lunes, 18 de agosto de 2008

Mi Política

Cuando iba en 4º básico, en mi colegio se realizaron elecciones simulando las presidenciales que se avecinaban. Los candidatos eran Ricardo Lagos, Joaquín Lavín, Tomas Hirsch y Gladis Marín.
Se notaba en el aire un gran interés en la actividad: media hora antes de finalizar la clase, los profesores nos hablaban sobre todo lo que estaba ocurriendo, dando algo así como una charla de educación cívica. Nos contaban sobre lo que podía hacer el presidente, sobre la política, sobre los partidos políticos, sobre la importancia del conocimiento que tuviésemos del sistema así como de nuestra futura participación en él…
Con mis compañeros comentábamos en los pasillos cuáles eran los candidatos favoritos y eran muy bien mirados aquellos que sabían de al menos una propuesta. Así pasaron los días, entre discusiones bastante peculiares en niños de 9 años (lo que pasaba es que el colegio es sólo de enseñanza básica y el 4º año es el curso más grande de la jornada de la tarde, entonces realmente nos creíamos el cuento…además de aprovecharlo al máximo ya que el año que venía seríamos lo más chicos). Cada vez se notaba más la tendencia política que el hogar entregaba a cada uno, porque no era extraño oír: “es que mi mamá dice que Lavín es bueno con los pobres porque la otra vez lo vio en la feria” o “mi papá dice que Lagos es el mejor porque amenazó al pinocho” o “la Gladis es la única que está realmente con nosotros, a los demás no les importamos” –(eso lo decía yo, y para variar, era minoría)-.
Hasta que llegó el gran día.
Recuerdo que los profes nos repitieron mil veces cómo votar correctamente –(mientras los auxiliares nos enseñaban cómo anular, no sé por qué…(¬¬)…)- . De vocales de mesa estaban los niños de 8º, máximos ídolos de todos nosotros por ser los más grandes de nuestro universo – y realmente se veían grandes, enormes…- Las urnas instaladas nos esperaban para quedar consagradas como el primer secreto válido en nuestra vida de animales políticos…En la fila seguíamos comentando, y de ese momento recuerdo particularmente dos hechos: el 1º fue que la María se enojó conmigo porque le dije que su querido candidato Joaquín Lavín era el rey de los payasos, y, el 2º, que me di vuelta al Damián para que votara por la Gladis (años más tarde me enteraría que aquello es “intervencionismo electoral” y que si lo vuelvo a hacer puedo terminar entre rejas).
Fuimos una linda polis. Lo malo vino después, con los resultados:
1º Ricardo Lagos, con más del 50% del total de los votos “válidamente emitidos”
2º Joaquín Lavín, con alrededor del 40% del total de los votos “válidamente emitidos”
3º Gladis Marín, ¡¡¡¡¡¡¡¡CON 2 VOTOS!!!!!!! ¡¡el del Damián y el mío!! ¡¡ni uno más!! Todavía no me repongo de aquel insulto a la conciencia social.
A Hirsch no lo conocía nadie y los demás le hicieron caso a los auxiliares.
Años más tarde, ya en la enseñanza media y en otro colegio, conocería la cruda realidad respecto al derecho a sufragio.
Elecciones Centro de Alumnos año 2003…¡¡se presentó UNA lista!!
Elecciones Centro de Alumnos año 2004…¿de nuevo una sola lista?
Elecciones Centro de Alumnos año 2005…Yiaaaa, ¿la dura q no te dejaron presentar tu lista? ¿Qué? ¿sigue la misma?
Elecciones Centro de Alumnos año 2006…Nuevamente, hay una sola lista, por lo se hará un plebiscito para saber si continuamos con Centro de Alumnos o no.
Osea, elegir a los representantes del alumnado no le importaba a nadie. ¿Y cómo iba a tener importancia si el Centro de Alumnos era una institución muerta, que lo único que hacía era organizar fiestas a las que asistían cuatro pelagatos y en las que los fondos que se recaudaban –si es que se recaudaban- jamás se veían? ¿De dónde querían que los alumnos se motivaran a presentar listas si al menor capricho del Dictador –perdón, del Director- los proyectos del Centro de Alumnos quedaban sin realización? Lo peor es que sé que aquella realidad se vive en muchos colegios hoy…esa es la educación cívica que recibe gran parte de nuestra querida nación.
