
Cuando con el dedo índice recorro la línea de la vida trato de entender por qué hay tantos cortes, y me pregunto si serán aquellos los caminos equivocados o si caso serán los desconocidos o los que ya tomé...me pregunto si serán los que quedaron en mi después de mi...
Ayer fui un lápiz y después, pero en secreto, fui una sirena.
Ayer fui un corazón con espinas y suaves pétalos de rosa roja…¡Y el amor fue inmensamente rojo! ¡Y el terciopelo fue tan suave como nunca lo había sido! Y las rosas se escaparon del rosal para sembrar espinas en los corazones...así, la sangre comenzó a correr lentamente por la piel de los enamorados con su punzante belleza escarlata… pero gracias a Eros, no hubo dolor, pues las espinas fueron terciopelo…
El amor…
Tan suave, tan rojo…duele…pero sigue siendo amor…¿O no?
Quizás Eros no siempre está dispuesto a convertir espinas en terciopelo y sólo se limita a devolver la esperanza perdida a través de pequeños y suaves pétalos rojos…Hay tantas espinas que se quedaron clavadas…como las que tuve yo, el día de ayer, cuando fui un corazón con espinas y suaves pétalos de rosa roja.
Ayer fui todo eso y más...ayer...
Cuando creo en otras vidas, creo también en esta y en la que vendrá y en las que vendrán…

No hay comentarios:
Publicar un comentario