lunes, 29 de agosto de 2016

Para sanarte vine, me habló el canelo

Para sanarte vine, me habló al árbol sagrado
Vé y recoge mis hojas, mis semillas
me está diciendo De todas partes vinieron tus buenas machi
mis buenos machi

desde las cuatro tierras, desde las cuatros aguas
mediaremos, me están diciendo sus poderes
en tus nervios, en tus huesos, en tus venas

¿O deseas acaso abandonar a nuestra gente?
Elevaré mis rogativas, le digo
Ay, mis pensamientos se apartaron de
los apacibles ríos de mi corazón:
Pierdra Transparente será éste, por mí, dijiste
Oo! Ngvnechen, envíame tu aliento
tu resollar de aire poderoso
Este va a ser cantor, dijiste, entregándome
el caballo Azul de la palabra

Hasta la Tierra de Arriba llegará en sus sueños
confundiendo al mensajero de sus enemigos
Me oirá cuando hable desde la savia
de las plantas y de las flores. Así dijiste
Mas yo quise alvidar el consejo de las Ancianas
y de los Ancianos
por eso estoy enfermo ahora

Mis pensamientos se alejaron de los apacibles
Ríos de tu Corazón

Mírame, estoy soñando que he subido
por tus hojas
La cascada azul de la mañana vino a mojar
mis labios con sus aguas
Subí, subí con ellas, pero me sujetó el murmullo
de los peces
Caminé luego sobre el aroma de los bosques
Después bailé. En él estaba colgado mi poder
Las buenas visiones y los buenos sueños
lo rodeaban
Lloré entonces, lloré, abrazado por el espíritu
de mi canelo

Elicura Chihuailaf

martes, 26 de julio de 2016

23:13

Hace mucho tiempo que no escribo. Creo que para hacerlo es necesario contar con muchas cosas, con una misma, de partida.
Y de final.

El error.
Escoger no escuchar esas voces
seguir esos caminos
que no eran más atractivos
sino más peligrosos
creer que podemos con el peligro
hasta vernos con el corazón en riesgo.
Sentir
ese vacío que se alcanza cuando después de todas las batallas
incluso las que creímos más ciertas
se muestra la caída
Y llegamos entonces a la necesidad
la constante e inacabable necesidad
de dotar todo nuevamente de sentido.
Los sueños, las aves, el mar.
El cansancio.
El peso en los hombros
el dolor de cabeza
la lentitud de los pasos.
Sentir que todo esto ha sido tan absurdo sobre todo, porque pudo no haberlo sido.
Y que por si fuera poco, hizo de mi tiempo una interfaz
entre lo que más quise
y lo que no necesito.

La certeza
de comprender finalmente
que las historias que nacen muertas, muertas permanecen.
Que aun por muchas ganas, aun por todas las ganas, nunca fuimos lo que pretendimos
Porque no era verdad que lo pretendíamos.

Duermo entre lo oscuro sabiendo que yo no fui quien mintió.

Puedo luchar contra lo adverso, pero no contra lo falso.

Que era falso es mi certeza. Desde ahí comienza mi camino hoy.