Durante este período pensé mucho, pero onda, mucho, quizás, más de lo debido. Siempre creí que una vez tuviese la edad que la ley dispone para poder inscribirse en los registros electorales partiría corriendo para de una vez “poder ejercer mi derecho”, “hacer válida mi opinión” y todas esas estupideces q los adultos dicen al hablar de estos temas y q los niños les creen de la misma forma en q lo hacen con el viejo pascuero, el ratón Boris y el conejo de los dientes. Y es q es lo normal. Pocos son los que se plantean ejercer su derecho a no votar.
También creí durante mucho tiempo en q la política si bien es un arma muy viciada en estos tiempos, siempre está latente la posibilidad de utilizarla a nuestro favor, y por lo mismo es q es necesario q los jóvenes participemos para cambiar lo q no nos gusta y bla bla bla.
Ahora deseché todo eso.
Está todo rancio, todo, los políticos me decepcionan, no les creo, tenemos un pésimo sistema electoral y estos tipejos en honor a su conveniencia e intereses partidistas no son capaces de cambiarlo para así dar inicio a algo aunque sea un tanto más cercano a la manoseada democracia con la q tanto se llenan la boca, no me gusta como funciona el sistema, no me gusta vivir una vida prediseñada, en donde eligen por mi, por lo q compro, por lo q veo y escucho: “Clase Alta, lo que quieran, mientras más, mucho mejor, y si quieren dar algo a los pobres el Estado lo agradecerá acudiendo cada vez más a sus empresas. Clase media, artefactos que no superen los 400 mil pesos…pero… aceptamos tarjetas de crédito!! y DICOM acepta tenerlos entre sus listas. Clase baja, el Estado les da lo q alcance con los impuestos q paga sin importancia la clase alta y con impotencia la clase media… Por lo demás, ya saben arreglárselas.” En un mundo que funciona en base a la economía, en medio de una sociedad que no posee educación en temas de economía, en un país en que los Ministerios de Economía y Hacienda sólo pronuncian palabras como: “inflación”, “alzas”, “ahorro”, me pregunto: ¿Dónde queda la política? ¿Dónde, la cultura? ¿Y la educación de calidad? ¿Justicia? Y más encima esperan que participemos y más encima reprochan la no-participación cantando canciones como éstas:
-(y es que ya me las sé de memoria, podrían por lo menos evolucionar un tanto la calidad de la argumentación…no sé, haría más entretenido el debate)-.
1.- Primero están los positivos:
“Si tú crees que las cosas en el país están mal, entonces debes inscribirte para así contribuir con tu voto al cambio que estás pidiendo.”
Claro, si todos pensamos lo mismo porque en verdad es re fácil plantearse la participación de esa manera, es fácil, muy fácil, tan fácil que cae en lo absurdo y carece en absoluto de sensatez, porque cada vez que dicen eso se olvidan de que lo que prometió el candidato no lo ha cumplido, que probablemente no lo cumplirá y que aquello los perjudica directamente a ellos. Eso, sin considerar que del 100% de la población votante menos del 50% se informa realmente sobre el programa de gobierno o las propuestas del candidato, ya que pareciera que hoy atrae más votos regalar lentes en la feria que entregar un folleto informativo con las propuestas. Eso, sin considerar que las masas votantes han sido capaces de degenerar tanto la política en nuestro país que ahora el partido que proclama su amor al neoliberalismo económico obtiene la mayoría de sus votos de entre las poblaciones más pobres, es decir, los pobres eligen a quienes los empobrecen y los seguirán empobreciendo, los pobres eligen a quienes los necesitan pobres para poder seguir siendo electos.
Pero hay que votar…
Por otra parte, -y he aquí el principal motivo por el que en lo personal no me he inscrito y dudo si hacerlo algún día- es por el pésimo sistema electoral que rige en nuestro país, osea, ¡puede ganar un pelele al que no lo conoce nadie más que su mamá sólo por el hecho de haberse infiltrado en algún conglomerado político importante y ser arrastrado por algún otro personaje un tanto más importante! ¡y pierden muchos que obtienen mayor porcentaje de votos que el pelele anterior al que no lo conoce nadie más que su mamá por no haber alcanzado el doble de los votos de la primera mayoría! ¡y es así como estamos llenos de peleles! ¡peleles en los municipios, en las gobernaciones, en las intendencias! ¡peleles haciendo leyes! ¡peleles representándonos! ¡y así es como siguen votando con la insensata ilusa ilusión de cambiar algo utilizando para ello un sistema que destruye lo poco que construye!
