Las noches de otoño guardan en sí toda esa melancolía de la cual quienes gozamos del vicio de la escritura hacemos uso para crear, para imaginar y cómo no, para recordar...entre tantas otras muchas cosas.
Hoy escucho a Victor. A Victor y a su guitarra. A Victor y a sus manos. Me hablan de aquella que florece en cinco minutos y de aquel que de la sierra no volvió, me cuentan de Luchín y de sus juegos de hambre, nos reímos identificando a todos esos que no son na', ni chicha ni limoná...juntos dejamos la vida volar para ir hasta Cuba y regresar después por la firme labor de hundir el arado en la tierra y así, así seguimos, él canta y le canta a mi país, a su ayer y a su hoy y a su anhelo de futuro...El suyo es un canto libre, por eso es que creo, nunca pudo dejar pasar las injusticias que se suscitaban en el período previo al gobierno de la Unidad Popular, firme coalición de sueños y caminos por esos días en construcción...Victor hizo una pausa para que justamente yo me detuviese ahí, en esos acordes de puerto, sangre, violencia, injusticia y sinrazón; tomó mi rostro, abrió mis ojos y los puso mirando al sur...
"La ciudad de Puerto Montt, a orillas del golfo Reloncaví, vivió uno de los episodios más trágicos de la historia reciente chilena. El 4 de marzo de 1969 alrededor de noventa familias sin hogar deciden ocupar unos arrabales en la Pampa Irigoin pertenecientes a la acaudalada familia de los Irigoin, uno de los terratenientes más poderosos de la zona, construyendo una serie de casuchas hechas con tablas y chapas de madera y hojalata.
El diputado socialista Luis Espinoza asesoraba a las familias en la ocupación como respuesta ante la negativa de las autoridades de concederles parcelas para construir sus viviendas. Durante los cinco días siguientes se vivió una calma tensa con visitas de los carabineros comandadas por el comisario Rolando Rodríguez Marbán, que el mismo sábado 8 de marzo llegó a decir a los pobladores que estuviesen tranquilos y que trazaran bien las calles no preocupándose ya que nadie les molestaría. Pero al día siguiente las Ordenes del Ministerio del Interior hicieron cambiar radicalmente la situación.
En la madrugada del sábado al domingo el diputado socialista Luis Espinoza fue detenido y acusado de infracción a la Ley de Seguridad Interior del Estado por organizar seis ocupaciones anteriores, llevándole preso a la ciudad de Valdivia. Al amanecer, doscientos cincuenta carabineros asaltaron, por orden del ministro del Interior Edmundo Pérez Zujovic y de su intendente en la provincia de Llanquihue, Jorge Pérez, a los ocupantes de la Pampa Irigoin. Estos, en previsión del ataque, habían preparado un rudimentario sistema de alarmas a base de latas atadas con alambre a baja altura que provocaron un gran ruido que les despertó. Las versiones de lo que pasó después son contradictorias, pero los hechos no: las chabolas fueron incendiadas y once ocupantes murieron acribillados por las balas de las metralletas de los carabineros.
La noticia de un nuevo domingo sangriento corrió rápidamente por todo el país provocando una ola de repudio e indignación instantánea. Los funerales se celebraron dos días después con una gran tensión tras la versión oficial lanzada por el gobierno en la que acusaban a los ocupantes de atacar a los carabineros con piedras y de haber herido a uno de ellos y a los políticos opositores de realizar ofrecimientos demagógicos en materia de viviendas a los sin techo; sin embargo diversos hechos como la ausencia de carabineros heridos en el hospital de Puerto Montt, así como la declaración de la familia Irigoin de haber autorizado la ocupación mientras se arreglaba la situación con la Corporación de la Vivienda (Corvi), provocó numerosas protestas en todo el país culminadas en una masiva concentración en Santiago de Chile, convocada por el Partido Comunista, en la que se defendió el derecho legítimo del pueblo a exigir un lugar donde vivir. Incluso la Juventud Demócrata Cristiana llegó a acusar al gobierno del acto represivo y de su política cada vez más alejada y contraria a los intereses del pueblo.
El autoritarismo creciente del gobierno de Eduardo Frei y de su ministro de Interior, Edmundo Pérez Zujovic, les llevó a ser marcados como los culpables de la masacre de Puerto Montt. (...)
El diputado socialista Luis Espinoza asesoraba a las familias en la ocupación como respuesta ante la negativa de las autoridades de concederles parcelas para construir sus viviendas. Durante los cinco días siguientes se vivió una calma tensa con visitas de los carabineros comandadas por el comisario Rolando Rodríguez Marbán, que el mismo sábado 8 de marzo llegó a decir a los pobladores que estuviesen tranquilos y que trazaran bien las calles no preocupándose ya que nadie les molestaría. Pero al día siguiente las Ordenes del Ministerio del Interior hicieron cambiar radicalmente la situación.
En la madrugada del sábado al domingo el diputado socialista Luis Espinoza fue detenido y acusado de infracción a la Ley de Seguridad Interior del Estado por organizar seis ocupaciones anteriores, llevándole preso a la ciudad de Valdivia. Al amanecer, doscientos cincuenta carabineros asaltaron, por orden del ministro del Interior Edmundo Pérez Zujovic y de su intendente en la provincia de Llanquihue, Jorge Pérez, a los ocupantes de la Pampa Irigoin. Estos, en previsión del ataque, habían preparado un rudimentario sistema de alarmas a base de latas atadas con alambre a baja altura que provocaron un gran ruido que les despertó. Las versiones de lo que pasó después son contradictorias, pero los hechos no: las chabolas fueron incendiadas y once ocupantes murieron acribillados por las balas de las metralletas de los carabineros.
