que debemos nunca olvidar, he aquí un regalo hermoso:

XIX

El principito ascendió a una alta montaña. Las únicas montañas que había conocido eran los tres volcanes que le llegaban a la rodilla. Y usaba el volcán apagado como taburete. "Desde una montaña tan alta como ésta – pensó – divisaré de una vez todo el planeta y todos los hombres..." Pero no vio más que picos rocosos bien afilados.

- Buen día – dijo por si acaso.

- Buen día... Buen día... Buen día... – respondió el eco.

- Quiénes son ustedes ? – dijo el principito.

- Quiénes son ustedes... quiénes son ustedes... quiénes son ustedes... – respondió el eco.

- Sean mis amigos, estoy solo – dijo.

- Estoy solo... estoy solo... estoy solo... – respondió el eco.

"Qué planeta tan extraño ! – pensó entonces. – Es todo seco, y todo puntiagudo y todo salado. Y a los hombres les falta imaginación. Repiten lo que se les dice... En casa tenía una flor: ella siempre hablaba primero..."

XX

Pero sucedió que el principito, habiendo caminado mucho tiempo a través de arena, rocas y nieve, descubrió por fin una ruta. Y todas las rutas van hacia los hombres.

- Buenos días – dijo.

Era un jardín florido de rosas.

- Buenos días – dijeron las rosas.

El principito las miró. Todas se parecían a su flor.

- Quiénes son ustedes ? – les preguntó, estupefacto.

- Somos rosas – dijeron las rosas.

- Ah! – respondió el principito.

Y se sintió muy desgraciado. Su flor le había contado que era la única de su especie en el universo. Y he aquí que había cinco mil, todas parecidas, en un solo jardín !

"Ella estaría muy molesta – se dijo – si viera esto... tosería muchísimo y fingiría morirse para escapar al ridículo. Y yo estaría obligado a fingir que la auxilio, porque si no, para humillarme a mí también, se dejaría morir de veras..."

Luego continuó diciéndose: "Me creía poseedor de una flor única, y sólo tengo una rosa ordinaria. Eso y mis tres volcanes que me llegan a la rodilla, uno de los cuales posiblemente esté apagado para siempre, no hacen de mí ciertamente un gran príncipe..." Y, tendido en la hierba, lloró.

XXI

Fue entonces que apareció el zorro:

- Buen día - dijo el zorro.

- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.

- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...

- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...

- Soy un zorro – dijo el zorro.

- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...

- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.

- Ah! perdón – dijo el principito.

Pero, después de reflexionar, agregó:

- Qué significa "domesticar" ?

- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?

- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ?

- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ?

- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?

- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."

- Crear lazos ?

- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...

- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...

- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...

- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado:

- En otro planeta ?

- Sí.

- Hay cazadores en aquel planeta ?

- No.

- Eso es interesante ! Y gallinas ?

- No.

- Nada es perfecto – suspiró el zorro.

Pero el zorro volvió a su idea:

- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...

El zorro se calló y miró largamente al principito:

- Por favor... domestícame ! – dijo.

- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !

- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente el principito regresó.

- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.

- Qué es un rito ? – dijo el principito.

- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:

- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.

- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.

- Claro – dijo el zorro.

- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.

- Claro – dijo el zorro.

- Entonces no ganas nada !

- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.

Luego agregó:

- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.

El principito fue a ver nuevamente a las rosas:

- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.

Y las rosas estaban muy incómodas.

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.

Y volvió con el zorro:

- Adiós – dijo...

- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.

- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.

- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.

- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.

--O--

Extracto de "El Principito"

Antoine de Saint Exupèry

sábado, 21 de noviembre de 2009

Marionetas

Una mano derecha toma la tabla en cruz que obediente dirige a través de sus hilos a las marionetas que de ellos cuelgan. No tocan el suelo ni tampoco alcanzan el cielo, pues sólo son marionetas al compás de una mano derecha que las quiere en el medio, para que no molesten al tocar fondo ni se subleven estando muy arriba. Así es.
La mano las peina y viste bonitas para que aparenten estar contentas; de ése modo podrán atraer a más manos derechas con más hilos y más marionetas que controlar, perdón, dirigir.
Pero, ¿les puedo confiar algo? las marionetas están un poco tristes porque ya no tienen público que asista a sus funciones: todos se convirtieron en marionetas, todos comen y bailan y lloran según los movimientos que realiza la mano derecha. Y lo peor es que no se han enterado de ello, ¿Que hacemos entonces con su pena? ¿Podremos poner en evidencia algún día la vida tras el telón que muestre nítidamente el accionar maquinado de la mano derecha para que así el público se de cuenta de una vez que no es marioneta?
Y se ven tan vulnerables...
Sólo un pequeño movimiento basta para que sus manos se detengan, sus pasos retrocedan, su cabeza se agache y su mirada se pierda en un sin sentido que pende de un hilo...
Y no se dan cuenta...
No logran darse cuenta...

(Considerando la historia reciente, desde 1.973 en Chile la derecha ha tenido el poder económico y político del país, generando miedo en nuestra gente, desigualdad económica, social y cultural, han controlado los medios de comunicación masiva y cambiado la historia a su gusto y conveniencia, ataron el orden constitucional en vistas a sus intereses y pretenden llevar el país a una competencia asquerosa por obtener más poder en la región latinoamericana dejando de lado las relaciones de hermandad que nos proporcionarían la independencia que nunca hemos tenido. Prontamente se "elegirá" al Presidente de la República y a los miembros del Parlamento y todo apunta a aquella nefasta facción política como victoriosa. El problema es que aquellos que otorgarán el triunfo no saben aún de su condición de viles marionetas al servicio de intereses individualistas que no los beneficiarán en nada, nunca. Son y seguirán siendo muñecos controlados por hilos colgando de una madera en forma de cruz.)

Pero inevitablemente llegará el momento en que la función finalice y el telón se cierre, ¿Podrán los muñecos recuperar aliento y conciencia y volver a ser humanos?

jueves, 19 de noviembre de 2009

Agua

Agua que se va y viene y desaparece. Agua q corre rápido para huir de todo, para alcanzarlo todo. Agua que está limpia en el aire. Agua que es nieve, es lluvia y es granizo. Agua esencial. Agua salvaje y feroz de cascada y alud. Agua fría, congelada, transformada. Sueños eternos en masas de agua. Agua tibia, humo de agua en el cielo. Agua en las rosas, en los pastos, en las rocas, en los charcos. Emociones de agua en mareas de luna. Agua en la sed. Agua como hiel al brotar de los ojos. Agua de muerte. Agua en respiros. Agua en los cuerpos, en el cansancio, en el amor. Agua en la vida y siempre junto a ella. Agua convertida en movimiento. Formas de agua desparramada en las ideas. Olorosa, colorida y gustosa agua. Agua que deja huellas en los ríos secos, en la tierra seca, en el paso seco. Agua en las manos escurridiza y transparente. Agua en dos bocas hechas una boca. Agua en la alegría. Agua en el dolor. Golpe de agua en la mejilla. Agua que nace queriendo ser Dios.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Despabílate amor - Mario Benedetti

Bonjour buon giorno guten morgen,
despabílate amor y toma nota,
sólo en el tercer mundo
mueren cuarenta mil niños por día,
en el plácido cielo despejado
flotan los bombarderos y los buitres,
cuatro millones tienen sida
la codicia depila la amazonia.

