Hoy por objeto de una causa banal
remeció mi cuerpo el golpe de una noticia fatal.
(portazo, pena, porrazo, pena, horrorazo, pena, angustiazo, pena)
La sombra del poeta hasta mi quiso llegar
después de horas eternas en las que se hizo anunciar.
Qué terrible fue saber
que el aire ya no fluirá en su ser
Qué pena que da al pensar
que dejó aquí en tierra, de existir
aquel corazón de palabras en su ardiente latir.
No por nada sucede todo!
No porque sí llegas al mundo! y haces retratos y
creas imágenes y logras recuerdos!
No porque sí la vida, la muerte, la muerte en vida...el amor.
En tu palabra el dominio de las esencias fluía
como bailarines que otorgan sus cuerpos al compás de un aluvión galopante
de un rumor vociferante
de un estallido fulminante.
Años jugando a decir la verdad
¿Y en qué quedó entonces, la respuesta que pudiste hayar?
Quise y quiero aún poder desentrañar
a la persona que entre líneas
es posible vislumbrar
Mas el apagón oscuro que en tu tumba las velas
-fuego humano, guia mortal-
pretenden hoy, mañana y siempre no dejar de iluminar
es reflejo de la pena negra y del olvido negro además
y de la muerte negra símbolo de soledad
muerte negra imán de dolores
muerte de ala negra y de pluma blanca
de resquicio, de aspecto, de parte.
Pero el ataúd no da cabida a tus letras
y así como los rayos en el cielo no aceptan más luz que la suya
en ésta tormenta literaria que es tu muerte
seguirás iluminando el andar de los errantes.
Que tenga un muy buen viaje Don Gonzalo Rojas y, de antemano, muchas gracias.
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