miércoles, 26 de agosto de 2009

Circus

-(Cada vez que sus ojos se abren al mundo comienza el viaje hacia seres distintos: hace dos meses atrás fue un barco de papel, hace tres semanas; la bala dueña de la verdad que dio muerte a Salvador Allende, anteayer; una pintura de Dalí. Hoy se despertó queriendo ser circo.)-

Con sus dos pies sobre la cuerda floja comienza ya la burla a la muerte, quien con su negra capa juguetea asesina entre risas de niños y sombreros de damas y caballeros expectantes. Un paso hacia adelante ven ellos desde abajo. Un viaje hacia el otro lado del río ve ella. Y el viento acaricia suavemente su cuerpo desde abajo hacia arriba.
Izquierda y derecha: las manos muestran al público las antorchas que alumbrarán su camino. Tres, dos, uno: ¡Fuego de su boca! Tan solo una combustión basta para que los ojos de quienes observan se entreguen a la fantasía.
Se convierte en malabar, en trompeta, en truco de magia. Acaricia la escalera hasta tocar la pista que dispuesta aguarda para recibir a los cuatro tigres de bengala que con toda la fuerza de nieve que exudan comienzan obedientes a recibir sus órdenes: Up! Y el circo en todo su cielo se tiñe de rayas negras, garras y rugidos que congelan dimensiones inacabablemente blancas.
Se convierte en trapecio, en paraguas azul acrílico, en tambor, en pluma de avestruz. Viste un traje de colores decorado con veinticinco botones y derrepente, para su sorpresa ¡el pelo se le vuelve verde y la nariz roja y sus zapatos crecen y crecen y los niños ríen con cada una de sus palabras y sus gestos personifican la alegría que transmite el aire en aquel eterno instante de luz, de vida, de agua!
Hasta que se acaba. Sí, termina, pues debe comenzar a vivir en otro ser acompañada por nuevas luces de colores.
Entonces continua el viaje haciendo suyas las emociones, los sentimientos, las percepciones, cobijada por las ilusiones y la música, las risas, los aplausos, cada uno de los asombros y los miedos, todas esas curiosidades.
El circo la ve risueña pasear por sus dominios: libera a los elefantes de sus jaulas y monta uno de ellos mientras disfruta del éxtasis que otorga el sentir como se deshace un dulce algodón de azúcar en la boca...sobre la bestia saluda al público y éste, en un gesto de gratitud por el show brindado la ovaciona y glorifica en un aplauso unico, suyo.

-(Esto es un secreto, pero a mi parecer, probablemente mañana despierte queriendo ser la esperanza perdida del mago.)-

viernes, 21 de agosto de 2009

68.-


Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
FIN
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Otra vez "Rayuela"
Otra vez Cortázar.

jueves, 13 de agosto de 2009

Astrolabio

Yo ya no quiero más hielo sobre el cabello, ni sobre los ojos, ni sobre la voz. Yo ya no quiero más de esa música que a mis oídos llena de vacío y sombra y penumbra. Yo ya no quiero más bocas irreales de una noche-(Aunque cueste convencerse)-. Yo ya no quiero más latidos para hombres incapaces de sentirlos, no, no, no. Tampoco engaños, omisiones ni olvidos obligados, ni recuerdos miserables de bellezas que no existen.
Porque no existen.
¡Declaro mi cansancio ante lo burdo e hipócrita del amor!

Sí...

-No más corazón al viento.
-No más ilusión de cuento.
-No más empresa sin aliento.
-No más falsedad por el momento.

