lunes, 9 de marzo de 2009

¿?

Comenzar a escribir, dejar una huella, algo que logre al menos aproximarse a la menos equivoca descripción de cómo me siento y verme, saber de mi, de lo que soy, lo que quiero, lo que busco y lo que ya definitivamente, no encuentro.
Iniciar el viaje, retro-traer-me, burlar esos malditos escondites que me alejan de mi misma y encontrar el punto exacto en que mi yo, mi tu y mi ella convergen para mostrarse al mundo (¿exterior?) que habito y que me
1.- habita;
2.- consume;
3.- desentraña.

Pasear por entre los sueños, los anhelos y las fantasías, alimentarme de cada una aisladamente y de todas en conjunto de una sola vez, de un solo pestañar, de un solo sentir.

Y mirar, detenerme a mirar, con esa mirada que no es ausencia cotidiana sino que es presencia fugaz pero real, real, real…Y que mi corazón comience a latir con (o por culpa) de lo que ve, de las hojas que se caen, de los charcos y su reflejo, de las nubes que lentamente se desplazan por ese azul infinito recordándome el paso inexorable e implacable de los segundos que se dejan ver igual a como se dejaron ver ayer y antes de ayer y antes de antes de ayer y así sucesivamente hacia atrás, hasta caer en la cárcel del pasado que configura todo lo demás. Todo.

Reflexionar, para lograr concluir, alguna vez, por qué el error. Cómo es que de buenas intenciones no se vive. Cómo es que los problemas generados en la praxis me estancan y me hacen brillar. Cómo es que no se muere en el intento. Cómo es que el autoanálisis no se convierte en una autodestrucción sino en autoayuda /auto/conducir/destino/control/¿frenos?/…

Dudar, finalmente y como siempre dudo aceptando que ya no quiero hacerlo más, que quiero pararme sobre un suelo firme, que permita movilizarme y no tan solo estar suspendida en el vacío de la inmensidad que provoca una incerteza constante respecto de todo y casi nada a la vez, como uno que son dos o como dos que son tres o como tres que no existen.

Dejar, entregar a la historia más riqueza y amigar el pie derecho con el izquierdo para de una buena vez avanzar sin tropezarme ¡porque ya no quiero más caídas! Tengo las rodillas rotas todavía…

Una huella, un vestigio, una luz, sólo una…

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