- A la epistemología, por hacerme creer que el conocimiento es posible.
- A la envidia, el peor y más destructivo de los pecados.
- Al cierre de semestre. Y a todo el tiempo dividido institucionalmente.
- A la sobreideologización que consume mi intelecto inconsciente y subliminalmente.
- A esta wea que no reconoce ni la mitad de las palabras que escribo y las subraya a cada rato.
- A las normas APA.
- A la gente mala, a toda esa gente que es mala, de maldad pura e intrínseca, de maldad con ganas, de maldad volitiva. Y les desagradezco su maldad sobre todo, porque no puedo compartirla.
- Al fuego, porque hizo que se quemara el retrato de la Oty que el tío pello tenía en la mesita de la entrada, en su casa en Lampa.
- A Marx, por darme y negarme esperanzas. A Durkheim, por tratar en un texto sociológico clásico a la mujer como un ser con menos materia gris que el hombre. A Weber por creer que el werstehen es posible en el plano colectivo, cuando quienes analizamos somos sujetos individuales.
- A la angustiante mezcla de frío y soledad.
- A todos los que creen saber verdades absolutas en materia social y no son sociólogos, de la misma forma que un sociólogo no puede ostentar poseer opinión absoluta en...bueno, en nada :)
- Al año chino del dragón, porque desde mi calidad de dragón, ha sido el año más conchadesumadre que he tenido.
- A la popular ignorancia que sobrevive incólume respecto de las causas que valen la pena.
- Al abandono que el "idealismo" (en términos vulgares) hizo de mí.
- A los chantas politiqueros populistas cabeza de nada.
- A todas las relaciones interpersonales cimentadas en vicios.
- A la hora, que cada vez que la miro hace coincidir hora/minuto, dando espacio para que mi imaginación elabore las más cósmicas teorías. Ejemplo de coincidencia hora/minuto: 21:21, 15:15, etc.
- Al abatimiento a-priori con que enfrento el deber de levantarme temprano.
-Al motivo original que me hace ahora redactar esta basura.
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