Detente, si?
¡Juro que quiero recomenzar y reconstruir y renacer! Pero el espíritu se me sale de los ojos a cada instante...sin saber aún muy bien por qué. Y créanme que no explica ni una maldita causa y mucho menos un azar.
Lo que soñé, lo que creí, lo que añoré, lo que anhelé, lo que idealicé, lo que construí, lo que cree, lo que amé...
¿Dónde carajo está?
"Un día salió de su cuerpo y voló por los mares de amarillo otoño donde creyó encontrar ése cáliz que brindaría a su alma aquel par que necesitaba para seguir viviendo sí aquel único motor de amor que pedía y que instintivamente o inconscientemente o estúpidamente creía existir por entre los escondidos pasajes de atmósferas oníricas que cobijaba en sí desde tiempo desmemoriado y lo buscó y viajó y conoció y se equivocó y murió y volvió a buscar aun en muerte aquel beso que del olvido la rescataría y magia en sus bolsillos dejaría aunque fuese por una sola vez porque pese a que nadie entendiera ella no se resignaría a ser polvo sin antes haber sido perfección..."
Yo no quiero volver a desparramar lágrimas inservibles, ni a pasar noches de amargura gratuita y banal. Yo no quiero esa sensación de cuchillo en el alma -(Vaya que no)-. Yo no quiero seguir perdiendo sangre en el intento. Yo no quiero que a mi magia la vuelva a mutilar un portazo. Yo no quiero de regalo un castillo de cristal sino tan sólo una cabaña de verdad. Yo no quiero congelarme en la espera sin horizonte. Y más aun, sepan ustedes mis queridos y odiados lectores que manifiesto abiertamente mi aversión a:
-Besos sin mí en la mente. (Inclúyase caricias y miradas, gracias.)
-Pasos que vomiten huellas para cualquiera.
-Mierdas que suenen lindas pero sin fundamento en los reales.
-Etcétera.
(Y el "etc" incluye cosas inimaginables. Sí)
Lo que yo quiero es
Que mis manos encuentren y acaricien
De una prostituta vez y juro que por todas
Aquella estrella infinita y bella que desde el cielo desee bajar a la Tierra para encontrarse con mis labios.
"...Entonces el alma emprendió su viaje dejando atrás montañas y valles y miles de volcanes para ocupar el cuerpo y hacerse carne porque sentía la necesidad de experimentar certezas tantas tantas tantas certezas como hojas secas forman los mares y viajan por el aire ay y sabe tan bien que tendría la verdad en sus manos si tan sólo llegase él con su mirada de noche y su abrazo de luz y sacara desde las profundidades de su bolso aquel astrolabio que un mago algún día le obsequió en agradecimiento por haberle salvado la vida y señalándole que era ésa la única herramienta con la que podría vislumbrar aquel tesoro que busca desde siempre..."
/ Astro-labio/ astro-Labio/ Astrolabio/ Astro-Labio/ Labiodeastro/ Astrodelabio/ AstroLabioAstro/
Entonces feliz me perdería danzando entre ojos, destinos, figuras, esperanzas, pasiones, cielos, estrellas, labios, tú...
Tú...
Si es que te dignas a existir, evidentemente.

lunes, 3 de agosto de 2009

El Pozo Vacío

-Porque naturalmete no podría escribir sobre algo más bajo éste yugo.
Como vislumbrar la idea en un cielo nublado, como no lograr impedir que el concepto se escape por entre los dedos -(de ambas manos)-, como sentir en el pecho la asfixia de las letras que quieren y, sin embrago, no pueden vivir.
Con una hoz de las más tenaces aniquila mis fantasías y mis realidades, se posa sobre mí y desliza lentamente y en silencio su filo por los alrededores de mi rostro, de mi voz, de mi alma... llevándose así aquello que es tan mío, aquello que nace y muere con la ilusión de llenar los espacios, el vacío, los mundos, el universo.
Y me deja bajo el agua, en el fuego, bajo tierra, en el aire. Viviendo el todo y la nada en un sentir simultáneo. En un devenir inexistente. En un trance agonizante.
Me pregunto qué sucedió con todo lo que había, ¿En qué rincón dejé las justas palabras que expresarían a los cuatro vientos aquel mensaje creado en una noche de sueños?
Siento como cuesta avanzar, como el inconformismo castiga todo lo que hago y a veces, hasta, lo que no alcanzo siquiera a construir en el pensamiento... su guante negro me viste de oscuridad. Y no puedo más.
...El suelo me recibe de golpe y siente cómo derramo mi tinta en él...