Dejo de dos en dos, durante días disílabos
la lánguida y lúdica luminosidad deslúcida
con que cruzo con cautela cálidas calles
para poder preveer las probabilidades de pájaros aprontándose a los puentes.
Silvo a las olas de los aires solos sales minerales para salvar los secretos
que quien quizás aqui quiera querer
tenga tanto cuanto el tiempo tiente e intente retener latentemente
muchos miles de millones de músculos miran el masaje de la mano que muestra el movimiento
entre estos enigmáticos escondites el eco se escucha efusivo
boca abierta a la brisa
vocales del vuelo en el viento vital
fantasía de fonemas y fanfarrias
llaman a la llave que llamaradas lleva
hacia los hechos, los hechizos, las haciendas y los hombros de los hombres
rápido corren arrancando del raudo ruido radical
Hasta que finalmente les dice al oido, que hay dieciseis pájaros en el puente y ochenta y nueve en ese cielo, pero que calcular probabilidades con pájaros es tan idiota como hacer calzar una vocal o una consonante en cada palabra de un verso.