domingo, 21 de diciembre de 2008

Conjugando...

Si quisiera detenerme, ¿En qué abismo danzaría?
Si pudiera callarme, ¿Con qué alma me quedaría?
Si pidiera un deseo, ¿Qué genio lo desecharía?
Si encontrara el sentido, ¿En qué otro horizonte me perdería?

A veces siento que vivir en esta época es una realidad que existe sólo para dejar constancia a los futuros sobre lo que no se debe hacer.

Si ya no soñara, ¿De qué frutos me alimentaría?
Si ya no creyera, ¿En qué aguas profundizaría?
Si ya no amara, ¿A qué compás viviría?
Si ya no me ilusionara, ¿Quién sería?

“Bebe, danza, sueña, siente que el viento ha sido hecho para ti…”

Si no existiesen fronteras, ¿Cuántos soles nos alumbrarían?
Si no necesitásemos cañones, ¿Cuántos niños sonreirían?
Si no hubiese discriminación, ¿Cuántos humanos renacerían?
Si no tuviésemos miedo, ¿Cuántas manos ayudarían?

Lo malo sólo existe para recordarnos que existe lo bueno, y lo bueno existirá, así será…

Si la pintura no dibujara nuestro mundo, ¿Qué realidad nos enmarcaría?
Si la danza no moviera nuestros pies, ¿Qué motores nos impulsarían?
Si la actuación no mostrara quiénes somos, ¿Qué espejos existirían?
Si la escritura no plasmara corazones y mentes, ¿Qué saberes nos bañarían?

Si lográramos conjugar aquello que creemos con lo que hacemos las cosas serían tan distintas…sé que la consecuencia es difícil, pero sin ella como meta la vida se tornaría absurda. Hay que despejar el cielo. Hay que reafirmar el ideal. Y esto no es un fin.

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