viernes, 29 de abril de 2011

No llores Tecla querido

Al Tecla lo voy a tener que dejar porque el progreso lo traicionó.
Cuando era chiquitito, le dijeron que era el más bakan, adelantado y a todo motor: sin duda el hardware más sofisticado al que la instrumentalización de la voluntad de poder haya dado origen. Fue así que llegó hasta mi y juntos, nos guardamos una infinidad de secretos en palabras, canciones e imágenes.
Pero resulta que a medida que Teclita crecía, veía cómo los nuevos formatos eran mejores que él, más bonitos, rápidos, con más cosas y, lo que es aun peor, con la posibilidad de instalar muchos softwares con los que él jamás podría siquiera soñar.
Fue así que se me deprimió.
El pobre Tecla ya no quería andar más, se apagaba solo o simplemente no prendía, se le fundió la batería, se quedaba pegado a cada rato y, un día, vomitó la M. Dada la situación tuve que partir corriendo al doctor para que lo sacara de esa enfermedad tan triste que es la depresión. En la consulta, el doctor lo revisó por arriba, abajo, en la izquierda y en la derecha de su ser. Hizo guiños bien feos mientras lo veía. Pero al final me dijo que no me preocupara, que lo que mi Tecla tenía no era otra cosa que vejez, y que como computador que es, debía responder a su destino de olvido y chatarra.
Apenas llegamos a la casa lo tomé en mis manos y con ese líquido que tanto le gusta, lo resfregué por todas partes para que brillara harto y se viera bien bonito, y para que también dejara esa frustración computil de lado. Ya no estaba lento porque aun con todo lo que me dijo ese doctor insensible, lo formatié para tenerlo lo más cachilupi posible antes de su triste final.
Hace un par de días atrás me enojé con él porque en clases me exigen usar el Word 2007 y no pude hacerlo porque al Tecla no le corre, pero después reflexioné y pensé que todo esto del desarrollo tecnológico, de los avances y el progreso, es no más que una alegoría de cuan impersonal y desechable son nuestras vidas y nuestro paso por ella, así que aunque sé que en un momento próximo me veré forzada a dejarlo por otro más nuevo, hicimos las pases, me dejé de alaraquear y nos pusimos a ver videos en youtube.

miércoles, 27 de abril de 2011

Una menos quince, A.M.

Con el temor en las manos
Con la cabeza enredada
Con la mirada nublada
Y la sonrisa forzada
Con una que otra frase pegada a los labios
Con un bastón, un recuerdo y un enigma
Con no más ganas y con todas las del mundo
Con un cansancio compartido
Y un problema continuado
Con los pies posados en el frio
Con la boca hablando al vacío
Con el paso solo y vago
Con una distancia de mierda
Y un querer decir ¡Basta!
Así me quedo hoy, maldita sea, hasta mañana.

lunes, 25 de abril de 2011

25 fatal

Hoy por objeto de una causa banal
remeció mi cuerpo el golpe de una noticia fatal.
(portazo, pena, porrazo, pena, horrorazo, pena, angustiazo, pena)
La sombra del poeta hasta mi quiso llegar
después de horas eternas en las que se hizo anunciar.
Qué terrible fue saber
que el aire ya no fluirá en su ser
Qué pena que da al pensar
que dejó aquí en tierra, de existir
aquel corazón de palabras en su ardiente latir.
No por nada sucede todo!
No porque sí llegas al mundo! y haces retratos y
creas imágenes y logras recuerdos!
No porque sí la vida, la muerte, la muerte en vida...el amor.
En tu palabra el dominio de las esencias fluía
como bailarines que otorgan sus cuerpos al compás de un aluvión galopante
de un rumor vociferante
de un estallido fulminante.
Años jugando a decir la verdad
¿Y en qué quedó entonces, la respuesta que pudiste hayar?
Quise y quiero aún poder desentrañar
a la persona que entre líneas
es posible vislumbrar
Mas el apagón oscuro que en tu tumba las velas
-fuego humano, guia mortal-
pretenden hoy, mañana y siempre no dejar de iluminar
es reflejo de la pena negra y del olvido negro además
y de la muerte negra símbolo de soledad
muerte negra imán de dolores
muerte de ala negra y de pluma blanca
de resquicio, de aspecto, de parte.
Pero el ataúd no da cabida a tus letras
y así como los rayos en el cielo no aceptan más luz que la suya
en ésta tormenta literaria que es tu muerte
seguirás iluminando el andar de los errantes.

Que tenga un muy buen viaje Don Gonzalo Rojas y, de antemano, muchas gracias.

sábado, 9 de abril de 2011

Relato de un sueño


Acostada en la cama, abro el closeth para encontrar algo que no sé bien, veo las cajas de leche con chocolate, unos cinco flanes y, al lado izquierdo, boca abajo, como una vieja muñeca de trapos olvidada pero con todavía algo de vida, estaba ella.
Me dió susto, y salí.
Ahora estoy en el living, sentada en el sillón grande, cuando veo que se levanta, q camina por el pasillo de mi casa haciendo unos movimientos extraños, dando cuenta de cuánto tiempo había estado sin moverse, tirada boca abajo y llena de polvo. Pero ese caminar tan atrofiado me asusta, parece un monstruo que aprende a caminar, puedo advertir lo pálidos que se ven su cara y sus brazos y su pelo tan seco, tan negro, tan sin peinar y sin cuidar. Se acercó a mi, pero no quise verla, cerré los ojos con la intención de desaparecer de ese lugar, pensando que si los mantenía cerrados ella no me vería y se iría de ahí. La sentí frente a mi, con miedo la sentí parada frente a mi, mirándome, queriendo comprenderme...hasta que se fue.
En la calle, cruzo la calle aferrada a la pierna derecha de mi papá, quien me lleva desde un lado hasta el otro. Llegamos a una pequeña plaza frente a la carretera, los colores son lindos, hay mucho amarillo ya que hay en el cielo un sol que lo ilumina todo, tal como cualquier día de verano y luz. Ella está ahí, junto a mi mamá, mi abuela y mis hermanas, sentada en el pasto. Cuando llegamos con mi papá me habla con ternura, sonríe y perdona mi ignorancia, me dice que tiene un regalo muy especial para mi y me hace una pregunta...es en ese momento que puedo recordarla...estuvo hace muchos años atrás en otro sueño que tuve, y me dejó una pregunta, que es la misma que me preguntaba ahora...estuvo esperando todo este tiempo, encerrada en un closeth sin luz y sin vida, para salir en el momento adecuado a entregarme la respuesta.

"No importa lo que hagas, no puedes esconderte de aquello que tiene que sucederte"