La noticia de un nuevo domingo sangriento corrió rápidamente por todo el país provocando una ola de repudio e indignación instantánea. Los funerales se celebraron dos días después con una gran tensión tras la versión oficial lanzada por el gobierno en la que acusaban a los ocupantes de atacar a los carabineros con piedras y de haber herido a uno de ellos y a los políticos opositores de realizar ofrecimientos demagógicos en materia de viviendas a los sin techo; sin embargo diversos hechos como la ausencia de carabineros heridos en el hospital de Puerto Montt, así como la declaración de la familia Irigoin de haber autorizado la ocupación mientras se arreglaba la situación con la Corporación de la Vivienda (Corvi), provocó numerosas protestas en todo el país culminadas en una masiva concentración en Santiago de Chile, convocada por el Partido Comunista, en la que se defendió el derecho legítimo del pueblo a exigir un lugar donde vivir. Incluso la Juventud Demócrata Cristiana llegó a acusar al gobierno del acto represivo y de su política cada vez más alejada y contraria a los intereses del pueblo.
El autoritarismo creciente del gobierno de Eduardo Frei y de su ministro de Interior, Edmundo Pérez Zujovic, les llevó a ser marcados como los culpables de la masacre de Puerto Montt. (...)
La masacre judicialmente quedó impune, sin embargo significó la sentencia para el ministro del Interior Pérez Zujovic, ya que el 8 de junio de junio de 1971, cuando el gobierno ya era ejercido por Salvador Allende, un comando extremista, perteneciente al grupo Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP) le ametrallaba cuando conducía su vehículo. La investigación terminó con la localización del comando terrorista y la muerte de tres de ellos, los hermanos Ronald y Arturo Rivera Calderón y Heriberto Salazar Bello. Los correligionarios de Pérez Zujovic, como el escritor Enrique Campos Menéndez, señalaron a los dirigentes del gobierno de la Unidad Popular como los autores intelectuales del crimen y les acusaron de querer transformar el Chile libre y democrático en un gran campo de concentración. La historia, sin embargo, les quitó la razón rápidamente, el 11 de septiembre de 1973 las fuerzas militares derrocaban, tras un golpe militar, al gobierno democrático de Allende, asesinándole al igual que a miles de chilenos que no comulgaban con sus ideales fascistas, como Víctor Jara y Luis Espinoza, torturados y asesinados por el régimen de Pinochet." (1)
"La diputada de ese entonces, Gladys Marín dijo: “Una vez más se ha lanzado la fuerza policial contra el pueblo. Ni las amenazas ni las balas impedirán que el pueblo use el derecho legítimo que tiene de exigir un lugar donde vivir."
La Juventud Demócrata Cristiana declaró: “Este nuevo acto represivo del gobierno no es sino la consecuencia de una política cada vez más alejada y contraria a los intereses populares, que necesita, para imponerse, una cuota cada vez mayor de autoritarismo”.
La Juventud Demócrata Cristiana declaró: “Este nuevo acto represivo del gobierno no es sino la consecuencia de una política cada vez más alejada y contraria a los intereses populares, que necesita, para imponerse, una cuota cada vez mayor de autoritarismo”.
Julieta Campusano expresó en forma valiente y decidida: “Las balas asesinas se llaman Frei, Pérez Zujovic. Ellos han dicho que no tolerarán ocupaciones ilegales. Pero, para ellos, el hambre, la miseria, la vivienda insalubre y la condición de allegados, eso es legal”." (2)
La canción que denuncia al mando de los acordes que todavía lloran por las almas ausentes:
Preguntas por Puerto Montt, Victor Jara
Muy bien, voy a preguntar,
por ti, por ti, por aquél
por ti que quedaste solo
y el que murió sin saber,
murió sin saber por qué
le acribillaban el pecho
luchando por el derecho
de un suelo para vivir.
¡Ay, que ser más infeliz
el que mandó disparar,
sabiendo cómo evitar
una matanza tan vil!
Puerto Montt, oh Puerto Montt
Puerto Mont, oh Puerto Montt.
Usted debe responder
Señor Pérez Zujovic,
por qué al pueblo indefenso
contestaron con fusil.
Señor Pérez, su conciencia
la enterró en un ataúd
y no limpiarán sus manos toda la lluvia del sur.
Murió sin saber por qué,
le acribillaron el pecho
luchando por el derecho de un suelo para vivir.
¡Ay, que ser más infeliz
el que mandó disparar,
sabiendo cómo evitar una matanza tan vil!
Puerto Montt, oh Puerto Montt
Puerto Montt, oh Puerto Montt
Y hoy, el hijo de quien fuera Presidente de la "República" de Chile en ese entonces y en representación del mismo partido político, va camino a la reelección...
¡¿Por qué seguir permitiendo la impunidad?!
¡¿Cuándo será el día que los apellidos dejen de ser máscaras?!
¡¿Cómo es posible que desde ése día y hasta hoy se siga vulnerando el derecho a una vivienda digna bajo argumentos burgueses y déspotas?!
¡Hagámonos cargo de la historia señores!
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