Sr. Piñera:
La presente tiene por objeto manifestar ante usted el profundo descontento de mi persona para con su futura e inminente condiciòn de Presidente de la República.
Es de conocimiento popular que ni siquiera en la antigua Grecia, cuna de la democracia, se encontraban las labores de político con las de comerciante, puesto que entendían y respetaban la naturaleza pública y privada de cada una de ellas, respectivamente y, considerando su caso, no pueden causarme sino asco sus descomunales ansias de poder. Pero sé que la millonaria educación que obtuvo en los Estados Unidos de norteamérica le permiten comprender mi punto de vista.
Por otra parte, me permito manifestar el gran temor que tengo ante la eventual privatización de los escasos servicios públicos que pertenecen aún a todos los chilenos, del desastre social que provocará la continuidad del endeudamiento como única posibilidad para la realización de estudios superiores por parte de su querida clase media -porque valiéndome de los términos por usted usados en el último debate presidencial, con sus "compromisos del alma" no pago la U- , del silencio que tendrán las calles ante la represión camuflada de "orden" inherente a su tendencia fascista, de la verguenza y el retroceso ante las relaciones con los otros países americanos dado que ninguno de ellos comparte sus ideales de exclusión, conservadurismo ni capital, del peligro que corren las instituciones democráticas con la llegada de todos aquellos que la descuartizaron y sepultaron durante diecisiete años y de, finalmente, tener que ver su diabólica sornisa de manera constante y por un período de cuatro años en los noticiarios del país.
En último término, me gustaría dejar de manifiesto que con su llegada creo que efectivamente llega el cambio, sí, el cambio de todos los que irresponsablemente dejamos caer al país en las manos de la derecha, puesto que pese a que las intendencias nos cerrarán las calles y los polícías y medios de comunicación trabajarán codo a codo con el morbo y la desinformación, no podrá contra el levantamiento de un pueblo que no permitirá nunca más otro atropello a su identidad.