-Porque naturalmete no podría escribir sobre algo más bajo éste yugo.
Como vislumbrar la idea en un cielo nublado, como no lograr impedir que el concepto se escape por entre los dedos -(de ambas manos)-, como sentir en el pecho la asfixia de las letras que quieren y, sin embrago, no pueden vivir.
Con una hoz de las más tenaces aniquila mis fantasías y mis realidades, se posa sobre mí y desliza lentamente y en silencio su filo por los alrededores de mi rostro, de mi voz, de mi alma... llevándose así aquello que es tan mío, aquello que nace y muere con la ilusión de llenar los espacios, el vacío, los mundos, el universo.
Y me deja bajo el agua, en el fuego, bajo tierra, en el aire. Viviendo el todo y la nada en un sentir simultáneo. En un devenir inexistente. En un trance agonizante.
Me pregunto qué sucedió con todo lo que había, ¿En qué rincón dejé las justas palabras que expresarían a los cuatro vientos aquel mensaje creado en una noche de sueños?
Siento como cuesta avanzar, como el inconformismo castiga todo lo que hago y a veces, hasta, lo que no alcanzo siquiera a construir en el pensamiento... su guante negro me viste de oscuridad. Y no puedo más.
...El suelo me recibe de golpe y siente cómo derramo mi tinta en él...
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