Buenos días good morning despabílate,
en los ordenadores de la abuela ONU
no caben más cadáveres de Ruanda
los fundamentalistas degüellan a
extranjeros,
predica el papa contra los condones,
Havelange estrangula a Maradona
bonjour monsieur le maire
forza Italia buon giorno
guten morgen ernst junger
opus dei buenos días
good morning Hiroshima,
despabílate amor
que el horror amanece.

















miércoles, 4 de noviembre de 2009

Defensa Personal

Se ha hecho recurrente oírlo por estos días, se entiende, estamos ad portas a las presidenciales y surgen éstos temas…como siempre, los mismos: que a cuál de todos les crees menos, que la izquierda aquí, que la derecha acá, que si estás inscrita, que por qué no lo estás, que la Concertación y su incapacidad, que el legado del dictador, que el ‘73. Siempre se llega al ‘73. Antes de eso se habla de todo muy correctamente -(como es menester en política, lo dijo Maquiavelo y yo le creo)- pero una vez se menciona la Dictadura de Guzmán, perdón, de Pinochet, todo cambia…porque claro, sólo quienes “lo vivieron” pueden seguir articulando palabras, los otros, no, ¿Por qué? Porque “no lo vivimos”. Pero hoy voy a defenderme. A mí y a todos los que sin haber ocupado lugar en el espacio el ‘73 tenemos más de un grito en su contra, más de un planteamiento, más de una crítica y más de una herida. Porque ése año es una herida.

-Seré breve.

No viví el paleozoico, ni el mesozoico, ni ningún zoico.
Tampoco estuve peleando durante la Segunda Guerra Mundial, ni permití la llegada de Hitler al poder, ni firmé el Tratado de Versalles.
Me hubiese encantado gritarle sus verdades a Pérez Zujovic después de la matanza de Puerto Montt.
No presencié la última misa en latín producto de las reformas adoptadas en el Concilio Vaticano II.
No llegué a tiempo para evitar la muerte de Allan Poe en aquella sucia calle perdida en el mundo de la poesía maldita.
No fui Miguel Ángel, ni Rafael, ni Da Vinci. Tampoco Frida, María, ni Gladis.

Y no viví el ‘73, fíjense ustedes, caballeros. Fíjense ustedes, los que niegan la posibilidad de opinar, los que alegan ignorancia y son ignorantes de lo que vivieron otros en ese mismo período, los que no vivieron otros períodos de la historia y aún así hablan de ella, sueñan con ella, ríen de ella, reniegan de ella, viven de ella.
No somos hoy sin ser ayer, ¿Tanto cuesta comprender los caracteres de la esencia?
La historia se construye con cada paso y le pertenece a cada uno en idéntica medida y forma, ¿De dónde surgió la soberbia magnánima de la que éstos sujetos se valen para quitar legitimidad al pronunciamiento que yo o quien sea haga sobre ella?
No estoy dispuesta a que me callen con argumentos carentes de sustentabilidad en la lógica y en la sensatez.
No pido tolerancia hacia la opinión que tengo al respecto ni tampoco al sólo hecho de tenerla, puesto que soy libre para pensar –(al menos para eso aún)-, puesto que tengo dos ojos y me puedo informar, puesto que soy hija de una madre y de un padre que vivieron 17 años de dictadura y aquello no les fue indiferente, créanme, y porque no tengo que pedirle tolerancia a nadie para decir lo que creo.
Y resulta que hay reproches ¡REPROCHES! ante la baja participación de los jóvenes en la política, ante la no inscripción en los Registros, ante las protestas estudiantiles contra todas las herencias de aquel funesto régimen, ante nuestra decepción, y también claro, ante nuestra ignorancia.
Tienen dos opciones: o se ponen de acuerdo o se van al carajo.

“La historia es nuestra y la hacen los pueblos”

¿Podré entonces, algún día, hablar sobre ella sin recibir a cambio miradas de reproche retrógrado?
Yo no lo viví, a mí me lo heredaron y no tuve opción de negarme. Me afecta cada vez que voy al médico, que pago impuestos, que “elijo” entre un mp4 o un i-pod, que cambio las noticias de Chilevisión, que no manejo contenidos básicos de alguna materia que debiese haber sido vista en el colegio y que sin embargo no lo fue por causa de una ley que nos quiere ignorantes, etc.
Y no quieren que hable.
Y si lo hago carece de fundamento.
Y sólo podría tener un resquicio de validez en caso de estar inscrita.
Y si no lo estoy es por causa del sistema electoral adoptado por la Constitución del ‘80.
Pero más vale que no hable de los ‘80, porque “no los viví”.

Más vale que no analice los hechos pasados que dieron vida a éstos, que no critique, que no reflexiones, que no busque explicaciones, que no piense. Sí, que no piense. Que me muera en sus reproches. Que me sienta carente de la calidad necesaria para opinar y cierre mi boca, aniquile mis ideas, ahogue mis palabras. Que haga oídos sordos a la realidad en la que me desenvuelvo. Que sea inconciente. Que no tenga motivos. Que sea un cuerpo más entre la masa capitalista y así canalice todo el esfuerzo de mis neuronas en encontrar la más óptima de las formas para conseguir dinero. Sólo en eso y nada más que en eso. Que mi preocupación sea llegar viva y con todos mis bienes a casa. Que sea buena estudiante, saque mi título y me una al mundo de los que viven para trabajar lo más rápido posible. Que compre “Las Ultimas Noticias” y vea mucha televisión. Que haga mía la posición del individualista y deje de causar discusiones a la hora de almuerzo.
No al diálogo, ya que eso trae como consecuencia conocer las posturas de otros. Sí al monólogo, al monólogo de todos al unísono, al que nos impide escucharnos y comprendernos, al que no le interesa nada más que sí mismo.
Siento que es imposible ser parte de una sociedad y no medir el alcance de las actuaciones colectivas que le dan sentido a lo que vive cada uno, ¿Acaso no les da pena contrastar el sueño de una sociedad justa con las peleas a cuchillazos adentro de las salas de clases? ¿Y quieren seguir siendo espectador? Bien, si es así yo nada puedo hacer, pero no vengan a imponerme a mí que siga el mismo decadente modelo porque no estoy dispuesta a dejar pasar la historia ni ser una muerta más caminando por los pasillos desolados de un mundo de adultos decepcionados que no acepta cambios, revolución, vida, pese a que los pide a gritos.

