Hay un ideal rojo que sangra amarillo dentro de un corazón verde, ¿Qué hacemos, idealistas?
Hay un alma que sueña cada vez menos peleando en el patio de la Universidad con una frustración que poco a poco se diluye entre esperanzas, ¿Qué hacemos, soñadores?
Hay conciencia sobre la existencia de infintas manos que no alcanzan a obtener el pan de cada día, ¿Qué hacemos, trabajadores?
Hay un duelo por noventa y siete cantores, ochenta y ocho escultores y treinta bailarines que murieron de pena, ¿Qué hacemos, creadores?
¿Vamos a cerrar las ojos y pensar que la rutina nos lleva con ella hacia aquel horizonte gris al que nunca quisimos llegar?
¿Vamos a inscribirnos en los Registros Electorales para ilusamente creer que nuestra participación en el sistema es efectiva y que con dejar un papel en una urna logramos algo, elegimos algo, cambiamos algo?
¿Vamos a ser metal, mueble, hoja caída de un ayer idealista pudriéndose entre pasos inertes o vamos a recordar que "las cadenas son lo único que tenemos que perder"?
¿Lograremos creer otra vez que la Revolución existe, que la Historia es nuestra, que la mente humana es libre, que en nuestra calidad de actores sociales informados y en pie a la lucha tendremos aquel futuro del que nos contaron los justos, los limpios, los felices?
¿Cómo llenar nuevamente de pájaros ése cielo de utopía?
¿Dónde se haya el retorno a las convicciones que nos hacían dejar la voz y toda la fuerza de nuestra unión en las calles?
¿Dónde?
¿Dónde?
¿Dónde?
No quiero morir...
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