jueves, 22 de octubre de 2009

Él nos hará

Y llegas tú y tu nariz roja roja roja grande roja y contenta.
Y me voy yo hacia la profundidad más eterna de los blancos mares.
En calma.
En apuro.
Con sed.
Feliz.
En donde está eso que creemos..
A donde van esas ilusiones vestidas de... ¿qué?
¿Vestidas de cómo? ¿Vestidas de cuánto? ¿Vestidas de cuándo? ¿Vestidas de dónde?¿Vestidas de por qué? ¿Vestidas de para qué? ¿Vestidas de hacia qué?
-(Muy bien, ésta es la parte en que te ríes de mis mil y una preguntas extraídas de la mismísima nada con el objeto y fin último de exponerlas magistral, sarcástica y de la manera más sensata posible, ante el mundo que nos ve a veces de la mano)-
A veces.
Y a veces nos ve besarnos.
Otras... en otras no nos ve. Así, simplemente.
Ahí es cuando te vas tú:
Risa, duda,
cielo cerrado en ciclo celeste,
cambio, brisa,
viento que sopla en mi oído la palabra
sí, justo esa...
la más difícil de todas
la más hermosa
la única perfecta
la única que no muere.
Ahí es cuando llego yo:
-(y es difícil describirme)-
pero creo que ante tí sólo logro ser
la historia misma de mis heridas, pluma, iris, caderas, labios,
soy sólo cada rincón que me da forma
y cada alma de cada fondo
soy yo para tí
en tormentas y en silencios navego hacia la lluvia en la que te escondes
y alcanzo la puerta tras tu boca
la verdad en tu verdad
la alegría, las palabras, la semilla.
Entonces nos encontramos...
P.D.: Y recuerda que no haremos el amor...

sábado, 10 de octubre de 2009

¡Ayuda!

Hay un ideal rojo que sangra amarillo dentro de un corazón verde, ¿Qué hacemos, idealistas?
Hay un alma que sueña cada vez menos peleando en el patio de la Universidad con una frustración que poco a poco se diluye entre esperanzas, ¿Qué hacemos, soñadores?
Hay conciencia sobre la existencia de infintas manos que no alcanzan a obtener el pan de cada día, ¿Qué hacemos, trabajadores?
Hay un duelo por noventa y siete cantores, ochenta y ocho escultores y treinta bailarines que murieron de pena, ¿Qué hacemos, creadores?

¿Vamos a cerrar las ojos y pensar que la rutina nos lleva con ella hacia aquel horizonte gris al que nunca quisimos llegar?
¿Vamos a inscribirnos en los Registros Electorales para ilusamente creer que nuestra participación en el sistema es efectiva y que con dejar un papel en una urna logramos algo, elegimos algo, cambiamos algo?
¿Vamos a ser metal, mueble, hoja caída de un ayer idealista pudriéndose entre pasos inertes o vamos a recordar que "las cadenas son lo único que tenemos que perder"?

¿Lograremos creer otra vez que la Revolución existe, que la Historia es nuestra, que la mente humana es libre, que en nuestra calidad de actores sociales informados y en pie a la lucha tendremos aquel futuro del que nos contaron los justos, los limpios, los felices?

¿Cómo llenar nuevamente de pájaros ése cielo de utopía?

¿Dónde se haya el retorno a las convicciones que nos hacían dejar la voz y toda la fuerza de nuestra unión en las calles?

¿Dónde?
¿Dónde?
¿Dónde?

No quiero morir...