Las voces jóvenes han sido calladas por los medios de comunicación, por los prejuicios de los viejos y sus miedos, por los políticos a los que no les conviene que critiquemos demasiado pues arriesgan sus puestos y confort, pero ya basta. Somos nosotros quienes debemos convencernos de la validez y legitimidad de las opiniones que emitimos, de los planteamientos que tenemos y de la madurez que podemos otorgarles, de que lo que pensamos no es sólo romanticismo sino realidad y que nada ni nadie nos puede negar el derecho a expresarnos libremente.

Volverá la conversación, otra vez saldrá a la luz el mismo tema y yo no me callaré, ¿Hay más voces dispuestas a seguirme?

jueves, 22 de octubre de 2009

Él nos hará

Y llegas tú y tu nariz roja roja roja grande roja y contenta.
Y me voy yo hacia la profundidad más eterna de los blancos mares.
En calma.
En apuro.
Con sed.
Feliz.
En donde está eso que creemos..
A donde van esas ilusiones vestidas de... ¿qué?
¿Vestidas de cómo? ¿Vestidas de cuánto? ¿Vestidas de cuándo? ¿Vestidas de dónde?¿Vestidas de por qué? ¿Vestidas de para qué? ¿Vestidas de hacia qué?
-(Muy bien, ésta es la parte en que te ríes de mis mil y una preguntas extraídas de la mismísima nada con el objeto y fin último de exponerlas magistral, sarcástica y de la manera más sensata posible, ante el mundo que nos ve a veces de la mano)-
A veces.
Y a veces nos ve besarnos.
Otras... en otras no nos ve. Así, simplemente.
Ahí es cuando te vas tú:
Risa, duda,
cielo cerrado en ciclo celeste,
cambio, brisa,
viento que sopla en mi oído la palabra
sí, justo esa...
la más difícil de todas
la más hermosa
la única perfecta
la única que no muere.
Ahí es cuando llego yo:
-(y es difícil describirme)-
pero creo que ante tí sólo logro ser
la historia misma de mis heridas, pluma, iris, caderas, labios,
soy sólo cada rincón que me da forma
y cada alma de cada fondo
soy yo para tí
en tormentas y en silencios navego hacia la lluvia en la que te escondes
y alcanzo la puerta tras tu boca
la verdad en tu verdad
la alegría, las palabras, la semilla.
Entonces nos encontramos...
P.D.: Y recuerda que no haremos el amor...

sábado, 10 de octubre de 2009

¡Ayuda!

Hay un ideal rojo que sangra amarillo dentro de un corazón verde, ¿Qué hacemos, idealistas?
Hay un alma que sueña cada vez menos peleando en el patio de la Universidad con una frustración que poco a poco se diluye entre esperanzas, ¿Qué hacemos, soñadores?
Hay conciencia sobre la existencia de infintas manos que no alcanzan a obtener el pan de cada día, ¿Qué hacemos, trabajadores?
Hay un duelo por noventa y siete cantores, ochenta y ocho escultores y treinta bailarines que murieron de pena, ¿Qué hacemos, creadores?

¿Vamos a cerrar las ojos y pensar que la rutina nos lleva con ella hacia aquel horizonte gris al que nunca quisimos llegar?
¿Vamos a inscribirnos en los Registros Electorales para ilusamente creer que nuestra participación en el sistema es efectiva y que con dejar un papel en una urna logramos algo, elegimos algo, cambiamos algo?
¿Vamos a ser metal, mueble, hoja caída de un ayer idealista pudriéndose entre pasos inertes o vamos a recordar que "las cadenas son lo único que tenemos que perder"?

¿Lograremos creer otra vez que la Revolución existe, que la Historia es nuestra, que la mente humana es libre, que en nuestra calidad de actores sociales informados y en pie a la lucha tendremos aquel futuro del que nos contaron los justos, los limpios, los felices?

¿Cómo llenar nuevamente de pájaros ése cielo de utopía?

¿Dónde se haya el retorno a las convicciones que nos hacían dejar la voz y toda la fuerza de nuestra unión en las calles?

¿Dónde?
¿Dónde?
¿Dónde?

No quiero morir...

domingo, 27 de septiembre de 2009

Llena de amor por sus penas

1.- Biografía.
Jenaro Gajardo Vera, fue un excéntrico abogado, pintor y poeta chileno, conocido por convertirse a partir del 25 de septiembre de 1953 y hasta su muerte, como el legítimo dueño de la luna.
Nació en Traiguén, el 18 de noviembre de 1919 y fue el sexto de nueve hermanos. Estudió para convertirse en abogado pero también ejerció como pintor y poeta. En 1952 se traslada a Talca para ejercer su profesión de abogado.
En Talca crea la llamada "Sociedad Telescópica Interplanetaria", cuyo fin era recibir a los primeros extraterrestres que eventualmente llegarían a la Tierra.
Es en esta ciudad además, donde inscribe la luna a su nombre.
2.- Inscripción de la Luna.
Para lograr su objetivo, publicó tres avisos en el Diario Oficial, requisito que fija la ley chilena para dar la oportunidad de que alguien que ya tuviera algún derecho sobre la luna pudiera ejercerlo y, como nadie lo hizo, procedió a inscribirlo como su propiedad en el Conservador de Bienes Raíces de Talca previo desembolso de $42.000 pesos chilenos de aquella época. Se oficializó la escritura el 25 de septiembre de 1954.
Ese día se presentó ante el notario de Talca, César Jiménez Fuenzalida y pidió dejar constancia de que se declaraba dueño de la luna, para lo cual acreditaba que lo era antes de 1857 (fórmula legal utilizada para sanear terrenos sin título de dominio) del satélite natural de la Tierra describiendo sus medidas y límites.
La escritura en cuestión a la letra dice:
"Jenaro Gajardo Vera, abogado, es dueño, desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores, del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475 kilómetros, denominada Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, Oriente y Poniente, espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 oriente 1270 y su estado civil es soltero."
Jenaro Gajardo Vera
Carné: 1.487.45-k Ñuñoa
Talca, 25 de septiembre 1954.
3.- La Prensa.
La noticia se propagó ágilmente, dándose a conocer a través de periódicos locales y luego internacionales. Cruzó así las fronteras del país, llegando a oídos del famoso animador del programa "Sábado Gigante", Don Francisco, quien lo entrevistó en su programa.
4.- Apolo XI
En el año 1969, antes del alunizaje del Apolo XI, el presidente de Estados Unidos Richard Nixon envió un comunicado que se hizo llegar al abogado chileno a través de la embajada norteamericana en Santiago. El comunicado rezaba:
"Solicito en nombre del pueblo de los Estados Unidos autorización para el descenso de los astronautas Aldrin, Amstrong y Collins en el satélite lunar que le pertenece."
Richard Nixon, 1969.
A lo que Jenaro Gajardo Vera respondió:
"En nombre de Jefferson, de Washington y del poeta Walt Withman, autorizo el descenso de Aldrin, Amstrong y Collins en el satélite lunar que me pertenece y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente."
Jenaro Gajardo Vera, 1969.
5.- Los motivos.
Los motivos que tuvo para hacerlo pueden ser varios, si bien sólo son conocidos dos de ellos:
1.- Hay quienes dicen que fue un acto poético de protesta con el cual quiso intervenir en la selección de los posibles habitantes del satélite. En sus planes estaba habitar un mundo sin violencia, envidia, odio, ni vicios por el estilo, en otras palabras, su ideal altruista fue su gran motivación.
2.- También existen quienes sostienen que él habría comprado la Luna para poder ser parte del Club Social de Talca, para el cual era requisito tener alguna propiedad a su haber.
6.- Testamento.
Jenaro Gajardo Vera dejó su luna en testamento al pueblo chileno, expresándose de la siguiente manera en una notaría de Santiago de Chile:
"Dejo a mi pueblo la luna, llena de amor por sus penas"
Jenaro Gajardo Vera, 1998.
7.- Libre otra vez.
En 1967 se firmó en las Naciones Unidas un tratado que prohíbe la compraventa de objetos exteriores a la Tierra, siendo desde ese entonces posesión de nadie. A pesar de lo cual, en 1980, el norteamericano Dennis Hope formaliza de nuevo en una oficina del registro de San Francisco la "compra" de la luna, dedicándose desde entonces a vender parcelas en suelo lunar.
Fuente: http:// es.wikipedia.org./wiki/Jenaro_Gajardo_Vera

