Vivo en Chile, un país en que la desigualdad social es pan de cada día, un país en el cual la justicia social es objetivo de comunistas, lumpen y anarquistas (claro, en mi país entran los tres en la misma categoría), un país en que tener ideología política es perder el tiempo, un país rico en recursos naturales pero sin industria, un país sísmico, volcánico, montañoso y costero con escaza señalética ante desastres naturales, un país en el que una cerveza cuesta $1.000 promedio y un libro original cuesta $5.000 mínimo. Un país en que no se enseña educación cívica pero que lucha en cruzada ferviente contra la delincuencia, un país que se dice solidario porque alcanza las metas de la Teletón, que se dice nacionalista porque se pone la camiseta de la roja, que se dice "jaguar" por las divisas del cobre pero más del 50% las deja en manos extranjeras, que se dice católico pero que no va a la Iglesia.
Vivo en un país en el que la salud es buena para quien pueda pagarla y es mala para el que no pueda. En el que la vivienda es buena para el que pueda pagarla y mala para el que no pueda. En el que el transporte es bueno para el que pueda pagarlo y malo para el que no pueda. En el que el vestuario es bueno para el que pueda pagarlo y malo para el que no pueda. En el que la educación es buena para el que pueda pagarla y mala para el que no pueda. E inexistente, en algunos muchos casos.
Vivo en un país que sufrió 30 años de dictadura...y posteriores 20 años de silencio, alienación y enajenación.
Vivo en un país consumista, en el que hay campamentos con instalaciones de televisión por cable y computadores conectados a internet, cuyos usuarios crean cuentas en cuanta red social exista y a partir de las que nos enteramos que no saben escribir. Vivo en un país que tiene más carteles de retail que árboles en las calles, más comerciales de comida que comida en las casas, más dinero en las cifras que en los bolsillos.
Vivo en un país con hombres multifuncionales que pueden ser empresarios, políticos, académicos de universidades y latifundistas ¡todo a la vez!
Vivo en un país que defiende la democracia a mano partida, pero que tiene una Constitución creada en Dictadura y aprobada ilegítimamente.
Vivo en un país en que todo quien levante la mano en contra de algo es comunista pero nadie sabe lo que es el comunismo. En que todo vándalo es anarquista, pero nadie sabe lo que es el anarquismo. Y no lo saben, porque a nadie se lo enseñan. Porque en los colegios de mi país los contenidos pocas veces alcanzan tal profundidad y, donde la misma, estará dada por si estudias en un colegio municipal, particular subvencionado o particular pagado. Vivo en un país donde la educación es desigual pero en el cual nos miden a todos con un único instrumento.
Vivo en un país donde, recientemente, se aprobó la rendición de un examen nacional de Educación Física, cuando la realidad de los colegios pobres es que no tienen gimnasios y los alumnos están desnutridos. En donde se aprobó recientemente, además, la rendición de un examen nacional de Inglés, cuando la realidad es que no somos capaces de articular palabra correcta en castellano y donde, más aun, hemos dejado morir sin asco todos los dialectos de nuestros pueblos originarios.
Por todo esto y más, es que hoy mi país está en crisis. Mi país dijo basta. Me país está cansado. Cansado de aguantar, cansado de trabajar sin descanzo, cansado de abusos, de miserias injustas, de malos tratos inmerecidos. Está harto de las apariencias, de las mentiras de los poderosos, de ser ganado y no ciudadanía. Por eso es que hoy mi país sale a la calle, sale con mezcla de rabia y alegría, con miedo y rebeldía, pero sale. Sus banderas hoy son patria, y su canto es un llanto desesperado que clama por justicia. No nos merecemos el gobierno inconsciente e impopular que nos dirige, y por eso es que no lo queremos. Desde todas partes del mundo se ha visto a los estudiantes chilenos luchando por la recuperación de la educación pública y de calidad, ya no es el dictador el que hace noticia, ni es el supuesto crecimiento económico el que nos hace surgir el orgullo ante la región, es la lucha, es la fuerza, es el grito, es el despertar implacable.