Y resulta que los inconscientes somos los que no votamos…
Entonces viene la parte del contraataque: "Pero es que lamentablemente –(odio que me digan “lamentablemente”, “es lo que hay”, “triste pero cierto”, etc.)- esa es la única forma que tenemos de hacer algo, ¿O tú pretendes seguir alegando por el resto de tus días sin hacer nada más que protestar en las calles?"
En primer lugar, yo creo en eso que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Sí, lo creo porque si en Chile no se han logrado solucionar los grandes problemas país que nos aquejan –(mala distribución de la riqueza, desigualdad social, mal sistema de salud, pésima calidad de la educación, mala administración de justicia, sistema electoral trucho, etc.)- es porque nosotros como sociedad no somos capaces de entender que las autoridades están al servicio nuestro y no al revés, que somos nosotros su causa y razón de existencia y por lo tanto deben escucharnos y cumplir nuestras demandas, que estamos en todo nuestro derecho al exigir el cumplimiento y resguardo de nuestros derechos…pero parece que, aun cuando los hechos hablan por sí solos y vemos que nuestros gobernantes definitivamente no tienen oídos para nosotros, están todos convencidos de que basta con hacer una línea de mierda sobre un papel para que el día de mañana sus hijos tengan comida, vestido, techo y educación digna…¿Que acaso sus padres no pensaron lo mismo hace años atrás? ¿Y cómo están ustedes ahora? Ah! tienen auto y celular…mira tú que buena calidad de vida. Ah! ahora tienes la posibilidad de estudiar con crédito…¡pero que bueno! Sobre todo hoy día, que estamos llenos de universidades privadas y tendrás que pagar durante aproximadamente 30 años de tu vida un monto similar al doble del costo original del arancel correspondiente o elegir vivir en el reino DICOM. Claramente peco de hereje si no reconozco las mejoras y el progreso…que mala soy…me doy susto…buu!!
En segundo lugar, creo que el espectro de opciones de participación política es muy cerrado desde la perspectiva de aquellos que recurren a este argumento puesto que el hecho de ejercer el derecho a sufragio no agota la participación en ninguna medida, también existen otras opciones, entre las que se cuentan: trabajo directo en poblaciones a fin de educar a las personas y lograr así una participación conciente e informada realmente, trabajo en sedes vecinales, en centros culturales, creación de talleres que cultiven las artes como una forma de representación de la realidad nacional, dictación de charlas informativas, exposiciones, etc, etc, etc. El problema es que se olvidan de que la política es una actividad razonada y utilizan su voto a modo de excusa para decir ante el resto: “sí, yo participo de la vida política de mi país” aunque no tengan ni la más somera idea de cómo se llama el concejal de su comuna. Son como los católicos que van a misa un domingo al año.
2.- Y ahora vienen los déspotas:
“Si tanto criticas, ¿por qué no te vas?”
A ver, a ver, a ver…parto de la base que soy una persona que no tiene como máxima entretención la de perder el tiempo y las palabras. No. Si hablo, alego, critico, ladro, etc, es porque el tema me interesa y por lo mismo intento dar a conocer lo que pienso para, primero, generar discusión sobre algo que no sea si le quedó bien o mal el implante de silicona a Marlen Olivarí y, segundo, para lograr encontrar alguna solución…o algo que se le parezca. Los que más criticamos somos los que más queremos este país; de otro modo no nos interesaría mejorarlo. Pero paradojalmente aquellos que nos preocupamos por los intereses de todos somos minoría, los que exigimos justicia somos tildados de “comunistas” o “idealistas” siempre con un dejo despectivo –(bendita herencia del Dictador, que sembró la ignorancia ante los conceptos aludidos)-, los que alzamos la voz somos rebajados a la categoría de molestos “alegones”, los que pensamos en el futuro siempre nos vemos aplastados por las mentes inmediatistas, pragmáticas e individualistas de una mayoría con la que no me preocupa no identificarme ni en lo más mínimo.
Y es que todavía existen personas que viven con la intención de captar los errores para enmendarlos en vez de revolcarse en la falsa felicidad que otorga la ignorancia.
Esta es mi política, esta es mi forma de ver las cosas y mi forma de pensarlas…puede que a alguien le parezca un tanto extremista, pero el que dijo que “todos los extremos son malos” debe haber sido un maldito demócrata cristiano…y me cargan los demócratas cristianos.




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