sábado, 5 de septiembre de 2009

Delincuente

Johan Hernández Hernández. Seis años. Tercero de cinco hermanos. Vive de allegado en la casa de la actual pareja de su madre ubicada en la población Santo Tomás, comuna de La Pintana. Cursa primer año básico y hace tres meses le detectaron déficit atencional. Su padrastro es alcohólico, drogadicto y está cesante ya que hace pocos meses atrás terminó de cumplir la condena correspondiente al delito de robo con intimidación. Su madre obliga a prostituirse a Jessica, la hermana mayor, pues de otra forma no comen. Además, a Yessenia, la segunda hija, hay que alimentarla por dos.
Nadie se preocupa por sus tareas así es que no las hace. Nadie asiste a las reuniones de apoderados así es que se margina de los asuntos del curso. Nadie acude a las citaciones del inspector del colegio así es que sigue peleándose con sus compañeros en los recreos y faltando el respeto a los profesores. Nadie está con él y él está con nadie.

Maximiliano Goyenechea Jurisic. Seis años. Hijo único. Vive con sus padres en su casa situada en Santa María de Manquehue, Vitacura. Cursa primer año básico y tiene el primer lugar del curso. Su padre es un exitoso empresario de la industria vitivinícola y su madre lucha arduamente por hacerse de un nombre importante en la carrera diplomática.
Pasa la mayor parte del tiempo solo dado que sus padres tienen muchas preocupaciones además de él. Tiene más nanas que amigos con quienes compartir sus juguetes. Nunca ha sentido carencia material alguna, mas no recuerda haberse quedado dormido en los brazos de su madre durante alguna noche de fantasmas. Hoy se cumplen dos semanas desde que su padre le prometió enseñarle a jugar futbol...y sigue esperando.