No bajaremos los brazos hasta que el "orgulloso de ser chileno" deje der un slogan y pase a ser una consigna.
No bajaremos los brazos hasta que las cacerolas despierten a toda la gente adormecida por la prensa estafadora.
No bajaremos los brazos sino hasta que la soberanía del pueblo decida lo contrario.
No bajaremos los brazos hasta alcanzar el ideal.
¡¡Es ahora compatriotas!! ¡¡Es ahora!!
Vivo en un país en el que la salud es buena para quien pueda pagarla y es mala para el que no pueda. En el que la vivienda es buena para el que pueda pagarla y mala para el que no pueda. En el que el transporte es bueno para el que pueda pagarlo y malo para el que no pueda. En el que el vestuario es bueno para el que pueda pagarlo y malo para el que no pueda. En el que la educación es buena para el que pueda pagarla y mala para el que no pueda. E inexistente, en algunos muchos casos.
Vivo en un país que sufrió 30 años de dictadura...y posteriores 20 años de silencio, alienación y enajenación.
Vivo en un país consumista, en el que hay campamentos con instalaciones de televisión por cable y computadores conectados a internet, cuyos usuarios crean cuentas en cuanta red social exista y a partir de las que nos enteramos que no saben escribir. Vivo en un país que tiene más carteles de retail que árboles en las calles, más comerciales de comida que comida en las casas, más dinero en las cifras que en los bolsillos.
Vivo en un país con hombres multifuncionales que pueden ser empresarios, políticos, académicos de universidades y latifundistas ¡todo a la vez!
Vivo en un país que defiende la democracia a mano partida, pero que tiene una Constitución creada en Dictadura y aprobada ilegítimamente.
Vivo en un país en que todo quien levante la mano en contra de algo es comunista pero nadie sabe lo que es el comunismo. En que todo vándalo es anarquista, pero nadie sabe lo que es el anarquismo. Y no lo saben, porque a nadie se lo enseñan. Porque en los colegios de mi país los contenidos pocas veces alcanzan tal profundidad y, donde la misma, estará dada por si estudias en un colegio municipal, particular subvencionado o particular pagado. Vivo en un país donde la educación es desigual pero en el cual nos miden a todos con un único instrumento.
Vivo en un país donde, recientemente, se aprobó la rendición de un examen nacional de Educación Física, cuando la realidad de los colegios pobres es que no tienen gimnasios y los alumnos están desnutridos. En donde se aprobó recientemente, además, la rendición de un examen nacional de Inglés, cuando la realidad es que no somos capaces de articular palabra correcta en castellano y donde, más aun, hemos dejado morir sin asco todos los dialectos de nuestros pueblos originarios.
Por todo esto y más, es que hoy mi país está en crisis. Mi país dijo basta. Me país está cansado. Cansado de aguantar, cansado de trabajar sin descanzo, cansado de abusos, de miserias injustas, de malos tratos inmerecidos. Está harto de las apariencias, de las mentiras de los poderosos, de ser ganado y no ciudadanía. Por eso es que hoy mi país sale a la calle, sale con mezcla de rabia y alegría, con miedo y rebeldía, pero sale. Sus banderas hoy son patria, y su canto es un llanto desesperado que clama por justicia. No nos merecemos el gobierno inconsciente e impopular que nos dirige, y por eso es que no lo queremos. Desde todas partes del mundo se ha visto a los estudiantes chilenos luchando por la recuperación de la educación pública y de calidad, ya no es el dictador el que hace noticia, ni es el supuesto crecimiento económico el que nos hace surgir el orgullo ante la región, es la lucha, es la fuerza, es el grito, es el despertar implacable.
No bajaremos los brazos hasta que el "orgulloso de ser chileno" deje der un slogan y pase a ser una consigna.
No bajaremos los brazos hasta que las cacerolas despierten a toda la gente adormecida por la prensa estafadora.
No bajaremos los brazos sino hasta que la soberanía del pueblo decida lo contrario.
No bajaremos los brazos hasta alcanzar el ideal.
¡¡Es ahora compatriotas!! ¡¡Es ahora!!