Es terrible acordarme de ti, Valparaíso.
Es terrible cerrar los ojos y verme entre tus viejas calles y tus paredes con murales únicos. Es terrible respirar queriendo sentir tu olor de puerto, olor de mar, olor de gaviota, olor de libertad. Es terrible no tener tu humedad guardada en el cuerpo día y noche y día y noche y en las manos y en el pelo y en la noche de mis manos húmedas sentir tu cuerpo de piratas y tranvías. Es terrible recordar cada paso por tus cerros, cada risa, cada atardecer: la esquina de Uruguay con Pedro Montt, frente al Teatro Municipal en plena Plaza O`Higgins, el viento como imán sobre mi cara mientras contemplaba el mar en el muelle Barón, la fábrica de café que dejaba caer toda su magnífica presencia en una fragancia que nunca olvidan quienes visitan la Plaza Victoria a las seis de la tarde, la calle Brasil con sus palmeras y la esquina con Argentina, donde aquel monstruo de concreto me vio pasear tanto tiempo… y Playa Ancha y Placeres y Mariposa y Artillería y Cumming “Poseída” por los bares, las hamburguesas vegetarianas y los artesanos en las veredas…
Es terrible ver que las luces de Santiago no brillan como lo hacen las tuyas. Es terrible vivir sin tu magia. Es terrible extrañarte tanto, necesitarte como al agua. Estoy terriblemente atada a ti y tus recuerdos no me dejan vivir en paz. Es terrible la melancolía de no escuchar tu música, de no pisar tu suelo, de no salir a ver tu mar, de no respirar tu poesía, de no acariciar tus colores. Es terrible la noche sin tu noche y el día sin tu día. Es terrible que mi lista no termine. Es terrible todo sin ti, Valparaíso.

1 comentario:
te fuiste del puerto mile linda?
es brigido como tierran sus calles, no sabes cuánto yo quiero volver.
un beso
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