Como una esponja que absorve lágrimas, rabias y frustraciones,
A medida que iba creciendo el parecido con su padre
comenzó a vivir en su medio y, sobre todo, aprendió las
era cada vez mayor y eso lo contentaba ya que siempre
distintas formas para poder sobrevivir en él: los narcos
quiso ser como él. Se esforzaba por tener siempre las notas
eran los más peligrosos y no había que ser violador.
más altas, por destacar en el equipo de rugby,
Fácil era robar las billeteras
por llevar la delantera de los aparatos teconológicos,
de los bolsillos de los pantalones de los señores
por ser el mejor en todo. No había
y sólo bastaba un piedrazo en la ventana del auto
seguridad en él sin la aprobación de aquél
para tener una cartera. Necesitaba ganarse el respeto
que viajaba de reunión en reunión, de conferencia en conferencia,
de los demás. Pasaron los años, siguió aprendiendo a
de entrevista en entrevista y de vacío en vacío. En relación a
vivir en la calle, prescindiendo de la ecuación de la recta,
su madre sólo sabía que coexistieron durante nueve meses...
de los postulados socráticos, de las funciones del lenguaje
pero después de eso los Consulados y las Embajadas le arrebataron
y de las leyes de Newton. Miles fueron las veces
toda la atención que alguna vez soñó tener. Fue entonces
en que por defender a su madre de golpizas
que comenzó a dudar, ¿De qué servía tanto éxito hacia afuera
tuvo que dormir en alguna plaza. Y creció, se endureció,
si sólo había dolor adentro? ¿Para qué esforzarse en ser el mejor si
cayó en el vicio de la cocaína para evadir momentáneamente
nunca sintió el reconocimiento de nadie? ¿Bajo qué argumentos
sus problemas. Sus alegrías se fundaban en lo ostentoso del
debía estudiar para después pasar su vida trabajando si de todas
botín conseguido en el Paseo Huérfanos o en la Plaza
maneras tendría todo cuanto pidiera, cuanto anhelara y
de Puente Alto. Su tiempo se diluía en drogas, fiestas, peleas de
cuanto quisiera con la fortuna de sus padres?
pandillas...soledades.
Loco por la ira se sientió al descubrir que su padrastro estaba abusando sexualmente de su hermana mayor y golpeó a su madre ya que veía en ella la culpable de todas las miserias que vivía. Sus hermanos pequeños se fueron contra él, quisieron golpearlo, pero sus brazos eran ya los de un hombre y sólo bastó un empujón para que Jeremi, el menor, se azotara la cabeza contra la mesita del centro. Entonces no estaba en su cuerpo. Fue una noche en que la cocaína hablaba por él, cuando la sangre se le hizo alcohol. Llegó a una fiesta, sus amigos lo alentaron para que fuera a venderle droga a los "cuicos" con los que negociaban hace un tiempo pero a un precio superior al de siempre...
Max había llegado hasta ese lugar después de una discución con su padre y del llanto de su madre, quien al ver cómo su hijo se convertía en pistola sentía en su cabeza disparos de soledad, de dinero, se mierda, de fanatismo religioso, de principios inaplicados, de mentiras tras corbatas, de noches de miedo en las que se orinó y nunca nadie se enteró, de $700.000 pesos que pagó para no ir a la cárcel por consumo ilegal de drogas, de todas las veces en que obligó a mujeres de una noche a abortar. El sentido en todo su sentido murió para él.
Pink Floyd cantaba sus verdades mientras ellos bebían y jalaban. Hastiados del mundo, enfermos de decepción, vacíos de afecto, soberbios de poder y saboreando esa sensación de inmunidad ante la ley que les daba el codearse con la corrupción a diario, salieron a buscar más de lo siempre...
- Aló, sí, $400.000? No, es muy poco.
- Pero si eso es lo que cobran...
- Es que ésta es mejor...
- Ok. Allá arreglamos.
Parecía ser todo normal: la misma plaza (el mismo escape), los mismos problemas (la misma mierda). Finalmente, después de una espera acompañada por sirenas de policías circundantes, Max y sus tres acompañantes vieron llegar al grupo de Johan que traía consigo aquella sustancia con la que podían dibujar alegrías de 40 minutos.
Pero las cosas no saldrían como esperaban.
Johan quería vender la misma cantidad de siempre por el doble del precio y Max no estuvo de acuerdo en transar, lo que provocó el enojo de sus vendedores. Los amigos de Max no estuvieron dispuestos a aguantar los insultos de esos "flaites" y los otros respondieron a golpes, primero, y a cuchillazos después. Max trató de llevarse a sus amigos pero ya era tarde: dos de ellos seguían peleando mientras sangraban sus rostros, sus brazos y sus manos. Derrepente observa al tercero, Gonzalo, que corre en dirección al auto y siente estremecer su pecho al recordar el arma que él mismo había dejado en la guantera "por si acaso". Rápido fue a detenerlo pero el miedo reventó sus tímpanos cuando sintió a Johan agarrarlo por detrás, poner una cuchilla en su cuello y gritarle que entregara toda la plata que tenía. Se paralizó, sintió cómo su vida pendía de un hilo transparente, sus rodillas temblaban, no podía moverse, sólo lograba gritar que lo soltara y le entregaría el dinero...pero en ese mismo instante, vio a su amigo salir del auto y dar dos tiros al aire con lo que provocó más rabia en la pandilla y ahora eran tres pistolas contra una. Gonzalo temblaba, no sabía cómo salir de aquel laberinto y sus amigos no lo podían ayudar ya que estaban inconcientes en el suelo bañados en sangre, mientras Max pedía a gritos que lo soltaran...por primera vez en su vida sentía que no eran ellos quienes tenían el control de la situación.
-¡Suelta la cuchilla mierda!
Gritó Gonzalo a Johan, mientras lo apuntaba con la pistola.
-¡Lo suelto pero me dan todo lo que tienen o si no lo mato!
Gonzalo buscó su billetera, se acercó a Johan para pasarle el dinero mientras tres gatillos amenazaban con dispararse al menor descuido.
Imploró a su cuerpo que respondiese articulando cada movimiento de la mejor manera posible, tenía a Johan frente a él, Max estaba del otro lado, no lograba verlo, y tras él los otros tres pandilleros. Casi llegaba al lugar que Johan había indicado para dejar el dinero cuando ve que uno de sus amigos se levanta y comienza a correr. Dos de ellos salen detrás de él y uno dispara. Fuera de control la pistola de Gonzalo responde. Todo se vuelve gritos, fuego y confusión. Johan y Maximiliano quedan frente a frente, se miran sorprendidos, se reconocen, por un segundo se congelan en la misma soledad compartida. El sonido de las sirenas acercándose los hace reaccionar. Gonzalo desesperado ve la espalda de Johan, no duda y dispara. Por el otro lado, otra bala hace lo mismo con Max. Sus ojos se funden. Respiran el mismo último aire. Se abrazan y al suelo caen mientras el rojo tine sus vidas ahora sin vida.
Al otro día, dos familias exigieron "Justicia".

miércoles, 26 de agosto de 2009

Circus

-(Cada vez que sus ojos se abren al mundo comienza el viaje hacia seres distintos: hace dos meses atrás fue un barco de papel, hace tres semanas; la bala dueña de la verdad que dio muerte a Salvador Allende, anteayer; una pintura de Dalí. Hoy se despertó queriendo ser circo.)-

Con sus dos pies sobre la cuerda floja comienza ya la burla a la muerte, quien con su negra capa juguetea asesina entre risas de niños y sombreros de damas y caballeros expectantes. Un paso hacia adelante ven ellos desde abajo. Un viaje hacia el otro lado del río ve ella. Y el viento acaricia suavemente su cuerpo desde abajo hacia arriba.
Izquierda y derecha: las manos muestran al público las antorchas que alumbrarán su camino. Tres, dos, uno: ¡Fuego de su boca! Tan solo una combustión basta para que los ojos de quienes observan se entreguen a la fantasía.
Se convierte en malabar, en trompeta, en truco de magia. Acaricia la escalera hasta tocar la pista que dispuesta aguarda para recibir a los cuatro tigres de bengala que con toda la fuerza de nieve que exudan comienzan obedientes a recibir sus órdenes: Up! Y el circo en todo su cielo se tiñe de rayas negras, garras y rugidos que congelan dimensiones inacabablemente blancas.
Se convierte en trapecio, en paraguas azul acrílico, en tambor, en pluma de avestruz. Viste un traje de colores decorado con veinticinco botones y derrepente, para su sorpresa ¡el pelo se le vuelve verde y la nariz roja y sus zapatos crecen y crecen y los niños ríen con cada una de sus palabras y sus gestos personifican la alegría que transmite el aire en aquel eterno instante de luz, de vida, de agua!
Hasta que se acaba. Sí, termina, pues debe comenzar a vivir en otro ser acompañada por nuevas luces de colores.
Entonces continua el viaje haciendo suyas las emociones, los sentimientos, las percepciones, cobijada por las ilusiones y la música, las risas, los aplausos, cada uno de los asombros y los miedos, todas esas curiosidades.
El circo la ve risueña pasear por sus dominios: libera a los elefantes de sus jaulas y monta uno de ellos mientras disfruta del éxtasis que otorga el sentir como se deshace un dulce algodón de azúcar en la boca...sobre la bestia saluda al público y éste, en un gesto de gratitud por el show brindado la ovaciona y glorifica en un aplauso unico, suyo.

-(Esto es un secreto, pero a mi parecer, probablemente mañana despierte queriendo ser la esperanza perdida del mago.)-

viernes, 21 de agosto de 2009

68.-


Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
FIN
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Otra vez "Rayuela"
Otra vez Cortázar.

jueves, 13 de agosto de 2009

Astrolabio

Yo ya no quiero más hielo sobre el cabello, ni sobre los ojos, ni sobre la voz. Yo ya no quiero más de esa música que a mis oídos llena de vacío y sombra y penumbra. Yo ya no quiero más bocas irreales de una noche-(Aunque cueste convencerse)-. Yo ya no quiero más latidos para hombres incapaces de sentirlos, no, no, no. Tampoco engaños, omisiones ni olvidos obligados, ni recuerdos miserables de bellezas que no existen.
Porque no existen.
¡Declaro mi cansancio ante lo burdo e hipócrita del amor!

