miércoles, 31 de marzo de 2010

El Arte: Breve discurso argumentativo sobre la cuestión sujeto-objeto

Como quien diría “por respeto”, surge en mí la pregunta, la preocupación y, aun más, la alarmante sensación de temblor frente a premisas instaladas ya como verdades verdaderas más conocida como P E R T U R B A C I Ó N. Esto, por causa de una cuasi pueril discusión con dos infantes mayor principiantes apenas en el vivir, fantasistas de realidad aún, mágicos y ricos en inocencia e ignorancia, que me atacan con su discurso atosigado de subjetivismos y relativismos a propósito de un tema con alto contenido de dudas inherentes como lo es el Arte y, todavía más; la apreciación artística.
Su premisa: “No existe obra artística mala, todo es relativo al gusto personal en virtud del subjetivismo intrínseco que presentan las artes en general”.
Mi premisa: “Hay obras artísticas malas y otras que ni siquiera alcanzan a posicionarse en esa categoría. Punto.”
Sus bases: “No existen parámetros para medir la producción artística pues cada pintura, novela, escultura, obra teatral, etc., posee características que pueden significar distintas cosas para las distintas personas que las aprecian en base a su historia de vida, gustos, experiencias, proyecciones o creencias, entre otros muchos factores que se definen como los únicos elementos válidos a la hora de la valoración de un resultado artístico. Los parámetros objetivos que intenten determinar lo que es bueno o es malo yerran desde su origen pues nada hay que sea bueno o malo en sí mismo”.
Mis bases: “Las categorías existen antes de que lo hiciéramos nosotros. Hay un arriba y un abajo, una verdad y una mentira, un hermoso y un horrible, un bien y un mal. ES, más allá de lo que podamos considerar, pues no es el humano lo único cierto (o incierto) que interactúa en éste tiempo y éste espacio. Si bien sería bárbaro de mi parte negar que existen ciertos objetos constituidos como causa y efecto a propósito del resultado de un acuerdo convencional que surge de la voluntad de los sujetos, también es innegable que ya están constituidos como causa y efecto y que, por lo tanto, ocupan un lugar fuera de nuestro gran ego. Por consiguiente, puedo afirmar que existen parámetros para evaluar la creación artística y que, si obras que se consideren “artísticas” no cumplen con éstos o al menos con las exigencias básicas impuestas por los mismos, entonces la obra será mala o no será artística”.
Sus garantías: “Ni la mejor escuela o academia puede otorgar talento a quien no lo tiene naturalmente ni asegurar una perfecta llegada de la obra creada, porque todo es subjetivo. El apreciar una obra artística es una comunión de elementos emocionales que pueden llevar al apruebo o rechazo según lo que cada individuo sienta”.
Mis garantías: “De nada sirven las ideas que no se realizan, las palabras que no se dicen ni el talento que no se trabaja. La realización, el comunicar y el trabajo son factores objetivos compuestos cada uno, a su vez, por muchos otros factores que encausan la producción hacia un resultado artístico. Por otro lado y, cambiando la perspectiva de análisis, quien realiza una cosa que para él cabe ser tildada como “obra de arte” no quiere decir que efectivamente lo sea.”
Sus respaldos: Ninguno.
Mis respaldos: Ninguno.
(Entiéndase por “respaldo” cualquier documento, archivo, información, autor, ciencia, etc, que apoye lo afirmado en la Tesis. Lenguaje y Comunicación, plan común, 3º medio según los planes y programas del Ministerio de Educación.)
Finalmente, y como en todo debate, no hay un ganador ni un perdedor sino un enfrentamiento de ideas opuestas. De este modo, NUNCA NOS PUSIMOS DE ACUERDO NI LLEGAMOS A NADA PORQUE MÁS ENCIMA MI MAMÁ NOS HIZO CALLAR Y ME MANDARON A LAVAR LA LOZA.
En mí quedaron las interrogantes sobre la validez de cada una de las ideas, sobre la verdad, sobre los conceptos, sobre la esencia de lo que debatíamos –ya que nunca establecimos a qué estábamos llamando “Arte”-, sobre los cánones de la estética y la utilidad de la técnica en contraste con la emoción libre, etc., etc., etc.
Juzgue usted, mi buen lector.

No hay comentarios: