domingo, 2 de mayo de 2010

Sin voz

Gritó muy fuerte ese día en la mañana, pero quienes ahí se encontraban parecieron no oír nada. Después comenzó a escribir y envió sus mensajes a través de distintos medios: palomas mensajeras hacia los vientos, botellas de vidrio hacia los mares, teléfonos conectados a parlantes gigantes, pero nada, no sucedió nada…no hubo reacción alguna, mucho menos la que ella esperaba.
Al otro día decidió juntar sus escritos con unos dibujos y unas fotos, sacarlos a la calle y depositarlos en paredes, veredas, letreros, plazas o cualquier cosa que sirviera para que lograran verse y a medida que los iba dejando también le iba contando lo que le sucedía a la gente que pasaba por su lado para obtener así una mejor difusión. En su labor visitó museos, negocios, grandes edificios, importantes empresas…y aun así su mensaje no lograba llegar a destino. Sus manos temblaban, sentía mucha sed y sus pasos ya comenzaban a cansarse.
Sentada en una vereda, observó el vaivén de los autos, las peleas de los perros callejeros,el tránsito imparable de esa masa de gente apurada. Observó a una pareja que por ahí caminaba, juntos, enlazaban sus vidas a través de sus manos y un mundo diferente y dulce parecían habitar.
Fue ahí cuando se dio cuenta que había estado gritando al vacío desde la mañana anterior.

1 comentario:

Viejo dijo...

Hola, vengo a flotar, oie quiero saber de tu, te llamo uno de estos dias, saludos y suerte en tu vida.