Sí...

-No más corazón al viento.
-No más ilusión de cuento.
-No más empresa sin aliento.
-No más falsedad por el momento.

Detente, si?
¡Juro que quiero recomenzar y reconstruir y renacer! Pero el espíritu se me sale de los ojos a cada instante...sin saber aún muy bien por qué. Y créanme que no explica ni una maldita causa y mucho menos un azar.
Lo que soñé, lo que creí, lo que añoré, lo que anhelé, lo que idealicé, lo que construí, lo que cree, lo que amé...
¿Dónde carajo está?
"Un día salió de su cuerpo y voló por los mares de amarillo otoño donde creyó encontrar ése cáliz que brindaría a su alma aquel par que necesitaba para seguir viviendo sí aquel único motor de amor que pedía y que instintivamente o inconscientemente o estúpidamente creía existir por entre los escondidos pasajes de atmósferas oníricas que cobijaba en sí desde tiempo desmemoriado y lo buscó y viajó y conoció y se equivocó y murió y volvió a buscar aun en muerte aquel beso que del olvido la rescataría y magia en sus bolsillos dejaría aunque fuese por una sola vez porque pese a que nadie entendiera ella no se resignaría a ser polvo sin antes haber sido perfección..."
Yo no quiero volver a desparramar lágrimas inservibles, ni a pasar noches de amargura gratuita y banal. Yo no quiero esa sensación de cuchillo en el alma -(Vaya que no)-. Yo no quiero seguir perdiendo sangre en el intento. Yo no quiero que a mi magia la vuelva a mutilar un portazo. Yo no quiero de regalo un castillo de cristal sino tan sólo una cabaña de verdad. Yo no quiero congelarme en la espera sin horizonte. Y más aun, sepan ustedes mis queridos y odiados lectores que manifiesto abiertamente mi aversión a:
-Besos sin mí en la mente. (Inclúyase caricias y miradas, gracias.)
-Pasos que vomiten huellas para cualquiera.
-Mierdas que suenen lindas pero sin fundamento en los reales.
-Etcétera.
(Y el "etc" incluye cosas inimaginables. Sí)
Lo que yo quiero es
Que mis manos encuentren y acaricien
De una prostituta vez y juro que por todas
Aquella estrella infinita y bella que desde el cielo desee bajar a la Tierra para encontrarse con mis labios.
"...Entonces el alma emprendió su viaje dejando atrás montañas y valles y miles de volcanes para ocupar el cuerpo y hacerse carne porque sentía la necesidad de experimentar certezas tantas tantas tantas certezas como hojas secas forman los mares y viajan por el aire ay y sabe tan bien que tendría la verdad en sus manos si tan sólo llegase él con su mirada de noche y su abrazo de luz y sacara desde las profundidades de su bolso aquel astrolabio que un mago algún día le obsequió en agradecimiento por haberle salvado la vida y señalándole que era ésa la única herramienta con la que podría vislumbrar aquel tesoro que busca desde siempre..."
/ Astro-labio/ astro-Labio/ Astrolabio/ Astro-Labio/ Labiodeastro/ Astrodelabio/ AstroLabioAstro/
Entonces feliz me perdería danzando entre ojos, destinos, figuras, esperanzas, pasiones, cielos, estrellas, labios, tú...
Tú...
Si es que te dignas a existir, evidentemente.

lunes, 3 de agosto de 2009

El Pozo Vacío

-Porque naturalmete no podría escribir sobre algo más bajo éste yugo.
Como vislumbrar la idea en un cielo nublado, como no lograr impedir que el concepto se escape por entre los dedos -(de ambas manos)-, como sentir en el pecho la asfixia de las letras que quieren y, sin embrago, no pueden vivir.
Con una hoz de las más tenaces aniquila mis fantasías y mis realidades, se posa sobre mí y desliza lentamente y en silencio su filo por los alrededores de mi rostro, de mi voz, de mi alma... llevándose así aquello que es tan mío, aquello que nace y muere con la ilusión de llenar los espacios, el vacío, los mundos, el universo.
Y me deja bajo el agua, en el fuego, bajo tierra, en el aire. Viviendo el todo y la nada en un sentir simultáneo. En un devenir inexistente. En un trance agonizante.
Me pregunto qué sucedió con todo lo que había, ¿En qué rincón dejé las justas palabras que expresarían a los cuatro vientos aquel mensaje creado en una noche de sueños?
Siento como cuesta avanzar, como el inconformismo castiga todo lo que hago y a veces, hasta, lo que no alcanzo siquiera a construir en el pensamiento... su guante negro me viste de oscuridad. Y no puedo más.
...El suelo me recibe de golpe y siente cómo derramo mi tinta en él...

domingo, 26 de julio de 2009

De mí y de tí: Santiago de Chile

Debo decir que es cierto: a veces me sorprendes Santiago.

Tu multitud abrumadora, tu tránsito furioso, tu cordillera altanera, tus edificios interminables, tus personajes únicos e irrepetibles, tu soledad de luna, tu historia de sangre y esperanza…

La conurbación en todo su esplendor…es como si no le hicieras caso a la geografía que te hunde y te aísla, como si algo de las montañas te llamara irresistiblemente a salir de aquella catastrófica depresión en la que vives.

Hay gente que te extraña cuando te tiene lejos y a la vez te desprecia cuando vive entre tus calles; no es muy difícil, yo me cuento entre aquella. Pero eso es claramente tú culpa, sí, por no querer brillar tanto en el sur como en el poniente. Créeme que te adoraría si lograses tener esos faroles y esos cafés y esas casas lindas y esos parques tan verdes y tan verdes y tan verdes en todos tus rincones. Pero algo me dice que de ser así te quedarías con la mitad de tus habitantes.
Pobrecito Santiago, también estás presionado a parecer bonito.

-(Eso sin considerar que quisieron plantar una playa con todo y arena en tu estómago y nieve en tu esófago. Lo lamento.)-

En ti se vive el fenómeno de la sobrevaloración de lo sencillo y natural por causa de la escasez de lo mismo; amo pasear por el Parque Forestal, por el Cerro San Cristóbal o por esos recovecos incontaminados de la Quinta Normal y del Parque O’Higgins o de cualquier plaza con árboles y oxígeno. Amo las ferias artesanales más que el Paseo Ahumada y que los grandes centros comerciales que se imponen con toda su arquitectura a colores pero finalmente gris y sus imaginarias ofertas del 50% de descuento. Amo escuchar unas disculpas después de algún empujón y que me señalen la dirección correcta, cosa que en cualquier otro lugar es común y por lo tanto, no-amable (de “amar” no de “amabilidad”). Pese a todo, entiendo que eres una urbe y consecuentemente debes comportarte como tal.

Me gusta mucho doblar por las cuatro esquinas de tus calles y encontrar en cada una de ellas la más auténtica expresión del movimiento de rotación: el otoño como otoño, la primavera como la primavera, el invierno como el invierno y el verano como el verano. Nada que decir sobre tu carácter mediterráneo con estación seca prolongada, al contario, me encanta de ti esa ausencia de esquizofrenia climática.

Si algo he de criticar, es que tus distancias me distancian de ti y del resto y al resto lo distancian también de mí y de los demás restos y también de los demás restos de distancia, hecho que a su vez me lleva a tener problemas con el tiempo y así a tener problemas de tiempo en el tiempo y fuera de él. Lo cual ya no es novedad, pero sigue sin solución.

Por último, creo que a mis ojos se les está haciendo necesario confesarte algo que vienen sintiendo con mucha intensidad últimamente: se están enamorando de tu cordillera. Sí, la miran y la miran mientras yo choco con los postes de luz y con los fierros de los vagones en el metro. Y no les importa el frío que pueda hacer después de las lluvias y durante la nieve; sólo quieren que el smog desaparezca aunque sea por un instante para poder verla y apreciarla así en todo su blanco y celeste.

Pero prefiero extrañarte y a ratos olvidarte. Borrarte. Matarte. Así, puedo después volver a ti más limpia y con historias de mar que contarte.

sábado, 18 de julio de 2009

Juicios de Valor

Acusado de ser idealista (y por consiguiente estúpido), de atentar contra la tan preciada libertad de los capitalistas (ojo, que la de los capitalistas no es igual a la del resto ya que la de éstos últimos suele prescindir del dinero para hacer ejercicio de ella), de difundir planteamientos del todo irrealizables producto de los cuales mucha gente murió inútilmente, de dividir al mundo y de producir cáncer en las sociedades, que pase al estrado el señor Karl Marx.

Acusada de loca y hereje por el mundo católico que unos cuantos años más tarde la canonizaría, de accionar como hombre, de estar inhabilitada para guiar un ejército hacia la libertad por el sólo hecho de tener útero, de bruja por sobrevivir a múltiples ataques en vez de ser alcanzada por las garras de la muerte tal y como a sus valientes y machos soldados les ocurría y de mantener firme su verdad ante las autoridades que la contrariaban, que pase al estrado la señorita Juana de Arco.

Acusado de extremista, de querer arrebatar a gringolandia su patio trasero y a Europa su jungla privada, de malgastar su vida en la lucha por la independencia de los países latinoamericanos y de imperialista por querer unificar América en un solo sentir organizado, autónomo y carente de explotación rubia y de ojos azules, que pase al estrado el señor Simón Bolívar.

Acusada de revolucionaria y por ende extremista y por ende idealista y por ende estúpida, de evitar la entrada de la asquerosa cultura estadounidense a su tierra, de sarcástica e irreverente, de fea por no sacarse las cejas, de permitir la entrada a su casa a personalidades como León Trotsky y morir de cáncer comunista, que pase al estrado la señorita Frida Kalho.

Acusado de populista, de alentar a las masas obreras a exigir la posición social merecida por su trabajo y esfuerzo, poniendo así en peligro la seguridad y el confort de los patrones, de no cantar sino protestar, de no anunciar sino denunciar y de no aceptar sino criticar, de guiar a la gente humilde en la participación por un cambio que los incluía, de aportar al folklore nacional identidad propia y deselitizar el arte, que pase al estrado el señor Víctor Jara.

Acusado de patriota cuando aún no había patria, de ser un señorito que jugaba a la revolución, de amante de la juerga y de las mujeres, de mezclarse con el populacho pasando por alto sus estudios de leyes, de rebelde, de mofarse de las autoridades de turno y de hacer peligrar el control español en Chile, que pase al estrado el señor Manuel Rodríguez.

Vistos los antecedentes, se condena a los acusados a la pena de tener que ser recordados por todos sus detractores hasta el fin de sus días y sin uno sólo de descanso.
Notifíquese, regístrese y archívese.

sábado, 4 de julio de 2009

El mejor negocio


En la noche me levanté. Recorrí. Habité. Sentía una extraña necesidad por algo que no alcanzaba a determinar. De pronto, me detuve para observar todo aquel universo que acompañaba mi estar y, lentamente, una fuerza noctámbula me llevó hacia la ventana. Cuando estuve frente a ella, tracé con mi dedo sus fronteras y sus abismos y sus infinitos. La tarea había comenzado: me dispuse a dibujar sobre su bello cristal, con un pincel imaginario (que estaba lleno de polvo tirado ahí, justo en ese rincón) un negocio que vendía tiempo. Pensé en eso porque es un muy buen negocio, osea, se han preguntado alguna vez lo que haría un jinete por tan sólo un segundo que le permitiera ganar su carrera? o lo que daría una madre soltera por conseguir los días que le faltaron para calcular bien su período? o aun más, lo que habría hecho Dios con ocho días en lugar de siete? Realmente mi negocio sería un éxito. Así, comencé a delinear su figura, y lo hice muy grande, ocupando toda la superficie de la ventana e incluso, me salí de los marcos y rallé la pared y un poquito de la cortina. Es que quería que todos lo vieran, que todos pudiesen acercarse a comprar el tiempo que quisieran y hacer con él todo y más. De esta manera, me subí a una silla y arriba pinté un cartel donde se leía con letras muy grandes:


"Se Vende Tiempo"

Todo lo que necesite en minutos, horas y años, lo tenemos para usted.


Le puse verde, violeta, azul marino y blanco. Quedó muy bonito.

Después, fui a la cocina y traje cinco frascos: uno para los segundos, otro para los minutos, otro para las horas, otro para los días y otro para los años. Los meses me quedaron fuera porque no tenía más frascos, y si alguien pedía decenios, siglos o más, quedaría en banca rota, así es que preferí fijar mi oferta en no más que años.

Ya con el negocio armado, me asaltó una duda: ¿quién lo atendería? ¿yo? ¿alguien con mucho o con poco tiempo? ¿alguien que estuviese permanentemente ahi o varias personas que lo hicieran por turnos? ¿y de cuánto serían los turnos? Claramente, no había calculado la importancia que tendría aquel que administrara el tiempo...mi negocio estaba en sus manos, y los tiempos no están como para arriesgarse a sufrir pérdidas de tiempo.

Fue cuando mi cabeza no paraba de hacer surgir más dudas que decidí: no sería yo porque casi no tengo paciencia de modo que la atención que brindara eventualemente a mi público sería funesta. Atendería una sola persona con mucho tiempo y, si se le acababa su tiempo, tendría la posibilidad de pedirme un préstamo. Entonces, con la solución en mis manos, seguí adelante y comencé a redactar el aviso que pondría en el diario para conseguir a mi fiel trabajador:


"Se busca vendedor de tiempo"

Requisitos: 4º medio rendido, manejo de idiomas y disponibilidad horaria completa, absoluta, eterna.


Iba a incluir que fuera guapo, pero después me acusarían de discriminación así es que dejé ese requisito fuera.

Tenía ya todo armado, cuando vi la hora y me alarmé al enterarme de lo temprano/tarde que era pues no había dormido ni mucho menos estudiado, me tenía que ir a bañar, preparar el desayuno, ir a clases y poner mis dos pies en eso que constituye mi cotidianeidad. No sabía que hacer, porque el reloj me empujó con toda su fuerza inmaculada hacia otra dimensión en la que no puedo vender minutos sino debo correr a encontrar un lugar en el cual comprarlos...esa dimensión en la que las micros se me pasan, en la que el pasillo que antecede la sala de clases se hace interminable, en la que corro por las calles mientras soporto el peso del bolso en el hombro izquierdo. Esa misma.

Entonces abrí los ojos. El agua tibia que se deslizaba por mis contornos pudo llevarse la angustia por la clausura anticipada del que por un momento fuera mi fabuloso negocio...y el café y las tostadas me dieron la bienvenida a esa dimensión en la que el tiempo se me vuela sin abiso previo.

Así, igual a lo que corrí ayer, viví. Ya a la hora en que la Plaza Victoria huele rico, llegué al sitio que me alberga, prendí la luz, la tele, me saqué los zapatos...miré hacia la ventana y, grata fue mi sopresa, cuando un gentil caballero sonriéndome sacó un frasco, me miró y me ofreció comprar las dos horas de sueño que me faltaban.

Fue así que dormí feliz.

domingo, 21 de junio de 2009

Calle Santa Fe

Aquellos tiempos que se vivieron entre las décadas del 60' y el 90' en Chile no sólo han dejado marcas en la memoria y en las almas: Carmen Castillo, compañera de Miguel Enríquez, fundador del MIR asesinado el 5 de octubre de 1974 por los militares en su domicilio ubicado en la calle Santa Fe, Santiago, nos cuenta su experiencia durante el período de su exilio político y posterior al mismo, y la de sus compañeros y amigos a través de este documental filmado con lente rojo...
"Los argumentos eran la vida, no el miedo"
"Y pasé de la vida a la existencia"
"Veía cómo en mi país la vida seguía, seguía sin mí"
"Era complicado porque queríamos hacer tanto por entregarles a nuestros hijos un futuro mejor, pero por la misma causa teníamos que abandonarlos"
"La muerte sólo era una circunstancia...no se hacía presente a la hora de decidir el comienzo de la lucha"
"La resistencia en las poblaciones: La Victoria, La Bandera..."
"Porque si no había comida; se hacían ollas comunes, si no había eduación; se creaban centros de eduación popular..."
"Sentí que no podía seguir siendo madre, así es que mandé a Camila lejos y me escribió todas las noches para tenerme cerca"
"Como una sonámbula entre Roma, París, Estocolmo, Toronto..."
"Todavía hoy nos preguntamos si es que la muerte de todos esos compañeros fue o no en vano"
"Pero los principios del MIR siguen presentes en los barrios del pueblo. No nos vencieron, no lo lograron"
"Me dijo: nosotros tenemos que protegernos de la policía de los ricos, mamá."
"Y comprendimos el problema de la muerte"
"Sabiendo eso, no te preguntas por qué es que un compañero resiste a la tortura mientras canta el himno de la Internacional"
"Recuerdo que Miguel devoraba libros, bailaba con gran ritmo y reía a carcajadas"
"Éramos una organización nueva, joven, no sabíamos cómo enfrentar la revolución y probablemente cometimos errores"
"Yo decidí vivir en la clandestinidad para seguir trabajando"
No integro el MIR ni lo integraré, pero sí creo en los ideales de igualdad y justicia social. No tengo familiares desaparecidos, pero sí llevo en mi ese resentimiento mezcla de injusticia e incertidumbre. No milito ni mucho menos figuro en los registros electorales, pero sí tengo un planteamiento crítico frente a la política chilena. No creo en la revolución armada, pero dudo de la realidad de la democracia de la que nos hablan cuando observo una sociedad ignorante de su historia y atemorizada por quienes la gobiernan. No pretendo pronunciarme sobre un hecho tan terrible y doloroso por pretender jugar a la revolución, sólo quiero que aquí quede de manifiesto que esos "sueños" de los que tanto se mofan algunos en la actualidad fueron los que en un determinado momento histórico brindaron a nuestro país una esperanza, una alegría, un motivo de unión y de lucha, fueron los que generaron un movimiento de todos los actores sociales, los que provocaron el interés del pueblo por informarse, organizarse y participar...y que todo eso, en contraste con la realidad actual no es una quimera, es un pasado verdadero, que quisieron borrar, que quisieron matar, pero que no lograron eliminar porque todavia vive gente que no cae en el jueguito del pragmatismo y la debilidad de la inmediatez que significa salvar el día a día...todavía hay receptores de esa verdad...todavía hay personas que se interesan en tener una finalidad por la cual encauzarse...todavía hay quienes sueñan despiertos...y mientras eso sea así, la historia seguirá siendo nuestra.
No pueden las balas asesinar ideales.

miércoles, 17 de junio de 2009

Despacio. Siento. Me pregunto...

¿Cómo logramos entregar al amor, más amor? ¿Cuándo fue que construímos ese tunel submarino que conecta nuestras almas? ¿Qué fue lo que hicimos para negarle al frío la entrada a nuestra cama? ¿Dónde quedan los límites al espacio y al tiempo cuando celebramos la felicidad de estar juntos? ¿Desde cuándo las estrellas se convirtieron en mensajeras de nuestros sueños? ¿Cómo se convirtieron tus palabras en mi sangre y mi sangre en tus palabras? ¿Dónde se esconde el significado de la palabra "dolor" cada vez que nuestras bocas se hacen una?¿Cuántas lunas le quedarán al cielo después que vuele a robarlas para regalártelas a ti? ¿Cómo reducimos tormentas marinas a una caricia en cuestión de segundos? ¿Qué abrazos existían antes, que no tenían el fuego que tienen ahora? ¿Cuándo dejamos de necesitar el aire para comenzar a necesitarnos? ¿Qué letras utilizamos para escribir en tus ojos y en mis ojos todo aquello que sentimos y nos hace ser, disfrutar, crear, vivir?
¿Existe más libertad que la que entrega el amor?
¿Existe más eternidad que la que entrega el amor?
¿Existe más felicidad que la que entrega el amor?
¿Existe?

Vamos a seguir construyendo nuestro mundo, si?

Te Amo.